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El Plan de Recuperación y Resiliencia (PRR) portugués, que está siendo sometido al escrutinio de la población, trae una gran apuesta por las conexiones fronterizas, disminuyendo distancias y aumentando la competitividad del tejido productivo, en consonancia con la Estrategia Común de Desarrollo Transfronterizo.

Los 110 millones de euros asignados a las infraestructuras viarias supondrán la construcción de dos nuevos puentes y el refuerzo (y renovación) de las carreteras EN 103, entre Vinhais y Bragança; la IC 31, entre Castelo Branco y Monfortinho, y la conexión de Bragança con Puebla de Sanabria. El primer ministro António Costa sostiene que, con esta nueva carretera de 40 kilómetros, la ciudad de Bragança será la localidad portuguesa más cercana a Madrid, ganando una centralidad ibérica por su conexión con el AVE. Estas obras se esperan desde hace varios años en las localidades de la Raya. Además, se van a construir dos puentes adicionales, entre Sanlúcar del Guadiana y Alcoutim; y sobre el río Sever, conectando Cedillo con Nisa.

Esta apuesta en las accesibilidades viarias tiene, según el plan, el objetivo de construir un «soporte más adecuado para garantizar la entrada y salida de mercancías de forma eficiente y económica». El Plan de Recuperación y Resiliencia, que aporta 14.000 millones de euros para salir de la crisis, propone inversiones en clima, salud o digitalización. El Gobierno portugués pretende que la «vitamina» europea, que prevé 36 reformas y 77 inversiones, empiece a llegar a principios del verano, momento en que comenzarán a aplicarse las primeras medidas.