La comunicación y el buen camino (de Santiago)

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El XACOBEO actuó como uno de los anfitriones del V Congreso de Editores Europa América Latina Caribe que se ha celebrado en Madrid del 9 al 12 de noviembre pasados. Galicia estuvo presente para mostrar su ejemplo de éxito más renombrado en el mundo, junto a ZARA, lo hizo para dar la bienvenida a 4O comunicadores llegados en representación de un área de alcance informativo que a través de sus medios está presente en más de 60 países, 27 europeos y 32 americanos, agrupados la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) más Brasil. Los premiados recibieron arte gallego, un grabado de José María Barreiro, el gran pintor de Cela.

Los comunicadores conocían la importancia de los Caminos de Santiago pero ignoraban, en no pocos casos, el ejemplo de colaboración interadministrativa que ha supuesto un proyecto que inició don Manuel Fraga en el año 1990 y que se ha prolongado en el interés de Gobierno gallegos de otro color político, con Emilio Pérez Touriño, y ahora con Alberto Núñez Feijoo; que implica a administraciones nacionalistas en el País Vasco; socialistas en Navarra, Aragón, La Rioja o Extremadura; independientes en Cantabria; y populares, además de en A Terra Nai e Señora, en Castilla-León, Andalucía o Madrid. Que atañe a los Gobiernos estatales de países como Bélgica, Francia, Portugal o España, a administraciones municipales o provinciales, a organismos públicos o privados.

La pluralidad se extiende en la libertad de 286 caminos registrados y más de 80.000 kilómetros recorridos en 28 países, aunando el buen hacer de pequeñas y grandes administraciones unidas por un destino común de intereses, bajo un lema, y que han entendido el proyecto como una oportunidad única añadida para la creación de riqueza y empleo.

Los Caminos de Santiago, siempre en vanguardia, fueron la primera red interactiva del mundo, y durante 1.200 años han acogido a los más humildes y a los más relevantes personajes. Ningún otro fenómeno cultural, social o económico se ha prolongado tanto y con tanto éxito en la Historia o ha tenido repercusión en ámbitos tan diversos. Los pueblos se encontraron en esas rutas de peregrinación y en ellos compartieron saberes, eso es lo mismo que hicimos en el Congreso, ofrecer una ruta de diálogo, de intercambio de experiencias y conocimientos que puede resultarnos muy útiles para relanzar el turismo, la primera industria del mundo, en cada país y, con ello, ayudar a muchos ámbitos geográficos en circunstancias económicas muy desfavorables. La experiencia gallega y española ha de trasladarse al mundo, así nos lo han reclamado.

En Madrid hablamos de Europa, de España, de los grandes dramas de las dictaduras latino americanas, de libertad de expresión, de la financiación de los medios, del pago de derechos de autor que deben hacer las tecnológicas. Lo hicimos en el Senado y el Ayuntamiento de Madrid o en la universidad, con el Presidente de Iberia y con los mandatarios de Telefónica y su maravillosa Fundación, nos apoyaron todos: la Secretaría de Turismo del Gobierno de España, la Comunidad de Madrid, la Xunta de Galicia, la Fundación Eurasia presidida por Ramón Jáuregui, Meliá, el Grupo Milenio, bajo la organización de Prestomedia. Nos acompañaron Margaritis Schinás, vicepresidente de la Comisión Von der Leyen con la cartera de comisario europeo para la protección del estilo de vida europeo; Antonio Limones, vicepresidente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa; Isabel Rodríguez, ministra de Política Territorial y portavoz del Gobierno de España; José Manuel Albares, Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación; la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; Cristina Narbona, Vicepresidenta del Senado y Presidenta del PSOE; Nicolás Pascual, embajador en misión especial para las Amenazas Híbridas y la Ciberseguridad; Guillermo Escribano, director general del Español en el Mundo; los responsables de la oficina del a EU en España y Luis Enriquez, CEO de VOCENTO, el mejor medio anfitrión.

Sólo hubo un doble fallo: no nos quiso convidar el Museo del Prado, y eso que invitamos a Javier Solana, el Presidente de su patronato a ofrecernos su sabiduría y a mostrarnos la mejor pinacoteca del mundo; y la Real Academia España, que no sabe siquiera escribir a quienes les solicitan cortésmente sus salones, que son de todos. Ellos se lo perdieron y pintaron un ridículo enmarcable y reenmarcable, escribible y reescribible, un ridículo de la A a la Z, de Goya esquina Velázquez; un ridículo que han de saber disculpar y rectificar, como hacemos los periodistas, aupando a gestores comprensibles y dispuestos a promocionar a España en el mundo de forma nada gratuita.

Gracias a todos, creo que este Congreso, que tuve el honor de dirigir, representa una parte del buen camino que acabamos por desearnos, una colaboración fructífera e interesada en el bien común y en el diálogo entre aquellos que saben discrepar con educación y encontrar lazos entre las nieblas. Juntos seremos mejores y más libres.

 

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