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El Estado venezolano, en la figura de Diosdado Cabello, número dos del gobierno de Nicolás Maduro y líder de la Asamblea Nacional, acusó a TAP de ayudar a Juan Guaidó y a su tío, Juan José Márquez, a ayudar a introducir material explosivo C4. En relación con estas acusaciones, que también alcanzaron al embajador portugués en Caracas, el ministro de Relaciones Exteriores, Augusto Santos Silva, minimizó estas acusaciones, pero anunció que se abriría una investigación a todo este caso que reabrió el clima de tensión de hace dos años por el caso del suministro de jamón.

Ante las acusaciones de Cabello, que acusó a TAP de no presentar la lista de pasajeros y de no ser «ningún santo», el presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, recordó la posición de Portugal, que es la misma que la de la Unión Europea y la vasta comunidad de lusodescendientes y portugueses en este país iberoamericano, que atraviesa una grave crisis económica y social.

Quien también habló sobre este caso fue Juan Guaidó, que regresó a Venezuela después de un viaje a Europa (recibido por la ministra de Asuntos Exteriores española, Arancha González Laya) y a los Estados Unidos en un vuelo desde Lisboa. Durante una conferencia de prensa en Caracas, Guaidó respondió varias preguntas y cuando se le preguntó acerca de su billete a Portugal, declaró que había viajado como cualquier otro pasajero y que las acusaciones hechas por el gobierno de Maduro son falsas y muestran falta de respeto no solo a la aerolínea, sino también a las leyes europeas y venezolanas.

TAP es considerada como una de las mejores aerolíneas que operan en Europa y forma parte de Star Alliance.