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En una conferencia realizada en el Laboratorio Internacional Ibérico de Nanotecnología (INL), en Braga, y que ha sido transmitida por internet, el ministro portugués de Ciencia y Educación Superior, Manuel Heitor, ha afirmado que los dos países están «listos, y son capaces de contribuir con soluciones», tanto en el diagnóstico, como en las terapias y las vacunas.

Manuel Heitor ha señalado que el trabajo del INL es fundamental en esta colaboración, mientras que su homólogo español de Ciencia e Innovación, Pedro Duque, ha afirmado que este laboratorio deberá comenzar a trabajar con el Instituto Catalán de Nanotecnología, de tal forma que puedan desarrollar sensores capaces de detectar la Covid-19.

«Todavía nos falta tecnología para tener un método rápido en detectar si alguien tiene o no el virus. Las pruebas que tenemos actualmente todavía dependen de soluciones muy complejas», ha señalado, reiterando que Portugal y España ya han aprendido que «son mejores juntos», y que la colaboración científica entre los dos países deberá ampliarse más en el área de la medicina.

Manuel Heitor considera que, en los últimos 20 años, la inversión en ciencia en Europa ha estado prácticamente estancada, y que la pandemia ha demostrado que «hay que invertir, y lo que la ciencia puede conseguir».

Laboratorio Ibérico Internacional de Nanotecnología

El Laboratorio ibérico es un centro de investigación situado en la localidad portuguesa de Braga. El laboratorio nace de un Memorándum firmado el 19 de noviembre de 2005 en la 21ª Cumbre Ibérica celebrada en Évora entre el Ministerio de Educación y Ciencia español y el Ministério da Ciência, Tecnologia e Ensino Superior de Portugal para la creación y gestión conjunta de un Instituto hispano-portugués de I+D, como iniciativa pionera de un nuevo tipo de cooperación institucional internacional en ciencia y tecnología en Europa.

En la Cumbre Ibérica se decidió que el instituto tendría como primer director un investigador español y debería llegar a contar con unos 200 investigadores de España, Portugal y otros países con un presupuesto anual de unos 30 millones de euros y una inversión inicial de igual valor, pagados a partes iguales por ambos países, siendo financiado el resto por la Unión Europea. Con la creación de este instituto se pretende reforzar la colaboración científica y tecnológica entre España y Portugal. En una primera fase el instituto estaría abierto sólo a los países ibéricos para luego dar paso a la entrada de instituciones y especialistas de todo el mundo, con el objetivo de crear un polo de investigación internacional de excelencia.