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A lo largo de tres días de seminario, celebrado en el Recife (Brasil), se han expuesto decenas de ponencias sobre Gilberto Freyre y João Cabral de Melo Neto. El presidente de la Fundación Joaquim Nabuco, Antônio Campos, afirmó que se trata de «un homenaje a España y a Portugal, a nuestras raíces ibéricas». Mário Hélio Gomes de Lima, miembro de la dirección de la Fundación, considera que «ambos autores eran iberistas», con «una visión amplia de la hispanidad desde Brasil».

Antonio Maura, director del Instituto Cervantes de Rio de Janeiro, fue el encargado de la conferencia de clausura. Maura afirmó que el ensayismo del sociólogo brasileño Gilberto Freyre es «de carácter español», el cual forma parte del «impresionismo mediterráneo». Y agregó que: «Freyre es mucho más que un sociólogo, es un pensador hispánico», «un gran lector de la generación del 98, en especial de Ángel Ganivet». Al igual que Ganivet «se interrogó sobre lo que era su país y lo que era el iberismo».

Maura identificó varios paralelismos entre Ganivet y Freyre como: «la presencia del mundo antiguo en el presente, la elegancia en el estilo, la propuesta de embellecer las ciudades en la vida, así como la conexión entre Granada y Recife». También el ponente expuso paralelismos con el Ortega y Gasset de Las Meditaciones del Quijote, donde define a «un pueblo como un estilo de vida». Y en particular, los pueblos del mediterráneo «no pensamos claro, pero vemos claro», según Ortega. En el caso del paralelismo con Unamuno, Maura encuentra el concepto freyriano de tempo tribio en el concepto de «intrahistoria» de Unamuno, como «alma del pueblo», «un espíritu de río subterráneo».

Sobre João Cabral de Melo Neto, Maura contó como el poeta brasileño conoció a Joan Miró, Ángel Crespo, Antoni Tàpies y Joan Pons, entre otros. Cabral de Melo Neto, diplomático destinado en diferentes momentos a Barcelona, Madrid y Sevilla, fundó la Revista Cultura Brasileña, en los años sesenta. Esta revista conseguía evitar la censura de algunas publicaciones transgresoras porque venían de fuera de España. Para Antonio Maura, Cabral consiguió, desde la sombra, que hubiera «un imaginario intercambiable entre el pueblo español y brasileño». Y añade que en su estancia en Sevilla, «se encontró con la vida» y «con la luz», como se refleja en sus poemas. Por último, Maura afirmó que si «Freyre leyó España, Cabral vivió España».