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Los veranos cada vez más calurosos son una de las consecuencias nefastas del calentamiento global; y, un grupo de científicos, vinculados a la Organización Mundial de la Salud (OMS), advierten que debemos prepararnos para temperaturas insoportables para los seres humanos. Vivir y trabajar bajo mucho calor afecta el discernimiento y vuelve a las personas más irritadas e impacientes, pero si a todo esto se le suma el uso de equipos de protección individual (EPI), la situación se vuelve casi insoportable.

El calor extremo que se está sintiendo en la península ibérica está haciendo que, en Portugal, gran parte del país esté en uno de los dos niveles máximos de riesgo de incendio; y, según la Dirección General de Sanidad (DGS), todo esto está contribuyendo a un elevado número de víctimas mortales para la época.

Desde que se inició el registro digital de las muertes en Portugal, hace cinco años, no se habían registrado tantas muertes relacionadas con el calor. En los primeros 16 días del mes de julio, sin contar los casos relacionados con la Covid-19, perdieron la vida 919 personas, la mayoría de las cuales tenían entre 75 y 85 años.

Piscinas para combatir el calor

En España, y desde el inicio de la pandemia, ha habido una auténtica carrera a las piscinas, con las ventas disparándose un 400%. El tipo o formato no importa. Lo que los españoles quieren es tener una forma de refrescarse ante las altas temperaturas (el mes de mayo ha sido el más caluroso de los últimos 55 años), sin correr riesgos innecesarios en aglomeraciones en las playas o en las piscinas públicas.

En algunas zonas de España, especialmente en la región central, las temperaturas están entre 3 y 4 grados superiores a años anteriores.