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Las medidas de contención y aislamiento social adoptadas a raíz de la propagación de la covid-19 en Europa están provocando una caída generalizada en las economías europeas y norteamericanas. Según un estudio de Euler Hermes, líder mundial en seguros de crédito, la paralización del comercio internacional puede suponer la pérdida de cerca de 700.000 millones de euros, si el confinamiento continúa el próximo trimestre. Cada mes, estas medidas pueden tener un impacto del 20 al 30% sobre el PIB.

En Europa, se espera un escenario de fuerte recesión. De hecho, en Italia, el segundo país con más afectados por la pandemia, el retroceso del PIB ha sido calculado en un -3,5%. Una cierta desaceración en el «viejo continente» ya estaba prevista, pero el elevado número de casos ha puesto al tejido empresarial bajo una gran presión. Por este motivo, muchas empresas se han visto obligadas a activar ERTEs (suspensión temporal de los contratos) para tratar de salvaguardar la mayor parte de los puestos de trabajo. En Portugal, 400.000 trabajadores han sido inscritos en este régimen. En España, más de tres millones.

¿Qué futuro les espera a las empresas?

El análisis de Euler Hermes apunta a un aumento de la insolvencia mundial del 14% durante el año 2020 (un 16% en Europa occidental). Es más, aún con la toma de medidas para proteger a las empresas y a los trabajadores, como el pago anticipado de impuestos o préstamos con garantías estatales, se prevé la quiebra de, aproximadamente, el 7% de las pymes, que representan unos 13.000 negocios. El 10% del total de empresas en riesgo están en Francia; cerca del 9% en Alemania; el 8% en Bélgica; el 6% en España, y el 5% en Italia. Las insolvencias aumentarán, principalmente, en Italia (+18%), España (+17%) y Holanda (+21%). Los sectores que corren mayor peligro son la construcción, la agroalimentación y los servicios.

Pero no todo son malas noticias. Incluso con 65 millones de puestos de trabajo en riesgo, los economistas creen que habrá una recuperación en el segundo semestre de 2020. Esta recuperación «rápida» no se aplicará a todos los sectores, siendo los del sector minorista y turístico los que más sufrirán la caída económica.