EL TRAPEZIO entrevista a José Ramón Alonso de la Torre, autor del libro «Un viaje por la Raya»

Alonso de la Torre afirma que "el presidente de la República de Portugal es iberista en su fondo, aunque lo tenga que disimular un poco, pero en el Gobierno hay de todo"

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José Ramón Alonso de la Torre (Cáceres, 1957) acaba de publicar el libro “Un viaje por la Raya”, un itinerario completo por los 1292 kilómetros de la frontera luso-española. El autor ha desarrollado su vida como articulista, escritor y profesor, entre Galicia y Extremadura, y ha vivido en cinco de las siete provincias rayanas. Actualmente dirige la Escuela Superior de Arte Dramático de Extremadura desde su creación en 2009. Colabora a diario en prensa escrita en los periódicos Hoy de Extremadura y La Voz de Galicia. También fue asiduo en las páginas del suplemento dominical El Semanal, El Periódico de Cataluña, Diario de León, Diario 16, Interviú, Viajar, El Dominical, Geo y Capital. Ha publicado cientos de artículos y varios libros sobre la frontera hispano-portuguesa como “R & R, guía de restaurantes de la Raya” o “La frontera que nunca existió”. Además, es autor de las novelas “Expediente Ojos de Orgasmo” y “El peluquero de Franco”.

 

“Un viaje por la Raya” va más allá de una guía de turismo. ¿Sería el viaje de una vida? Puede contarnos su experiencia personal y profesional en La Raya para conocer su trayectoria y cómo escribió este libro.

Mi infancia son recuerdos del porche de una casa de campo situada en la dehesa boyal de Ceclavín (Cáceres), a menos de diez kilómetros en línea recta de la frontera con Portugal. Mi madre me contaba en ese porche historias de contrabandistas, de carabineros que mataban a macuteros por celos, de burros a los que apaleaban los contrabandistas disfrazados de guardias civiles para luego soltar a los asnos cargados de café, con el fin de que cruzaran la frontera ellos solos y si veían a guardias civiles, salieran huyendo para no ser apaleados. O la historia del señor que pasaba la frontera todos los días montado en una bicicleta llena de tierra, que decía llevar para sus macetas, hasta que se descubrió que hacía contrabando de bicicletas. Aunque lo más significativo es que esas historias, las mismas, las he encontrado después a lo largo de la Raya, repetidas en Ourense y en Huelva, en Salamanca y en Badajoz. La de la bicicleta la conté en un libro mío anterior sobre la Raya en Extremadura: “La frontera que nunca existió” en 2006 y, curiosamente, con ella se inicia el libro “Fariña” sobre el narcotráfico y el contrabando en Galicia. Y sí, este libro es el viaje de una vida, la de su autor, que nació y vive en Cáceres, estudió el Bachillerato en Zamora, la carrera en Salamanca, vivió con su pareja dos años en Badajoz y fue profesor 20 años en Galicia. Es decir, he vivido en cinco de las siete provincias españolas rayanas.

 

¿Qué tiene de singular y novedoso su nuevo libro en relación a lo que existe de otros autores y de sus anteriores libros?

En primer lugar, es el primer libro que cuenta un viaje completo por toda la frontera, desde Ayamonte y Vila Real de Santo António hasta A Guarda y Caminha. Esto es novedoso y lo diferencia de mis anteriores libros, que han sido novelas sobre los inicios de la Guerra Civil en Cáceres o sobre el narcotráfico y el marisqueo en la Ría de Arousa, han sido libros de artículos o de historia y han sido libros “fronterizos”, pero circunscritos a la Raya en Extremadura y a los restaurantes portugueses de la frontera extremeña. En cuanto a otros libros de otros autores, quizás este tenga el interés de ser un compendio de historia e historias. Son casi 400 páginas de historias de la Raya y unas 50 páginas llenas de rigor histórico en las que César Rina, profesor de la Universidad de Extremadura, detalla los avatares que han acabado conformando los límites actuales entre España y Portugal. Además, incluye un trabajo fotográfico de Esperanza Rubio que sitúa en contexto las zonas por donde transcurre este viaje en el que me acompañó.

 

En el Foro Cívico Ibérico, que promueve EL TRAPEZIO, surgió la idea de una especie de “Camino de Santiago” de La Raya. ¿Qué le parece esta idea que se asemeja a su itinerario de 128 capítulos de sus 1292 km? ¿Qué faltaría para implementar, en términos de equipamientos hoteleros, infraestructura, comercialización y de superar accidentes geográficos, para hacer viables rutas en zigzag a pie, a bicicleta, moto, coche o autobús a lo largo de toda La Raya?

Caminos de Santiago hay muchos y también existen miles de caminantes que se entusiasmarían con un nuevo trayecto, pues les gusta recorrer itinerarios desconocidos que los lleven a Compostela. El único problema es que debería ser un camino en zig zag, no hay ninguna carretera que transcurra paralela a la Raya. Están la N-630 en España y la Estrada Nacional 2 en Portugal, que van de norte a sur de ambos países, pero a unos 80 kilómetros de la línea fronteriza. Eso sí, sería un itinerario precioso yendo a un lado y a otro de la frontera para ir ascendiendo y cruzándola en ferri, en tirolina, en barca taxi, por el puente más pequeño del mundo, por un puente romano, un puente de Eiffel, un azud o una frontera Cenicienta sobre una presa, en Cedillo, que se abre solo los fines de semana y si llegas después de la medianoche del domingo, has de dar un rodeo de más de 100 kilómetros. Sé que acabará habiendo un itinerario rayano porque la zona es de una belleza paisajística soberbia y tiene un interés social, gastronómico, tradicional e histórico de primera magnitud. Sería cuestión de señalar los caminos y de empezar a habilitar albergues en algunas zonas. Esto acabará sucediendo por lógica turística y comercial. Si se hace bien y sin masificaciones, será estupendo. Hoy por hoy, la despoblación y las malas comunicaciones han salvado el espíritu de la Raya.

 

El proyecto «Destino Frontera» de Interreg cuenta con varias publicaciones, donde se divulga un concepto de turismo del vino (La Raya roja); del agua (La Raya azul); de la cultura (La Raya naranja), y de la naturaleza (La Raya verde). Entre los aspectos culturales, destaca la arquitectura defensiva; la herencia sefardí; el arte rupestre, y las rutas del contrabando. ¿Es coherente con lo que se ha encontrado en su itinerario? ¿Qué podría agregar o profundizar?

Sí, efectivamente todo esto se puede hallar en un viaje por la Raya. Podría añadirse una Raya Amarilla del bacalao dorado y también del bacalao ao lagareiro, asado, Zé Pipo, una Raya Gastronómica que es única, rica y apasionante. También una Raya de color teja referida a la arquitectura popular existente a ambos lados de la frontera con enclaves muy singulares, y, finalmente, una Raya Rosa muy berlanguiana de curiosidades como los pueblos dobles y promiscuos, las contiendas o reyertas, el Couto Mixto, las casas con dos puertas a ambos países, las casas dudosas, etcétera.

 

En la Cumbre de Guarda de 2020 se firmó entre España y Portugal una Estrategia Común de Desarrollo Transfronterizo. ¿Qué opinión tiene sobre el futuro económico de la Raya y su repoblación?

Pues soy pesimista u optimista, según se mire. La Raya seguirá siendo durante mucho tiempo un espacio vacío que tendrá su gracia y su misterio gracias a esa despoblación y a esa parálisis económica. Pero para los rayanos, ese encanto que atrae a los forasteros será una desgracia por la falta de posibilidades y la huida de los jóvenes a lugares con más futuro. El turismo puede ser un factor de desarrollo, pero no creo que llegue nunca a ser masivo y decisivo. Aunque es el espacio ideal para descansar, relajarse y olvidar, algo que cada vez buscan más los viajeros.

 

Recientemente, Ramón Villares afirmó que el término “iberismo” es entendido de diferente manera por personas de ambos lados de la frontera. Desde EL TRAPEZIO tenemos una visión política pragmática de apoyar una mayor coordinación entre España y Portugal a todos los niveles (sin cuestionar las soberanías nacionales), así como traemos una visión ibérica multidisciplinar, desde el periodismo, la antropología y la historia, principalmente: ¿Cuál es tu visión política y cultural del iberismo?

A lo largo de los casi 40 años que llevo escribiendo de la Raya en La Voz de Galicia y en los diarios extremeños El Periódico y HOY, hablando con todo tipo de personas y personajes y asistiendo a conferencias, encuentros y congresos, he comprobado que en esto del iberismo y las relaciones con Portugal no hay término medio: o se es muy iberista y apasionado de España, Portugal y sus relaciones o se es anti-iberista y se desprecia por razones diversas al otro país e incluso me han llegado a pedir que deje ya de escribir de Portugal. Hay quien ama al país vecino y hay quien lo considera una España orgullosa o un Portugal pobrecito. Aún hay reticencias en Portugal a unir Madrid con Lisboa por tren, al igual que en el interior de España se pasa olímpicamente de Portugal, no se considera un país interesante. Siempre cuento la anécdota de que la liga portuguesa de fútbol no aparece en los periódicos españoles, a pesar de la cantidad de compatriotas que juegan y entrenan allí, pero sí se recoge la liga holandesa y hasta la escocesa. Sí existen una serie de ciudadanos apasionados de ambos mundos, de Iberia, que no entienden de diferencias y son felices cruzando al otro lado. La aspiración a ser sede del Mundial de Fútbol de 2030 o de los Juegos Olímpicos de 2032 es muy interesante y aglutinadora, aunque ya empieza a escucharse voces criticando esta aspiración conjunta porque en Portugal no puede celebrarse el partido inaugural ni la final por no contar con estadios para más de 80.000 espectadores. El presidente de la República de Portugal es iberista en su fondo, aunque lo tenga que disimular un poco, pero en el Gobierno hay de todo. Y si nos centramos en la Raya, es curioso que mientras en España es un espacio y un concepto que despierta mucho interés, en Portugal no sucede lo mismo pues se considera una zona demasiado pobre que, popularmente, no acaba de atraer, aunque en el mundo intelectual portugués sí es una referencia cultural.

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