La Alianza Ibérica se consolida en la Cumbre de Lanzarote, pero…

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La Cumbre de los Gobiernos entre Portugal y España celebrada el 14 y 15 de marzo en Lanzarote consolida las excelentes relaciones entre los países ibéricos, que recientemente firmaron un Tratado de Amistad y Cooperación profundo y ambicioso, que bien desarrollado puede alcanzar un nivel práctico semejante al que tendría un tratado puramente confederal.

La Cumbre de Canarias ha traído una declaración conjunta plagada de compromisos, proyectos e intenciones, en diferentes ámbitos, que además crea nuevos instrumentos de cooperación. Entre las nuevas figuras, destacaría, por el seguimiento que ya les hemos realizado: el Memorándum de entendimiento (MED) sobre Prácticas Universitarias en el medio rural (campus rural); el MED sobre el Proyecto de Escuelas Bilingües Interculturales de Frontera; la Agenda Cultural Común España-Portugal 2023; y el MED del Protocolo de Intenciones relativo al proyecto Programación Cultural Cruzada España-Portugal – 50 años de democracia.

La Isla de Lanzarote ha aportado un valor de especial significado por ser el lugar de residencia durante muchos años de José Saramago, el escritor portugués premio nobel de literatura, autor de A jangada de pedra. Su viuda Pilar del Río estuvo presente en la visita a la Casa Museo del escritor. Del Río fue preguntada por la idea de la unión ibérica a la que su marido aludió tantas veces, contestando que a Saramago nunca le interesó ser un solo país, sino que aquella utopía respondía «más bien una idea más federalista, en la que ambos Estados se entendieran y hubiera relaciones múltiples, sin la desconfianza que promovían las dictaduras de Salazar en Portugal y Franco en España».  Ciertamente Pilar del Río se ha convertido en una especie de gurú simbólico de las relaciones entre España y Portugal, también por presidir la fundación del escritor en Lisboa, lo cual hace más sorprendente que viva en un constante estado de justificación y minusvaloración del sentir iberista de José Saramago que, por citar algún ejemplo, profetizó que España y Portugal acabarían unidos y «No dejaríamos de hablar portugués, de escribir en nuestra lengua y ciertamente con diez millones de habitantes tendríamos todo por ganar en desarrollo con ese tipo de aproximación y de integración territorial, administrativa y estructural». Un personaje como Saramago siempre fue valiente en sus planteamientos y vanguardista en sus ideas, encarnó el espíritu ancestral ibérico del riesgo y el descubrimiento.

El valor simbólico de elegir la isla de Lanzarote por parte del Gobierno español merece un sonoro aplauso; algo así es precisamente lo que le reclamábamos, para estar a la altura de la elección del Gobierno portugués de presentar la Red Ibérica de Entidades Transfronterizas delante de la carroza de Felipe III de España y II de Portugal, monarca de la época de la Unión Ibérica. También reclamamos a «los españoles» que utilizasen la lengua portuguesa, al menos en un plano de cortesía, y Pedro Sánchez parece que nos escuchó al dirigirse a Costa, articulando una frase en portugués «Bem-vindo à Espanha, querido amigo». Esperamos que en el próximo encuentro los mandatarios españoles sigan el camino marcado por Sánchez, aunque mejorando la extensión de la frase en lengua portuguesa.

Para mi positiva sorpresa otro reclamo directo que desde EL TRAPEZIO hemos realizado a los gobiernos ibéricos fue atendido durante la cumbre; una recurrente petición de apoyar el Proyecto Escuelas de Frontera, de los Ministerios de Educación de Portugal y España, que cuenta con el apoyo técnico de la OEI. (Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación la Ciencia y la Cultura), que a día de hoy solo alcanza 6 colegios en España y 4 Agrupamentos en Portugal. La declaración conjunta de Lanzarote recoge un MED sobre el Proyecto de Escuelas Bilingües Interculturales de Frontera que dice: «Ambos países reconocen el valor y el buen funcionamiento del Programa de Educación Bilingüe e Intercultural Escuelas de Frontera, que está sirviendo como palanca para el crecimiento económico, la protección contra la despoblación y el reconocimiento cultural y lingüístico mutuo». Hemos apoyado este proyecto desde sus inicios porque es de gran calidad y relativamente fácil de desarrollar; a ello se suma que desde EL TRAPEZIO tenemos un vínculo especial con la OEI con la que hemos colaborado en la realización de cursos de portugués y suscrito un acuerdo marco de colaboración.

La declaración de apoyo a Escuelas de Frontera es de agradecer, sin embargo, la realización práctica seguramente encuentre dificultades. Para una mayor eficacia nos gustaría que se hubiese alcanzado un compromiso concreto para desarrollar un número de estas escuelas por cada curso, con una dotación presupuestaria. Hay que recordar que las competencias educativas en España están en las Comunidades Autónomas, que no han acudido a la Cumbre. Desde este digital ya reclamamos una Escuela en un lugar simbólico de la Raya como Vilar Formoso -Fuentes de Oñoro. También la Plataforma Civil Ibérica y el Frente Cívico Vilar Formoso -Fuentes de Oñoro se reunió en Lisboa con representantes de Educación, pero no se consiguió nada concreto. De poco van a servir las declaraciones de la Cumbre si no se cumplen los acuerdos y no se refuerza positivamente a sus impulsores; lo que se puede generar es frustración, que lógicamente es peor aún.

En materia de cooperación educativa se firmó un Acuerdo sobre Prácticas Universitarias en el medio rural (Campus Rural) a ambos lados de la frontera y otro de cooperación en materia de educación superior. El acuerdo Campus Rural está orientado a la colaboración para promover prácticas universitarias, curriculares y extracurriculares en zonas rurales. Este programa ya funciona en España entre el 1 de junio y el 31 de octubre del curso académico correspondiente, con una duración mínima de tres meses y máxima de cinco y con una beca para los estudiantes de 1.000 euros mensuales para alojamiento y manutención.

En  mi experiencia profesional, como catedrático de Formación y Orientación laboral en la Formación Profesional Superior, durante este curso, utilizando el programa Erasmus+ Educación Superior, he impulsado la realización de prácticas de tres meses en el municipio rayano de Almeida para alumnos de Integración de Madrid, en la Asociación Socio Terapéutica de Almeida (www.asta.pt), por lo que conozco de primera mano las virtudes de este tipo de proyecto, siendo fundamental que los más jóvenes conozcan y puedan apasionarse por las zonas rurales. Aprovecho para reclamar que el programa Campus Rural se extienda a estudiantes de Formación Profesional, apoyando la moción presentada en el Senado de España por el senador del PSOE por Castilla y León Fran Díaz. Nuevamente se olvida a las enseñanzas profesionales, que también son enseñanzas del Espacio Europeo de Educación Superior, y que además e indudablemente son, en términos generales, más idóneas en este tipo de programas.

En cuanto al Memorándum de Educación Superior, se quiere dar un impulso al reconocimiento automático de títulos, algo pedido insistentemente por las organizaciones civiles. De momento es necesario una costosa traducción y una larga espera para convalidar títulos y el problema de que los grados en España sean de 4 años y en Portugal de 3, es un gran obstáculo para cualquier desempeño profesional. Para concretas las buenas intenciones hace falta algo de valentía y quizá contar con personas que, además de expertos, se identifiquen con el valor diferencial de la identidad ibérica. Otro objetivo del MED de Educación Superior es: «Reforzar la cooperación en con el intercambio de información sobre programas educativos, la organización de reuniones, visitas, conferencias, foros, seminarios e intercambios, así como el establecimiento de instrumentos de cooperación directa y de investigación entre las instituciones» . Ciertamente en este apartado ya se realizan muchas actividades, pero se deja a un lado, otra vez, a la Formación Profesional, que también es Educación Superior. Este olvido generalmente, según mi experiencia, obedece a una mezcla de ignorancia y desdén. Es bueno recordar que los países más avanzados y prósperos de Europa tienen una Formación Profesional de gran nivel. Probablemente ese olvido no se hubiese producido en esos países.

Muy interesantes son los acuerdos en materia de Agenda Cultural y la declaración de intenciones en Programación Cultural Cruzada España-Portugal – 50 años de democracia. El ministerio de Cultura de España tiene una gran oportunidad para desarrollar este programa (junto al portugués), pues en este caso la competencia está en el Gobierno Central y no en las Comunidades Autónomas. Me consta que el actual ministro español Miguel Iceta tiene una especial ilusión en el desarrollo de estos apartados. El próximo año se cumplirá el 50 aniversario de la Revolución de los Claveles y sería muy bonito, además de necesario, que España realizase actividades conmemorativas y de difusión de una Revolución que inspiró a nuestro proceso de transición democrática. La Cultura Ibérica tiene una identidad propia como los gobiernos han reconocido en la Declaración de los actos conmemorativos de la circunnavegación del mundo Magalhães-Elcano, y en la Estrategia de Turismo Transfronterizo. Esa Cultura Ibérica merece una Agenda Cultural que está tardando demasiado en llegar.

Los apartados de la Declaración conjunta hacen referencia también a varios aspectos de la relación con Iberoamérica, reforzando así la idea que muchas veces hemos puesto de relieve de Iberismo Multinivel, que lleva la ibericidad a las relaciones entre los gobiernos centrales, y lo transfronterizo, pero con la mirada conjunta que nos completa, puesta en lo Iberoaméricano, lo europeo, lo africano, en definitiva, de geoestrategia global.

Para finalizar, quiero expresar dos aspectos cruciales. El primero, es el enorme trabajo por hacer que existe en el apartado de comunicación de todo lo ibérico. Hay que transmitir al público en general la pasión ibérica, contar la historia en positivo, la cultura, la educación. Los medios generalistas y las televisiones públicas tienen que sumar algo más de lo que lo hacen, por ejemplo, con un mapa del tiempo que abarque toda la península, como viene reclamando el movimiento iberista hace años. Este afán de una comunicación ibérica que pueda ayudar a configurar una opinión pública ibérica es precisamente el leitmotiv de EL TRAPEZIO.

El segundo aspecto fundamental, es la necesidad de dar un nombre específico a las relaciones entre España y Portugal. Nuestros países tienen un vínculo especial; un entramado de acuerdos bilaterales; un Tratado marco de Amistad de gran calado y comparten un espacio geográfico y herencia cultural singulares, sin embargo, aún no le hemos puesto un nombre oficial a todo eso. Qué se oficialice el nombre de Alianza Ibérica es una idea que las diferentes organizaciones reunidas en el Foro Cívico Ibérico han venido defendiendo y que se puso de relieve durante la cumbre de Viana do Castelo bajo la consigna: «Por una Alianza Ibérica».

 

Pablo Castro Abad

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