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Con la prohibición de las aglomeraciones de personas, varias actividades han sido canceladas, y ni siquiera la religión se salva del confinamiento provocado por la Covid-19. Las misas siguen celebrándose, pero no ante los fieles que todos los domingos se sentaban en los bancos de las iglesias. Al igual que el Papa Francisco, que ha rezado en una basílica de San Pedro desierta (sólo un pequeño grupo de obispos estaba presente), los sacerdotes están celebrando sus homilías, pero de formas más «innovadoras».

Las nuevas tecnologías, en este sentido, son muy importantes, por lo que casi todas las parroquias han optado por continuar con sus ritos. Estos se retransmiten en directo, y se unen a las misas de los canales de televisión. Todas estas grabaciones están llevándose a cabo a puerta cerrada, y sin los fieles habituales. Para combatir esta soledad, un sacerdote de Fundão llenó los bancos con las fotografías de los parroquianos para sentirse más cerca de ellos.

Fuera de las cuatro paredes de las iglesias, se están tomando otras medidas para llevar algo de consuelo a las familias que se ven confinadas dentro de casa, y que necesitan palabras de aliento. Para ello, coches con altavoces han recorrido las localidades leyendo pasajes de la Biblia. Los confesionarios, desde los Estados Unidos a Polonia, ya están funcionando en un modelo drive thru («autoservicio»), donde ni siquiera es necesario salir del coche para confesar los pecados o para, simplemente, hablar con otra persona.

La peregrinación a Fátima ha sido cancelada

Por primera vez en 100 años, el Santuario de Fátima ha cancelado las celebraciones del 13 de mayo. Este acontecimiento, que cada año atrae a unos ocho millones de turistas (la gran mayoría, internacionales) a la ciudad del centro de Portugal, no contará con la presencia de peregrinos. Al menos, no con una presencia física. El peregrino podrá seguir todo lo que se pase desde casa a través de la televisión y de las redes sociales.