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Al igual que ocurre en varios países de Europa y del mundo, el número de casos de Covid-19 en Portugal está aumentando; pero, hasta el momento, la Dirección General de Salud no ha admitido la posibilidad de que la segunda ola haya llegado ya a territorio nacional.

Para asegurar el comienzo de las clases, que se han iniciado esta semana, así como la vuelta a los puestos de trabajo, el Gobierno portugués ha anunciado la entrada en vigor del estado de contingencia en todo el país. Hasta ahora, sólo la región de Lisboa y el valle del Tajo se encontraban en esta situación. El estado de contingencia tendrá un valor preventivo, y supone poner en práctica algunas medidas ya conocidas en el inicio de la pandemia.

Las reuniones, tanto en la vía pública como en los comercios, van a estar restringidas a diez personas, excepto si hablamos de personas de la misma familia. También en la calle, el consumo de alcohol vuelve a estar prohibido, y su venta solo será posible hasta las 20 horas. Una restricción temporal y espacial que no se aplicará en los restaurantes ni en otros lugares que sirvan comida.

El comercio, que tanto ha perdido con la caída del consumo, vuelve a tener un horario de apertura controlado. Las 10 horas será el horario para todos los espacios, excepto las pastelerías; cafés; peluqueros, y gimnasios.

En lo que respecta al horario de cierre, los municipios pueden determinar cuál es la hora que mejor se adapta a su realidad. Esta medida es una respuesta al alcalde de Setúbal, que se quejó de que el cierre de las tiendas a las 20.00 horas era una vergüenza que no representaba la realidad epidemiológica de la región.

En cuanto a cómo el virus se está propagando por todo el continente, la zona del Algarve es una de las que mejor responde a la pandemia.

¿Cómo se retomará la actividad laboral?

Para esta vuelta al trabajo y a la escuela, todos los que usen el transporte público tendrán una mayor oferta, pero se tendrá que seguir respetando la capacidad máxima de dos tercios. El uso de la mascarilla o visera sigue siendo obligatorio en todos los espacios, excepto en la vía pública.

El alcalde de Guimarães, Domingos Bragança, ha pedido que todos los habitantes de la ciudad usen la mascarilla en la calle, y ha pedido que el Gobierno central haga de esta recomendación pedagógica una obligación legal.

El teletrabajo, que ha planteado dudas sobre el supuesto espionaje por parte de los empresarios, debe continuar en las regiones de Lisboa y Oporto. Este régimen deberá ser «templado», con parte de trabajo presencial. Para garantizar el cumplimiento de estas y otras medidas, se prevé una supervisión adicional por parte de la ACT (Autoridad para las Condiciones de Trabajo).

Para apoyar a los hogares, se crearán «brigadas distritales de intervención rápida para la contención y estabilización de brotes», que estarán compuestas por 400 técnicos de las más variadas áreas relacionadas con la salud.