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A principios del mes de mayo, Portugal anunció un proceso de desconfinamiento en tres fases, con una duración de quince días por fase, pero con la posibilidad de que estas se puedan revertir si la curva epidemiológica empeora, lo que, de momento, no ha sucedido.

Después de la apertura, en la primera fase, de peluquerías y pequeñas tiendas, ha llegado el turno de restaurantes y escuelas, que han vuelto a abrir sus puertas.

Restaurantes; cafeterías; tiendas de hasta 400 metros cuadrados; museos, y monumentos han abierto después de dos meses cerrados. Estos espacios, que han cambiado, y que funcionan al 50% de su capacidad, han comenzado a servir a los primeros clientes. Como estímulo para esta vuelta a la normalidad, António Costa y Fernando Medina, el alcalde de Lisboa, han bajado al barrio de Chiado, para demostrar que es seguro volver a las calles. También han apelado al consumo, para demostrar que el remedio no ha sido peor que la enfermedad.

Ha vuelto la escuela. También las sonrisas a las guarderías

Los que también han vuelto a las actividades lectivas presenciales han sido los alumnos del 11° y 12° año escolar, pero sólo para asistir a los exámenes. Esta vuelta a las escuelas ha tenido lugar después de un proceso de desinfección llevado a cabo por los militares, quiénes también se han encargado de la entrega de mascarillas y todo tipo de materiales de protección, tanto para alumnos, como para profesores y empleados, los cuales han sido sometidos a pruebas de coronavirus. Esta vuelta a la escuela, que ha contado con mucho desinfectante, y algunas sonrisas por detrás de las mascarillas, ha sido forma contenida.

Los directores de las diferentes instituciones educativas han sido los responsables de la creación de horarios desfasados entre las clases presenciales que han empezado a impartirse este lunes, y que continuarán siendo complementadas con una enseñanza virtual. Además de horarios diferentes, con clases por la mañana o por la tarde, según los años de enseñanza, las clases también se han reducido, y se han creado circuitos de circulación dentro de los edificios, que ahora cuentan con una limpieza más frecuente.

Pero no son sólo los estudiantes mayores los que vuelven a clase. Las guarderías también han abierto, con nuevos protocolos. La preocupación latente de los padres a la hora de entregar a sus hijos a los brazos de las educadoras contrasta con la alegría de los pequeños, que han pasado dos meses confinados en casa, pero que ya pueden salir a la calle.

Visitas a las residencias y el futuro para pubs y discotecas

Las residencias vuelven a abrir las puertas a los visitantes, pero con reglas, después de meses donde el contacto entre usuarios y familiares ha estado restringido a conversaciones telefónicas; por videoconferencia, o detrás de un cristal. Esto va a cambiar. Una vez por semana, cada una de las personas en estas residencias podrá recibir la visita de un familiar, que sólo podrán entrar con mascarilla.

Quiénes pueden que no vuelvan este verano son los pubs y las discotecas. El primer ministro ha admitido, al comienzo de esta segunda fase de desconfinamiento, que no sabe cuándo este tipo de ocio nocturno podrán reabrir sus puertas e, incluso, hay la posibilidad de que pasemos el verano sin juergas nocturnas.