31/03/2025

¿Escuela o taberna? Las dos cosas

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Cerca, muy cerca de la frontera, en ese rincón ibérico poco poblado y aún muy desconocido donde confluyen las provincias españolas de Cáceres y Salamanca con Portugal, ahí, pasan cosas. Muchas de esas cosas ocurren, para más inri, en el enclave más pequeño de la comarca. Diez personas, más o menos los mismos gatos y un castillo en ruinas. Pero hay taberna y, aunque sin niños, también escuela, o algo parecido.

Disculpen que hable otra vez de Trevejo, pero es que esta aldea está empeñada en no desaparecer e incluso en no ceñirse a ser pasto de turistas. No soy objetivo, estoy enamorado de ese lugar -se me huele a la legua-, sin embargo, existen evidencias de lo que intento trasladar. La cantidad de actividades culturales que en los últimos años se llevan a cabo en aquel minúsculo enclave histórico, rebasa la normalidad.

Trevejo se convirtió hace poco en uno de los pueblos más bonitos de España (ya lo era, en realidad entró a formar parte de la Red homónima) y de vez en cuando aparece en la televisión autonómica extremeña por el lamentable estado de “conservación” de su fortaleza. Fortaleza, por cierto, que explica muy a las claras la historia de esa tierra de frontera llamada Extremadura.

Encuentros de cine, literatura, música, gastronomía, de tradiciones como la noche de San Juan o ferias de sostenibilidad se vienen celebrando de un tiempo a esta parte con un dinamismo inusual en la España supuestamente vacía. La última de las propuestas festivas organizadas persigue el homenaje a los artesanos de la alfarería y lleva por nombre “La Tinajá y el Barru”. Ideas no faltan.

La culpa de todo esto la tienen muchas personas, pero principalmente Daniel González, quien regenta la taberna El Buen Avío, por supuesto el único bar del pueblo. Pues bien, desde hace varios meses ha vuelto a recuperar la antigua actividad que se desarrollaba en dicho establecimiento: la escuela. Escuela de Trevejo donde ejerció como maestro el reconocido escritor extremeño Jesús Delgado Valhondo. Y si lo que fuera lugar de enseñanza en la actualidad es taberna, pues que la taberna sea también escuela en el siglo XXI.

Claro que no hablamos de una escuela reglada ni al uso institucional, pues, ya lo hemos anotado, no hay niños, ni se esperan, pero sí de la filosofía que rige aquella idea educacional: enseñar y formar, sea de la manera que sea. La escuela del Buen Avío se convierte determinadas tardes de jueves en Escuela de Cielo (astronomía), de Historia o de Escritura Creativa. Se trata de sesiones de un par de horas donde se imparte y se comparte conocimiento. Y luego, quien quiera, se toma algo o cena, y se debate y se estrechan lazos comunitarios. ¿Se puede pedir más?

Que nadie piense que esto está enfocado a turistas. Quienes acuden a visitar la romántica estampa del castillo lo hacen, especialmente, los fines de semana. La Escuela del Buen Avío está pensada para población local, gente de la comarca. Aquí radica lo extraordinario de la idea. Lo dicho, Trevejo se está convirtiendo en uno de los pueblos más culturales de España, pero de esto, de momento, no existe ninguna Red.

Juan Rebollo Bote

Lusitaniae – Guías-Historiadores