Intensidad política en Iberia. Camino despejado

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El reciente resultado de las elecciones en Portugal, con la obtención de mayoría absoluta para el Partido Socialista liderado por António Costa, puede ser un referente para la actual coyuntura política en España, por los abundantes paralelismos, y por la cercanía geográfica y cultural entre los dos países ibéricos.

António Costa no consiguió la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado en la Asamblea de la República al perder sus habituales apoyos del Bloco de Esquerda y del Partido Comunista. La legislatura se encontraba en su ecuador y el presidente Marcelo Rebelo de Sousa convocó elecciones.

La situación creada pareció en un primer momento favorecer al Partido Socialista, dado que la responsabilidad de los acontecido se entendió que recaía en los partidos de izquierda que no apoyaron los presupuestos. Ello llevó a unas encuestas que acercaban la posibilidad de la victoria del bloque de centro y derecha. No obstante, los resultados fueron muy diferentes a lo esperado y el Partido Socialista obtuvo, finalmente, la mayoría absoluta. El electorado entendió que las políticas del PS eran positivas para el país, y el electorado acabó castigando al Bloco de Esquerda y al Partido Comunista, pero también al principal Partido de la oposición, el derechista Partido Social Demócrata (PSD), que vio como ganaban apoyos partidos a su derecha y al centro: Chega e Iniciativa Liberal.

La semana en España ha estado marcada por la inverosímil convalidación de la reforma laboral, que un principio iba a ser aprobada con el apoyo al Gobierno por parte de una gran diversidad de partidos centristas, encabezados por Ciudadanos. Sin embargo, en el último momento los representantes de Unión del Pueblo Navarro, contra la decisión de la dirección de su partido, cambiaron su voto y con ello la mayoría caía del lado del no a la reforma laboral. Pese a ello la reforma fue convalidada debido a que un diputado del PP equivocó su emisión de voto telemático y queriendo votar No votó Sí. La cuestión no acaba ahí. La equivocación fue comunicada a la presidenta del Congreso por parte del diputado, antes de comenzar la votación presencial, para tratar de rectificar su error. La presidenta, Meritxell Batet, no aceptó tal posibilidad, sin convocar a la mesa del Congreso, como las normas del Congreso establecen, según la interpretación del Partido Popular y de Vox. Estos partidos acusan a Meritxell de un posible delito de prevaricación y anuncian un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional por vulneración de derecho fundamental a la participación a la participación política. Todo un sainete.

El espejo portugués en la política española podría poner en aviso a los socios de investidura del PSOE y Podemos, principalmente a Esquerra Republicana de Cataluña y al Partido Nacionalista Vasco. No alcanzar acuerdos de gobernación sensatos termina pasando factura electoral. La presión de los nacionalismos periféricos a los Gobiernos centrales debe revertirse. El resultado en Portugal también debe poner en aviso al PP, que se muestra especialmente confiado por el beneplácito de las encuestas. La demoscopia parece que falla en todos los lados, y confiar la estrategia a sus resultados puede ser peligroso.

Entretanto, el PSOE sale de la semana milagrosamente indemne y probablemente reforzado, aunque el asunto de la votación podría pasar factura judicial. La posibilidad de la geometría variable, con el apoyo del centro y la derecha se ha hecho patente, a pesar de la traición a su partido de los diputados de UPN.

Más allá de los dimes y diretes del juego político, la ciudadanía entiende que es momento de políticas ejecutivas. Los presupuestos en Portugal eran necesarios para ello, y la reforma laboral lo era en España, porque fue consensuada por los interesados: los sindicatos de trabajadores y la patronal, que son quienes trabajan y quienes pagan el trabajo.

Han sido unos días de intensidad política que dejan el camino despejado; una potente estabilidad política en Portugal, y un balón de oxígeno para el Gobierno de España que le puede llevar a acabar la legislatura. Ambos Gobiernos de signo político socialista tienen ambición y sintonía para la cooperación estratégica de los países ibéricos. Se abre un tiempo para el desarrollo del Tratado de Amistad y Cooperación entre España y Portugal, y para la Estrategia Común de Desarrollo Transfronterizo, con la responsabilidad de utilizar lo mejor posible los Fondos de Recuperación y Resiliencia de la UE.

 

Pablo Castro Abad

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