Español Portugués, Portugal

Tomás, José y Ana. Estos son algunos de los nombres de las víctimas del virus que se conoce mundialmente como covid-19.

En el día con más fallecidos, 46 decesos (y que da un total de 2.590 muertes), se ha vivido un duelo nacional para recordar a todos los que se han ido. Personas que, en los últimos ocho meses, han perdido la lucha contra esta enfermedad.

Con las banderas a media asta en todos los lugares públicos, las figuras más representativas del Estado portugués, encabezadas por el presidente de la República, han estado frente al Palacio de Belém para rendir homenaje y guardar un minuto de silencio por las víctimas. El silencio también se ha hecho presente, sobre las 10 de la mañana, en la casa de la democracia, la Asamblea de la República, donde estaban diputados y miembros del Ejecutivo.

Sobre los nuevos datos, y con el debate de si Portugal está viviendo el pico de una segunda ola, la directora general de Salud, Graça Freitas, ha afirmado que «estamos en una maratón sin fin, no sabemos dónde va a terminar».

El Día de los Difuntos continuó aún en Belém, con Marcelo Rebelo de Sousa recibiendo al primer ministro y a los líderes del partido, para decidir un nuevo estado de emergencia; de carácter mínimo, pero prolongado.

El toque de queda no se aplicará de momento, pero podría haber una restricción de la circulación en ciertas horas o días de la semana. Esta ha sido la petición de António Costa, que el sábado había hablado al país para anunciar un confinamiento parcial del 70% de la población, y el regreso del teletrabajo, siempre que sea posible (por otra parte, en caso de que el empleador niegue esta posibilidad, debe motivar dicha decisión).

Las cuatro razones defendidas por Costa, y apoyadas por Rui Rio, para el estado de emergencia preventivo son: otorgar al Gobierno una capacidad jurídica de imponer limitaciones a la libertad de circulación; imponer el control de temperatura en lugares públicos y en los trabajos; la solicitud de medios privados para prestar asistencia sanitaria, y el uso de las Fuerzas Armadas portuguesas para rastrear las nuevas infecciones.

«Nunca hemos dejado de estar en estado de emergencia»

En una entrevista transmitida en horario de máxima audiencia en la televisión pública, Marcelo Rebelo de Sousa ha hecho un balance de los últimos ocho meses de la pandemia en el país; reconociendo «errores» en la gestión de la segunda ola, y admitiendo que a finales de noviembre podría haber entre ocho o nueve mil casos al día. También ha afirmado que el nuevo estado de emergencia (que va a ser votado por los diputados) será más limitado, ya que la economía no será capaz de afrontar un nuevo confinamiento total.