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Un estudio de la Universidad Politécnica de Valencia demuestra que las medidas de cuarentena impuestas por los gobiernos de España y Portugal han supuesto un alivio momentáneo para el medio ambiente, con una reducción generalizada de los niveles de contaminación y de las emisiones de gases de efecto invernadero. Unas emisiones provocadas por las fábricas y la circulación de automóviles. En la Península, sólo cuatro ciudades (Lisboa, Oporto, Madrid y Barcelona) mantienen un nivel de contaminación considerable, pero no tanto como antes de la crisis pandémica.

Los controles de las emisiones de dióxido de nitrógeno en ambos países durante el mes de marzo han sido contabilizados por el Air Centre (situado en la isla Terceira, en Azores). Un aire de mayor calidad es beneficioso para las personas con problemas respiratorios, y da lugar a extrañas imágenes, en las que la naturaleza avanza frente a la civilización. Paseos repletos de amapolas, gallinas paseando y cantando en pleno parque lisboeta Eduardo VII, y ciervos en Odivelas son algunos de los momentos «surrealistas» fruto del confinamiento general, y que están siendo protagonistas en las redes sociales y las noticias. En España también se han visto pavos reales, jabalís y osos en entornos urbanos.

Confinamiento «ecológico»

Esta mejora medioambiental, que puede demostrarse mediante imágenes satelitales, es similar a la que ha tenido lugar en China o en Italia. Unos cambios que se explican por el parón de las actividades económicas, así como por la disminución de los desplazamientos entre municipios, tanto de transporte privado, como público (el metro y los trenes fueron algunos de los servicios que disminuyeron su frecuencia).

Sólo en la capital (Lisboa), la caída de los niveles de contaminación ha alcanzado un 80% y, en algunos lugares de Oporto, el 60%. Los niveles de contaminación atmosférica han comenzado a descender desde el 10 de marzo, momento en que varias actividades al aire libre fueron prohibidas, exceptuando los desplazamientos al trabajo, al supermercado y a la farmacia. Los demás desplazamientos han sido reducidos a mínimos nunca vistos. La calidad del aire ha aumentado notablemente.