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La «Visión Estratégica para el Plan de Recuperación Económica y Social de Portugal 2020-2030», un documento de 120 páginas elaborado por el economista António Costa Silva, ya ha sido presentada, y se debatirá en los próximos meses con la sociedad civil. Estas propuestas del asesor independiente del Gobierno portugués han sido formuladas con una perspectiva temporal de 10 años, y están basadas en un conjunto de puntos que buscan un Estado más participativo, pero sin olvidar tanto al tejido productivo, como a las personas: los dos motores principales de cualquier país.

Con una situación complicada, en el que en el peor de los escenarios puede provocar una caída de la economía de cerca del 12% (a diferencia del 7% estimado por el Gobierno), y esto sólo este año, varios ministros se han sentado en el Centro Cultural de Belém para conocer las propuestas que deben aplicarse en un escenario de recuperación nacional tras la crisis de la Covid-19. Durante esta presentación, se ha hablado de obras públicas, transición digital y una mayor inversión en sanidad. El acercamiento a España también ha sido mencionado.

Para António Costa, este plan es «una oportunidad que el país no puede desperdiciar». El presidente del Consejo Económico y Social, Francisco Assis (conocida figura del Partido Socialista) cree que el Programa de Recuperación de Portugal «no puede ser obra de un solo hombre, ni de un solo gobierno».

¡Vamos a «sumergirnos» en los diez mandamientos de Costa e Silva!

Empresas: Se aboga por la continuación de las ayudas estatales a las empresas, y se prevén ayudas a las empresas exportadoras mediante incentivos y créditos con los que podrán deducirse las pérdidas acumuladas en los últimos meses;

Inversión pública: Esta se basará en la realización de obras de gran calado. La expansión de las redes del metro de Lisboa y Oporto, y de un nuevo aeropuerto que sirva a la capital, que anteriormente ya estaban proyectadas, se complementará con una fuerte apuesta por el ferrocarril.

Está prevista la reanudación del proyecto de la alta velocidad (que además de unir las dos principales ciudades del país será otra puerta abierta con Madrid y el resto de Europa); la construcción del eje ferroviario Sines-Madrid, y la renovación de la Línea de Beira Alta, lo que se considera fundamental para el tráfico de mercancías con España y para la ampliación del Hinterland portuario al mercado ibérico. Para todas estas construcciones, según Costa Silva, es necesario elevar el nivel formativo del país. Se necesitan más ingenieros para las más diversas aéreas y, para ello, se debe incentivar a los jóvenes hacia estas titulaciones.

Turismo: Sector que representa el 13% del PIB y que está en riesgo. Debe retomarse con un plan que capte los mercados más importantes y que demuestre la gran oferta existente en el país (y aquí, destacar el turismo oceánico, ya que no debemos olvidar que Portugal tiene una de las mayores Zonas Económicas Exclusivas del mundo; de tal modo que puede, y debe, tener un importante papel que desempeñar). En este plan, también se señala que debe evitarse, en la medida de lo posible, el empleo precario y la mano de obra no cualificada.

Justicia: Conocida por ser lenta, este plan apuesta por la rapidez y simplificación de las etapas de los procesos judiciales.

Reindustrialización: Es necesaria la reformulación e inversión industrial. El sector del automóvil y la apuesta por el hidrógeno verde se consideran formas de recuperación y de evitar la creación de miles de desempleados.

Sanidad: Además de una mayor inversión en el Servicio Nacional de Salud, se defiende la construcción de cuatro nuevos hospitales: el de Lisboa Oriental; del Seixal, de Évora y del Algarve. La recalificación de la tecnología hospitalaria y la ampliación de la Red Nacional de Cuidados Continuados.

Banca: Continuar el proceso de reestructuración del sistema bancario portugués y resolver la cuestión de los «tax losses carry forward» es esencial para proteger la rentabilidad del capital de los bancos nacionales.

Transición energética: Para esta transición, además del hidrógeno verde y de otros gases renovables, el bosque desempeñará un papel esencial, tanto en la prestación de servicios de ecosistemas, como en la prevención de incendios.

Cuestión social: Para abordar las cuestiones sociales, la «Visión Estratégica para el Plan de Recuperación Económica y Social de Portugal 2020-2030» defiende que todas las respuestas a los problemas deben estar en conjunción con las autoridades locales. También existirán medidas de estímulo a la recalificación y rehabilitación de viviendas abandonadas para ser asignadas a familias necesitadas.

Estado: Para la Administración pública, el teletrabajo debe continuar. Este Plan también aborda la importancia del Estado a la hora de disponer de mecanismos e instrumentos para acelerar las decisiones estratégicas y coordinar eficazmente la ejecución del Plan de Recuperación presentado.