Cataluña, Navarra, País Vasco o el archipiélago canario no han acogido nunca la celebración de una cumbre hispano-lusa

Desequilibrio territorial en España en la organización de las “cimeiras”

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Con la celebración de la Cimeira luso-española por segunda vez en la ciudad de Trujillo, Extremadura se coloca a la par con Madrid, al frente de las regiones con mayor número de estas cumbres bilaterales iniciadas en la década de los ochenta. Ambas comunidades habrán albergado en cuatro ocasiones dichos encuentros entre los gobiernos de España y Portugal.

Desde la primera convocatoria en Lisboa promovida por Mario Soares y Felipe González en 1983 hasta la celebrada en Trujillo por otros dos gobernantes socialistas, Pedro Sánchez y António Costa, ambos países han alternado la organización de las cumbres.

Sin embargo, cada uno ha distribuido de forma diferente la adjudicación de los 32 escenarios. Portugal ha repartido las cumbres por todas sus regiones, mientras España ha priorizado Madrid y algunas comunidades que limitan con Portugal. A las cuatro celebradas en Madrid, hay que añadir las mismas organizadas en Extremadura, tres en Castilla-León, dos en Galicia y una en Andalucía. Mallorca y Valencia forman parte también de la lista, en la que no figuran Cataluña, Navarra, País Vasco o el archipiélago canario.

Cataluña es la comunidad que encabeza el ranking de regiones exportadoras a Portugal, con más del 20% del total de las ventas españolas, seguida de Madrid con el 17%.

Las cumbres surgieron en los primeros compases del ciclo socialista en España. Mario Soares fue el anfitrión de Felipe en Lisboa y al año siguiente, tuvo lugar el encuentro de Alcántara, en el embalse del Tajo, cuyas aguas comparten ambos países y cuya gestión es un barómetro para medir la intensidad de las relaciones.

A continuación llegó el conservador portugués Cavaco Silva que tejió con Felipe un ciclo de grandes complicidades. Cavaco escogió Guimarães para la primera cita, al parecer para subrayar que allí se forjó la soberanía. La ciudad norteña es conocida como la cuna (berço) de la nacionalidad portuguesa.

Cuatro años después Felipe escogió el Parador de Carmona y desde entonces las cumbres no han vuelto a Andalucía.

Aznar se estrenó con António Guterres, hoy secretario general de la ONU, con una cumbre en las Azores, en la isla de São Miguel y se retiró en Figueira da Foz con Durão Barroso. En aquella cumbre de 2003 anunciaron la construcción de cuatro líneas de alta velocidad que conectarían ambos países entre Faro-Sevilla, Lisboa-Madrid, Aveiro-Salamanca y Porto-Vigo.

Rodríguez Zapatero invitó a su homólogo Santana Lopes en el Parador de Santiago de Compostela y de las cuatro cumbres que compartió con José Sócrates salió la creación del Laboratorio Ibérico Internacional de Nanotecnlogía, ubicado en Braga con dirección española.

Las cumbres con Rajoy y Passos Coelho transcurrieron casi todas entre Galicia y el Norte de Portugal. Concretamente en Bayona, las termas de Vidago, Oporto y Vila Real, esta última con António Costa.

Las últimas con Pedro Sánchez han tenido como escenarios españoles Valladolid y Trujillo.

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