Español Portugués, Portugal

Con el anuncio de la imposición del estado de emergencia, la mayoría del sector comercial ha frenado o cerrado sus puertas, excepto los supermercados y los hipermercados. Estos espacios comerciales, que venden productos de primera necesidad, son algunos de los pocos que pueden seguir abiertos; y las colas para entrar son imágenes cada vez más banales en una Europa de «puertas cerradas».

En Portugal, al igual que en otros países, se han visto carreras por el papel higiénico y el alcohol; y las farmacias comienzan a racionar los medicamentos (alrededor de la zona de la Gran Lisboa, ya no existe insulina). Los espacios comerciales han tenido que adaptarse al comercio en tiempos de crisis sanitaria, por lo que la apuesta por las compras online es cada vez más habitual.

Cuando se hablaba sólo del coronavirus, los portugueses se gastaron 250 millones de euros en compras, lo que equivale a un aumento del 14%. El año pasado, en este mismo período (del 14 de febrero al 1 de marzo), se gastaron poco más de 30 millones de euros, según los datos del barómetro Nielsen.

Para aquellos que todavía tienen que salir de compras, han tenido que acostumbrarse a un conjunto de nuevas reglas que van, desde horarios rotatorios; a la prioridad de los mayores de 70 años, así como entradas restringidas a un determinado grupo de personas. No existen restricciones a la compra de alimentos y, hasta el momento, no se habla de ningún tipo de escasez, pero se pide contención en el momento de la compra. Y, para ayudar a la Dirección General de Salud, se ha presentado una lista de productos, con lo que se debe consumir en un momento de pandemia (https://www.alimentacaosaudavel.dgs.pt/).

Todas estas medidas están siendo implementadas por todo tipo de locales, con el propósito de proteger la salud y el bienestar, tanto de los clientes, como de sus trabajadores.

Para poder responder a este mayor flujo de compras, las cadenas de hipermercados, Pingo Doce y Lidl, anunciaron una contratación masiva de personal. Auchan recompensará a todos sus empleados con un incentivo adicional, que representa el 10% del salario habitual. Para fomentar la continuidad de la producción de las empresas, y que así, la economía no se detenga del todo, Mercadona se ha unido a sus proveedores para transmitir un mensaje positivo en la campaña «Esto no tiene que parar».