Víctimas de la dictadura brasileña marchan contra el olvido en el 60º aniversario del golpe

Lula dijo durante una entrevista televisiva a finales de febrero que la dictadura “forma parte del pasado” y que los “generales que están hoy en el poder eran niños” en la época del golpe

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Víctimas de las dictadura de Brasil y activistas de derechos humanos han marchado este domingo en São Paulo para recordar los 60 años del golpe militar, entre críticas al presidente Luiz Inácio Lula da Silva por su decisión de no realizar actos oficiales. “¡Dictadura nunca más!” y “¡castigo a los generales!”, han gritado las decenas de personas concentradas frente al edificio del DOI-Codi, el mayor centro de torturas de opositores al régimen militar entre 1964 y 1985. Los manifestantes han pedido al Gobierno, entre otras cosas, el establecimiento de una política de memoria y la reinstauración de la Comisión Especial de Muertos y Desaparecidos Políticos, algo que Lula prometió pero que todavía no ha cumplido.

“La democracia no se hace con olvido”

Amelinha Teles, antigua militante comunista de 79 años que fue torturada durante semanas en el DOI-Codi, ha reivindicado la necesidad de recordar el golpe de 1964 que derrocó al Gobierno de João Goulart porque “la democracia no se hace con olvido”. “En Brasil no existe una política de Estado sobre la memoria”, ha asegurado a EFE Teles, quien portaba una pancarta con la fotografía de una mujer asesinada durante la dictadura.

La activista está luchando para que el DOI-Codi se transforme en un memorial sobre la resistencia al régimen militar, porque por el momento no hay siquiera una placa que mencione el pasado oscuro de este lugar. Muchos de los asistentes a la marcha se declararon decepcionados por la negativa de Lula de recordar la fecha, en un momento en que las relaciones con el Ejército están tensas por las investigaciones policiales sobre una supuesta trama golpista para mantener a Jair Bolsonaro en el poder. Aunque algunos ministros del Gobierno sí recordaron el aniversario en redes sociales, el presidente optó por un perfil bajo y hasta esta tarde se había limitado a felicitar el domingo de Pascua.

La expresidenta de Brasil Dilma Rousseff, antigua guerrillera y víctima de torturas durante la dictadura militar, ha defendido la importancia de recordar el golpe de Estado de 1964, del que este domingo se cumplen 60 años. Rousseff ha establecido paralelismos entre ese acontecimiento y la supuesta trama golpista planeada por Jair Bolsonaro y su círculo de confianza para anular los resultados electorales que dieron la victoria a Luiz Inácio Lula da Silva en 2022. Los cuestionamientos a las elecciones llegaron a su punto culminante el 8 de enero de 2023, cuando una turba de bolsonaristas invadió las sedes del Congreso, la Corte Suprema y la Presidencia en Brasilia.

“La historia no borra las señales de traición a la democracia”

“Mantener la memoria y la verdad histórica sobre el golpe militar que ocurrió en Brasil hace 60 años es crucial para asegurar que esa tragedia no se repita, como casi ocurrió recientemente el 8 de enero de 2023”, ha escrito en redes sociales la política progresista que gobernó el país entre 2011 y 2016, cuando fue desalojada por el Congreso. Rousseff ha apuntado, además, que “la historia no borra las señales de traición a la democracia ni limpia de la conciencia nacional los actos de perversidad de quienes exiliaron y mancharon de sangre, tortura y muerte la vida brasileña durante 21 años”. El comentario de la expresidenta contrasta con el silencio mantenido por los miembros del actual Gobierno progresista, debido a la decisión de Lula de evitar conmemoraciones oficiales del aniversario.

La sombra de la tensión militar de nuevo sobre Brasil

El actual presidente, aliado cercano de Rousseff, no ha querido tensar más la cuerda con los militares, después de que investigaciones policiales recientes colocaran a varios generales en el centro de los intentos por parte de Bolsonaro de cuestionar su derrota electoral. Lula dijo durante una entrevista televisiva a finales de febrero que la dictadura “forma parte del pasado” y que los “generales que están hoy en el poder eran niños” en la época del golpe.

La Corte Suprema de Brasil impuso en febrero medidas cautelares, como la prohibición de viajar al extranjero, a Bolsonaro, dos antiguos ministros de Defensa y un excomandante de la Marina, entre otros. Frente al silencio oficial, familiares de víctimas de la dictadura y asociaciones de derechos humanos tienen previsto marchar este domingo en la ciudad de São Paulo, desde un antiguo centro de torturas hasta el Parque Ibirapuera, para “no olvidar” el dolor provocado por la dictadura.

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