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Al norte de Mozambique, la región de Cabo Delgado es motivo de todas las preocupaciones, tanto a nivel nacional como internacional. Todo esto se debe a que esta provincia, que tiene gas natural, está siendo objetivo de ataques de grupos terroristas vinculados al Estado Islámico. Estos ataques han provocado la muerte de 600 personas y la destrucción de la frágil economía local.

Sobre esta situación, un informe del Instituto Tony Blair aboga por una intervención militar de carácter regional para frenar la difusión de pensamientos yihadistas en territorio mozambiqueño. En este documento se hacen varias recomendaciones, tanto a corto como a largo plazo. Todo ello, para impedir que el grupo Ansar al-Sunna, que comenzó como un movimiento religioso, no tenga el poder que Boko Haram ganó en los territorios del lado chadiano o contribuya a la instalación del Al-Shabab (defensores del islamismo radical) en el país.

El ciclón y los desplazados

Después del ciclón Idai, Kenneth, quedaron destruidas numerosas aldeas de la provincia de Cabo Delgado. El desempleo y las desigualdades sociales agudizadas por 200.000 desplazados hacen que la población joven sea más sensible a las «narrativas ideológicas» de extremistas islámicos. Para intentar resolver esta situación, el Gobierno de Mozambique ha solicitado asistencia internacional para promover intervenciones en áreas vitales como la educación y el empleo (con esta escalada, están en peligro siete mil puestos de trabajo en la región). Dos países que ya se han mostrado dispuestos a ayudar a Mozambique han sido el Reino Unido y Portugal.

Las ONGs también se están viendo afectadas por estos ataques, y Médicos Sin Fronteras ha anunciado la suspensión de sus actividades en la aldea de Macomia, que ha sido ocupada por uno de estos grupos y está bastante destruida.

Una de las voces que se ha alzado para denunciar la situación que se está viviendo en Cabo Delgado es la del obispo brasileño de Pemba, D. Luiz Lisboa.

Cada mes se producen 20 ataques que perjudican, principalmente, a la población local. De hecho, ya ha habido algunos intentos de secuestro de personas que trabajan en las empresas petroleras y de gas natural de Cabo Delgado.