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Dos décadas después, las campanadas del Convento de Mafra volvieron a sonar. Desde 2004, sus 2 carrillones y sus 119 campanas quedaron atrapados por el «andamiaje» -y en silencio- debido a evidentes signos de deterioro de un patrimonio de 290 años.

Mafra está presente en la cultura popular gracias a una de las obras más importantes de José Saramago: «Memorial del Convento».

Los carrillones fueron clasificados como uno de los «siete lugares más amenazados de Europa» y su restauración costó 2 millones de euros. El resto de las obras, que comenzaron en 2017, fue financiada por Turismo de Portugal.

Para la reapertura de este conjunto de campanas, se organizó un evento en el patio del Palacio Nacional de Mafra al que asistieron miles de personas y la ministra de Cultura, Graça Fonseca, que afirmó ser «un día muy feliz e importante para el patrimonio de Portugal, que es hoy de la humanidad».

El Palacio Nacional de Mafra fue construido por D. João V y fue declarado el año pasado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Las mayores «riquezas» de este complejo es su biblioteca y su conjunto de campanas. Los dos carrillones y las 119 campanas, divididas por campanas de las horas y de la liturgia, constituyen el conjunto más grande del mundo.

Las campanas más pesadas alcanzan las 12 toneladas y el concierto dado el domingo pasado, donde volvieron a tocar tras veinte años, fue visto por miles de personas que a partir de ahora podrán escuchar su repique todos los fines de semana.