EL TRAPEZIO entrevista a la embajadora española en Lisboa: “Portugal es muy tímido en España”

Marta Betanzos Roig defiende una mayor iniciativa en el intercambio de programación televisiva y las inversiones culturales en España

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En plena avenida da Liberdade, corazón de Lisboa, la bandera española ondea junto a la europea, demostrando que allí hay un edificio diplomático en pleno funcionamiento. Todos los días, desde hace dos años, la embajadora Marta Betanzos Roig recorre el camino que separa la residencia oficial de la Embajada. Ha sido en su gabinete de trabajo donde ha recibido a EL TRAPEZIO. La embajadora, que es la primera mujer en este cargo antes de aterrizar en la capital portuguesa, desempeñó funciones en Mali y en Trípoli. La diplomática española ha hablado con la primera plataforma mediática ibérica sobre temas tan diversos como las Eurociudades, la intercomprensión entre los pueblos, sobre cómo ha sido el trabajo de la Embajada durante los meses más duros de la pandemia, el balance que hace de su trabajo y las conexiones ferroviarias. Para la embajadora, este último asunto, debatido en al Cumbre Ibérica de Guarda, es un tema sensible en Portugal. Para Marta Betanzos, las relaciones entre Portugal y España son muy fuertes e intensas y no pueden ser medidas únicamente por la alta velocidad ferroviaria.

-En las últimas semanas varios políticos portugueses, con responsabilidad institucional, han lanzado un discurso que establece una incompatibilidad entre el tren de alta velocidad entre Lisboa-Vigo (Corredor Atlántico) y el Lisboa-Madrid (por Extremadura; Corredor del Sudoeste ibérico). Al margen de los discursos, a veces producto de divergencia de intereses regionales del norte y sur de Portugal, las obras de Lisboa-Madrid están en marcha a buen ritmo. ¿Podría aclararnos qué está ocurriendo en relación con la alta velocidad entre España y Portugal; y qué desencuentros y acuerdos sobre las conexiones ferroviarias hubo en la Cumbre Ibérica de Guarda?

En la Cumbre Ibérica, entre el primer ministro Costa y el presidente Sánchez, tuvieron la ocasión de conocer a fondo cuales son los planes de Portugal para el desarrollo de la línea férrea del perímetro atlántico y cuales son las conexiones con España. También se expuso a debate en el contexto de los ministros de Infraestructuras. Hubo un debate abierto sobre los planes en cada país. También hubo una decisión de tener encuentros políticos de alto nivel para que las decisiones pudiesen ser tomadas con cierta rapidez a fin de que los planes tengan un rápido desarrollo. Hay el entendimiento que los análisis técnicos deben ser apoyados o reforzados por decisiones de carácter político. Naturalmente son decisiones que tienen un sentido estratégico. Pero todo esto fue hablado y expuesto. Creo que este es el tratamiento normal de este tipo de cuestiones. En Portugal, todo lo que tiene que ver con la conexión ferroviaria con España parece que siempre ha tenido un significado particularmente sensible. Nosotros estamos esperando. Pero respetamos plenamente lo que haya sido decidido por las autoridades y técnicos portugueses. No tenemos nada que decir. Tenemos una línea férrea que nos lleva a Europa y estamos modernizándola de la mejor forma posible. Portugal está invitado a sumarse. Creo que esta es una cuestión soberana portuguesa. Tampoco debemos decidir cuales son las prioridades. Las prioridades deben ser decididas por Portugal por razón de interés nacional. Nada que ver con España. Nosotros estamos conectados. Nosotros tenemos nuestras salidas y conexiones con Francia y con puertos que nos llevan a otras costas. Sabemos que hay un plan de desarrollo de la línea férrea hasta el año de 2030, momento en que Portugal habrá diseñado su mapa ferroviario. Estamos apoyándolo.

-¿Cuándo se va a reestablecer el servicio de tren hotel-nocturno del Lusitania Express entre Madrid-Lisboa? ¿El Gobierno español presionará a Renfe para que sea lo antes posible?

Creo que no estamos en un momento oportuno para forzar las comunicaciones. En el periodo de pandemia los movimientos de personas están muy limitados. No parece lógico que en este momento haya una imposición para recuperar un servicio ferroviario que aparentemente sería poco solicitado. Estamos hablando de empresas. Entiendo que la razón de esta cancelación sea sobre todo de carácter económico y de oportunidad. Vimos como los vuelos han sido muchos suspendidos. ¿Qué decir de una línea que aún tarda 11 horas de viaje? He viajado en el tren Lusitania Express y es difícil explicar tanto tiempo de viaje. Ahora con la pandemia entiendo que el interés en recuperarlo sea menor. Pero no sólo por las compañías sino también por la demanda.

-Con una línea de alta velocidad tal vez hubiese una mayor demanda…

Nosotros tenemos una línea ya proyectada que se encuentra en una fase muy avanzada, no obstante, me gustaría mucho decir que las relaciones entre España y Portugal y Portugal y España dejasen de ser medidas por la conexión de alta velocidad. Son mucho más ricas, profundas, extensas y diversas. Tienen un potencial extraordinario y no pueden ser analizadas o valoradas sólo en términos de hay o no una línea de alta velocidad. Sería una visión muy corta. Tenemos otras referencias con mucho contenido que tenemos que poner en valor.

-En los últimos meses, desde marzo, muchas cosas han parado, las fronteras cerraron, yo en 28 años nunca había visto puestos de control en la frontera.

En realidad, la frontera no ha estado nunca completamente cerrada, se ha permitido cruzarla por nueve puntos, incluso en los peores momentos de la pandemia, para los trabajadores transfronterizos, para el regreso de nacionales y por otra serie de motivos de carácter humanitario. Precisamente en los primeros días de marzo en la Embajada estuvimos centrados en facilitar el retorno. Fue establecido un control para el turismo y los encuentros familiares. Establecimos medidas para disuadir el movimiento de personas para transmitir la infección.

-¿Cómo ha sido el trabajo de la Embajada durante los difíciles meses de la pandemia?

En los primeros tiempos, principalmente en marzo, estuvimos volcados en facilitar los retornos. No sólo el retorno de los españoles porque lo tenían más fácil, solamente tenían que esperar unos días para desplazarse por el territorio nacional. Había autobuses que hacían las conexiones. La parte de los españoles era lo más fácil de gestionar. Tuvimos mucho trabajo en facilitar el retorno de muchos españoles a nivel mundial, que estaban en la India, África y América, que vieron que los vuelos se redujeron mucho y algunos acaban por aterrizar en Lisboa u Oporto. Teníamos que facilitar su vuelta a casa. Pero sobre todo tuvimos muchos extranjeros, muchos iberoamericanos y latinoamericanos, que tenían en Madrid el aeropuerto de salida para sus destinos. Tuvimos que hacer un doble trabajo de coordinación con las embajadas, sean las españolas en el exterior o sean las iberoamericanas aquí, con las autoridades en España para que estas personas no quedaran náufragas. Naturalmente fue complicado porque hay una cuestión insalvable: tener a disposición la documentación que demuestre la identidad y orígenes, lo que lleva siempre a algún tiempo para supervisar. Teníamos una cuestión humanitaria, que era lo más importante. Muchas personas estaban sufriendo, otras tenían falta de recursos. Resolver estas cuestiones en tiempos de presión emocional no fue fácil. El tercer elemento es que nadie sabía lo que era eso del Covid, cuánto tiempo iba a durar, cuál sería el comportamiento de las personas y la capacidad de reacción de las administraciones. Estábamos todos aprendiendo a hacer ese camino e intentando mantener siempre el ánimo y el timón. Los primeros tiempos muy devastadores por las imágenes que llegaban por los medios de comunicación. Y eso fue difícil de asimilar. Creo que fue todo bien y hubo personas que tuvieron tiempo para agradecer lo que fue hecho por mí y por otros funcionarios anónimos de la Embajada. Todo esto con limitaciones, tanto de recursos como por estar apartados y en confinamiento. Esto ocurrió en todo el mundo, en todos los ámbitos laborales. Hubo una voluntad de hacer las cosas bien y creo que salió bien.

-Los PCR que se exigen en los aeropuertos españoles pueden presentarse en francés, alemán, español e inglés. ¿Tiene sentido que no se acepten en portugués?

Francamente no. No tiene sentido. De la misma manera que no tiene sentido exigir la traducción en Italia. Pienso que es un error involuntario derivado de la necesidad de pensar en facilitar más que a trabar. Creo que esta fue una decisión tomada para armonizar, intentar armonizar el formato de las pruebas PCR. Teniendo en cuenta, que sería muchas a validar en las entradas y que simplemente sería más rápido de hacerse de esa manera. No tiene otra razón de ser. No es porque el portugués es un idioma más complicado que los otros. Pero, simplemente, porque entiendo que ha habido un mecanismo que adoptó esta decisión utilizando los idiomas de trabajo en el contexto de la Unión Europea, que son el inglés y el francés más el alemán. Pienso que ha sido un automatismo sin una intención diferente. Hemos transmitido esta consulta, esta duda, porque entendemos que sería fácil aceptar los documentos tanto en portugués como en italiano, sin traducción.

-Las televisiones portuguesas (y lusófonas en general) no son ofrecidas por las compañías de televisión digital por cable en España. Sin embargo, se reciben con facilidad, en España, canales en inglés, francés, chino, etc. En Portugal se ve con facilidad la televisión española. Una de las claves del fomento de la intercomprensión es que los españoles tengan exposición al portugués para adaptar sus oídos. ¿No cree que las autoridades españolas deberían ayudar a fomentar el acceso a los canales portugueses?

La respuesta es muy clara. No es una cuestión de Gobierno, es una cuestión de iniciativa portuguesa. No se me ocurre pensar que el Gobierno español dijera “no”. Tampoco se me ocurre pensar que el sector privado diera la espalda a una buena propuesta de intercambio de programación y cultural. Pero creo que quizás la iniciativa no ha llegado todavía.

-Entre la Televisión Gallega TVG y RTP ya hay intercambio de programación.

Sería estupendo extender esa idea. Es la misma cuestión que desde que estoy aquí escucho decir: “En España no hay interés por la cultura portuguesa”. Yo respondo: la cultura portuguesa no invierte, no hace ninguna inversión en España. Es una pena, porque hay fundaciones culturales extraordinarias (en Portugal), con una dimensión internacional, como Gulbenkian. En Oporto, la Fundación Serralves. Pero no tienen presencia en España. Nosotros tenemos aquí el Instituto Cervantes, que tiene una dimensión cultural muy vasta, muy diversa. Hemos realizado la Feria de Arco, con galerías portuguesas, o la Feria del Libro, donde Portugal fue invitado. Creo que quizás Portugal es muy tímido. Y naturalmente podría haber iniciativas españolas, pero ya está habiendo iniciativas españolas. Posiblemente sería más interesante si hubiera alguna iniciativa portuguesa.

-¿Qué es lo que se podría hacer más para acercar a ambos pueblos, tras una historia de darnos la espalda y después del hito de la entrada conjunta en la Unión Europea?

Creo que se están haciendo muchas cosas. Y cuanto más se hace, más oportunidades se abren. En todos los ámbitos. No encuentro ninguna materia en donde Portugal y España no puedan hacer cosas juntos. Actualmente estamos mirando intensamente hacia Europa, precisamente porque es nuestro contexto-referente, en el cual no sólo somos miembros, sino queremos ser miembros activos. Muy importante es aprovechar las oportunidades que surgen, ahora con los planes de recuperación. Y puedo asegurar que está habiendo mucho debate, mucho intercambio de información y de iniciativas, tanto en el contexto institucional-público como en el contexto privado para precisamente intentar aprovechar conjuntamente las oportunidades que hay en el contexto medioambiental, agenda verde, energías renovables, comunicaciones, movilidad… Francamente las oportunidades son inmensas. Sólo tiene que haber voluntad. Pero esta voluntad no es sólo una voluntad que tiene que ser impartida por instituciones gubernamentales, tiene que tener también un apoyo privado. Y tengo esperanza en que eso ocurra. Si hay algo indudable es que el tejido económico y comercial entre España y Portugal es muy denso. Está ya muy desarrollado, entonces, no puede más que seguir avanzando. En el tejido social, igualmente. Es muy difícil encontrar personas que no tengan conexiones de amistades o familiares entre españoles y portugueses. Entonces, quizá ponemos demasiado el acento en palabras del pasado. Creo que no se puede decir hoy en día que España y Portugal estén de espaldas. De verdad, creo que es imposible hablar de esa manera, porque la fluidez de los contactos, sea en términos comerciales, sea de carácter social e individual de las personas, es tal que no hace justicia a la realidad. Del punto de vista cultural, entiendo que hay mucho que hacer, pero quién en España no conoce a Pessoa, a los grandes literatos portugueses, la música de Portugal, no sólo el Fado, yo me acuerdo de Madredeus. Es una cuestión de escala. Las cosas no pueden ser desarrolladas con la misma intensidad porque la escala no es la misma. Pero entiendo que vamos en una dirección correcta. Y estoy convencida que es la única dirección posible.

-En la frontera luso-española existen y aparecen nuevas experiencias muy interesantes, como por ejemplo la Eurociudad Chaves-Verín bajo el liderazgo de Pablo Rivera, o la organización de un frente cívico de la futura Eurociudad Puerta de Europa (Vilar Formoso-Fuentes de Oñoro-Almeida-Ciudad Rodrigo), donde destaca el liderazgo social de Olga Afonso. ¿Qué interlocución tiene la Embajada con las Eurociudades de la Raya y en qué ha cambiado su rutina desde la aprobación de la Estrategia Común de Desarrollo Transfronterizo?

Son dimensiones diferentes del mismo fenómeno; que es la voluntad de aprovechar sinergias y recursos para avanzar en proyectos conjuntos que están destinados a mejorar la vida de las personas. Las Eurociudades tienen una escala menor. Y la Estrategia de Común de Desarrollo Transfronterizo abarca toda la frontera. No hay más que compatibilidades y proyectos inclusivos, liderados en ocasiones por Eurociudades, por Comunidades de Coordinación y Desarrollo Regional (en Portugal), por Comunidades de Municipios (en el caso español), pero sólo son estrategias, en el sentido de marcos, niveles, para que después las comunidades a través de Eurociudades, autoridades de los municipios, o incluso colectividades civiles, tengan referencias para exponer iniciativas y tener oportunidades de sacarlas adelante. La Embajada trabaja allí es donde es llamada a trabajar.

-¿Estas Eurociudades se van a beneficiar de los Fondos europeos de resiliencia y recuperación para su desarrollo?

De momento hay un fondo, que son los Fondos de Cohesión Territorial, que ya de por sí constituyen un instrumento financiero de vital importancia, y las Eurociudades precisamente son uno de los instrumentos básicos para canalizar estos fondos. Están ya estipuladas las modalidades de presentación de proyectos, requisitos, y, por tanto, ese camino está bastante trillado. En el contexto de los fondos de recuperación, nadie sabe, porque todavía están en fase de desarrollo a través de diferentes reglamentos. Aparentemente uno de los objetivos de la Presidencia portuguesa (del Consejo de la UE) es que los reglamentos de desarrollo del presupuesto de recuperación estén listos para el final de la Presidencia. Y naturalmente estos reglamentos dispondrán las condiciones de acceso a estos fondos. Dado que la Estrategia Común de Desarrollo Transfronterizo es muy transversal, y tiene los mismos ejes de desarrollo de la Unión Europea: agenda verde, agenda digital, movilidad; todos los proyectos que tengan, como finalidad, alcanzar objetivos de digitalización, mejora de la movilidad, desarrollo o mejora de uso de energías, entonces, naturalmente también podrán tener acceso a estos fondos. Un ejemplo clásico, que actualmente se habla mucho, es el desarrollo de un proyecto conjunto de aprovechamiento del litio, para hacer una suerte de batería que podría tener un despliegue de alcance europeo, pero naturalmente para desarrollar este proyecto si en algún momento se llega a concretar, harán falta fondos. Y estos fondos vendrán de la Unión Europea. Pero, dónde está el litio y dónde probablemente sea necesario crear centros de investigación y de producción… en la zona de la frontera. Hay puntos, hay muchas razones para pensar que la zona transfronteriza debería ser una de las más nucleares para acceder a los fondos de recuperación. Es un trabajo conjunto y tiene que ser bien hecho, bien coordinado, y naturalmente tenemos que saber hacerlo y tener la voluntad y la determinación de hacerlo.

-¿Qué balance hace de sus dos años como embajadora de España en Portugal?

Lo que ocurre es que cuanto más se conoce y más se sabe, más conciencia hay de lo mucho que queda por aprender y por conocer, entonces, mi impresión es que todo lo que he vivido y he experimentado ha sido enormemente positivo, sin excepción. Y me gustaría que la percepción recíproca llegara a un día que fuese cambiada por una percepción de confianza mutua. Nosotros tenemos más elementos en común que elementos diferenciadores, y básicamente somos ciudadanos europeos, con culturas muy ricas, muy diversas, muy variadas. En España siempre miramos a Europa, como referencia, pero no nos comparamos, y básicamente intentamos estar siempre a la altura de lo que se entiende que es Europa. Y creo que, en Portugal, ocurre exactamente igual. Nuestra referencia es Europa, no es España, no es Portugal, no es Francia, no son países específicos; es el sentido de pertenencia a una comunidad de valores con un potencial de desarrollo inmenso.

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