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Nos acercamos a una realidad que, en estos momentos, puede resultar desconocida para la inmensa mayoría de la ciudadanía tanto española como portuguesa: la minería a lo largo de La Raya.

Nos asomamos a este nuevo reto a través de varias plataformas ciudadanas, todas y cada una de ellas creadas por y para la defensa del “territorio abandonado, no vaciado”, como resaltan.

“Existe una gran diferencia entre una zona que se abandona y otra que se encuentra vacía. Nuestra tierra no está vacía sino abandonada, el lenguaje es importante a la hora de definir correctamente las circunstancias”, señala Ana Morillo, presidenta de la plataforma LOS VIRIATOS, con sede en Zamora.

Marcos Alonso Alonso, portavoz de las asociaciones TERRA SOS-TENIBLE y NO EN MI TIERRA, nos abre los ojos a una realidad que resulta muy lejana de la sostenibilidad vendida por los lobbies de las energías ‘mal llamadas renovables’.

Comienza haciéndonos una relación de lo que está ocurriendo en La Raya: “Las prospecciones están proliferando, a niveles inimaginables, proyectos de minería a cielo abierto, desde Extremadura hasta Galicia, no sólo en territorio español sino también portugués, que podríamos calificarlos de ofensiva hacia el territorio cuyo único objetivo es la posesión de los recursos, en especial el agua.

La excusa que utilizan para la extracción de minerales estratégicos como el litio, el wolframio e incluso el uranio, es el cambio climático, cuando la realidad apunta a que son necesarios sobre todo para las llamadas nuevas tecnologías, robótica y telefonía.

Al estar el territorio despoblado de ‘una manera conveniente’, lo cual nos lleva a un éxodo programado, puesto que como muy bien apuntó Churchill ‘nada en política sucede por casualidad’, La Raya, amén de ser abundante en dichos minerales, está despoblada con lo que se encuentran con una oposición apenas existente.

España se rige todavía por la Ley de Minas de tiempos de Francisco Franco que solamente se concibió para poder explotar el territorio.

En estos momentos el mantra es que el petróleo es altamente contaminante, cambiamos de estrategia y realizamos minería a cielo abierto, muy destructiva, decenas de miles de hectáreas son expropiadas, contaminan todos los acuíferos, dejan enormes balsas de residuos, sosa caustica, etc. La contaminación no se la llevan, los proyectos están preparados para empresas canadienses y chinas. Son recursos para explotarlos fuera, aquí  sólo nos quedan el agujero y la destrucción del entorno.

Un ejemplo lo tenemos con el litio, hay que extraerlo y tostarlo con sosa caustica, tarea que sí se realiza aquí, con la consiguiente contaminación del aire, del agua, de la fauna, de la naturaleza en su totalidad. Una vez realizada esta tarea, entonces se transporta a los distintos puertos para su distribución.

Quieren traer a la Península lo peor de Sudamérica, una vez vaciado el territorio de sus habitantes vienen a por los recursos.

Dan muy poco tiempo para presentar alegaciones, eso en el caso de que los habitantes del municipio se hayan enterado. Un claro ejemplo de ello es Alconchel, en Extremadura, dado que distintas administraciones y Dirección de Minas están trabajando para las distintas corporaciones, en este enclave se han enterado de la existencia de la mina el año pasado, cuando llevan haciendo gestiones desde el año 2011.

Los permisos se están concediendo a empresas pantalla, como ha pasado en Fermoselle con la mina de litio, van pasando de mano en mano con lo que al final no se sabe el último destinatario de la mina.

Según va llegando la información a los distintos enclaves comienzan a proliferar plataformas contra la minería. Civiles porque los ecologistas tampoco van de cara con este problema.

En cuanto al desarrollo de la zona, que muchos pueden argüir, solamente decir que la realidad la estamos palpando en Iberoamérica.

Donde llega la minería desaparecen las personas, necesitan ingentes cantidades de agua, la empresa monitoriza todos los puntos de agua privados y públicos, contabilizan, a su vez, la necesaria para el consumo humano, con lo que en muy poco espacio de tiempo no habrá agua ni para la agricultura, ni para la gente.

Es un modo de minería que destruye el ecosistema, es incompatible con la agricultura, la ganadería y el consumo humano.

Para ellos ahora es el momento, tienen la zona con una densidad de población inmensamente baja y esperan muy poca resistencia.

Todo esto es la FARSA DE LA ESCASEZ, si realmente hay tanta escasez de recursos, minerales, agua, etc. ¿Por qué no son públicos? ¿Por qué los están privatizando? Es la FARSA DE LA ESCASEZ para que paguemos lo que ellos quieran.

Queremos saber con quienes están trabajando los políticos, con empresas privadas o públicas.

¿Con corporaciones? ¿Dónde está la gente?”

Después de mantener una reunión con el presidente de la Diputación de Zamora, Francisco Requejo, Marcos Alonso se muestra moderadamente optimista:

“Esta provincia está finiquitada sino se mueve un poco, parece que la voluntad del presidente de la Diputación es ir dando pasos. Se están empezando a mover, si estamos delimitados como zona despoblada se pueden buscar fondos en Europa, pero les tiene que llegar la información puesto que ahora mismo lo que conocen es a nivel provincial, se hace la media y con ciudades, en la autonomía, con alta densidad de población como Valladolid o Burgos, no entramos en los parámetros, se deben tomar a nivel comarcal, somos de las provincias que peor estamos de todo el país”.

Beatriz Recio Pérez