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El Papa ha recibido a Luiz Inácio Lula da Silva en un encuentro privado en el Vaticano, que se enmarca en el primer viaje del expresidente brasileño desde que salió de la cárcel de Curitiba el pasado 9 de noviembre, donde pasó 19 meses, condenado por los delitos de corrupción pasiva y blanqueo de dinero.

El jesuita argentino, pero de fuerte influencia franciscana, y actual Papa, Jorge Mario Bergoglio, siempre ha mostrado su solidaridad con Lula en el arbitrario juicio llevado a cabo por exjuez y actual ministro de Justicia del gobierno Bolsonaro, Sérgio Moro. Lula, brasileño y católico, mundialmente conocido por su lucha contra la pobreza, es considerado por el Papa como un líder honesto que puede ayudar al resurgimiento del catolicismo brasileño, tras su retroceso en favor del evangelismo.

En este encuentro iberófono, entre un brasileño y un argentino, se abordó los temas de desigualdad, pobreza y defensa del medio ambiente. Lula aprovechó el viaje para agradecer los gestos de solidaridad al Papa, que en gran medida ayudó a flexibilizar el trato que estaba recibiendo por las autoridades.

Lula, que ya está de vuelta a Brasil, espera en libertad el resultado de un recurso contra la pena por corrupción, que el expresidente considera una conspiración político-judicial.