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Si el último siglo y medio ha estado marcado por los trenes, como medio de transporte por excelencia, desde el cambio de milenio el avión ha ocupado el lugar que todos conocemos, y los vagones que prestaban servicios nocturnos han desaparecido o han perdido una parte sustancial de los pasajeros.

Primero fue en 2009, con la pérdida del Orient Express y, más recientemente, ya con la pandemia, hemos tenido la suspensión (por tiempo indefinido) del servicio del Lusitania Express, que conectaba Lisboa con Madrid. Con todo, Europa está empezando a recuperar algunos de estos servicios.

La apuesta francesa por los trenes nocturnos tiene por objeto reducir las emisiones de CO2 y aumentar el número de pasajeros de aquí a 2030. Austria, Suiza, Países Bajos y Suecia tienen la intención de crear una red transcontinental de trenes nocturnos (con paso por Barcelona), que pueda ser una alternativa a los vuelos dentro del continente. En Europa, el transporte es responsable del 27% de los gases de efecto invernadero.

Para que esta revitalización tenga lugar, los Gobiernos apostarán por el fortalecimiento y la modernización de sus redes ferroviarias. Renfe ha programado gastar 3.500 millones de euros para renovar el 50% de su parque ferroviario. Por su parte, la portuguesa CP ha lanzado una licitación para adquirir 22 nuevos trenes.

El «Lusitania Express»: parado

El Lusitania Express, con décadas de historia con diferentes recorridos y operado por CP y Renfe, ha servido para que millones de personas hayan hecho el recorrido Lisboa-Madrid en diferentes épocas. Sólo la pandemia ha provocado la interrupción indefinida de su servicio.

Este servicio, que fue utilizado cuando Greta Thunberg cuando visitó la península ibérica este mismo año, y que genera menos de la mitad de las emisiones contaminantes que un coche (cuatro veces menos que las de un avión) que haga este recorrido, demora unas 11 horas. Para la compañía española, a diferencia de algunas de sus homólogas europeas, no es rentable revitalizarla. Los usuarios siempre han reclamado por el exceso de paradas y la antiguedad del tren. No obstante, con un tren moderno y menos paradas (sin que afecte a las estaciones de la Raya) encajaría bien tanto con el proyecto europeo como con la demanda de los pasajeros. Por otro lado, la marca Lusitania Express podría utilizarse para promover un turismo ibérico.

Según Renfe, en el año anterior, 248.000 personas han utilizado el servicio de trenes hoteles.