La alianza panibérica en un bronco Congreso español

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El pasado 21 de diciembre, en sesión plenaria, el Congreso de los Diputados ha debatido una alianza panibérica entre los países de lengua portuguesa y española. Aunque el debate ha sido bronco, donde el partidismo se impuso al debate sincero, lo cierto es que ha ofrecido información, que no disponíamos, sobre las posiciones de los diferentes partidos políticos. Gracias a ello podemos dibujar futuros posibles consensos para una nueva propuesta panibérica.

Cuando comenzó el debate parlamentario, el clima ya estaba caldeado porque se había discutido sobre la situación política de Polonia y Hungría. Antes que nada, hay que advertir que si bien Vox fue quien tuvo la primacía de llevar el debate de la alianza panibérica al Congreso, lo hizo con una «enmienda» de carácter previo a la Proposición No de Ley (PNL), substituyendo la palabra «Iberofonía» por «Iberosfera». El nombre puede ser tan importante como el contenido, aunque, por otro lado, esto ayudó a no quemar la palabra de potencial consenso.

La PNL de Vox instaba al Gobierno a «ampliar el ámbito de actuación de la Iberosfera fomentando el acercamiento, el mayor conocimiento y la cooperación entre el conjunto de pueblos y países hispanohablantes y lusófonos de todos los continentes (América, África, Asia, Europa y Oceanía) y, en última instancia, promover la articulación institucionalizada de un Espacio Multinacional de Países de Lenguas Española y Portuguesa sin excepciones geográficas».

El problema principal para alcanzar una mayoría, que no se consiguió, no fue por el contenido de la PNL, técnicamente correcto, dado que Vox copió la argumentación neutra, sobria y formal de la Iberofonía. El problema fue ponerle un nombre diferente (Iberoesfera), término asumido exclusivamente por Vox, en su programa y su periódico de referencia. Hablar de «ampliar el ámbito de actuación de la Iberosfera» como si fuera un término objetivo, académica y geopolíticamente consolidado, es un error. El término «Iberofonía», aunque todavía no esté en el vocabulario común de nuestros políticos, ya tiene una bibliografía académica contundente -iniciada como concepto en los años noventa del siglo pasado- y está presente en las redes sociales y hemerotecas. Incluso ya ha sido verbalizada por Felipe VI.

Además, al confundirse nominalmente la «Iberosfera» con el Foro de Madrid de Santiago Abascal, era muy difícil que los grupos se sumasen a un reconocimiento de una iberofonía implícita, como una propuesta basada en la neutralidad diplomática y en una política de Estado apartidaria, en coherencia con la Constitución, en el marco de un amplio esfuerzo de inclusión de visiones geoestratégicas de izquierdas y derechas en clave de fortalecimiento de los países y los pueblos del sur global, especialmente del Atlántico Sur. El discurso partidista, las ofensas y el sectarismo hicieron el resto para que fuera imposible debatir de forma constructiva la idea de fondo que es una alianza de los países de lengua portuguesa y española.

La PNL de Vox también sugería «iniciar acciones encaminadas a animar y facilitar la incorporación de los países iberohablantes y de raíz cultural ibérica no iberoamericanos (Angola, Cabo Verde, Filipinas, Guinea Bisáu, Guinea Ecuatorial, Mozambique, Santo Tomé y Príncipe y Timor Oriental) a los organismos del Sistema Iberoamericano de concertación y cooperación».

En esta parte de la PNL merece la pena discutir la mención a «los países iberohablantes y de raíz cultural ibérica», refiriéndose a los países africanos y asiáticos de la iberofonía. Es correcto en la medida que existe un macroárea cultural panibérica, y -en algunos casos- como Filipinas prevalece más la herencia cultural (mestizaje católico) que la estrictamente lingüística. La expresión «de raíz» puede llevar al equívoco de interpretar que sea la única raíz que tengan esos pueblos, lo que no es cierto, incluso hay raíces anteriores a la ibérica. Para evitar un posible eurocentrismo o inexactitud sería mejor utilizarlo en plural, refiriéndose a “una de sus raíces”, o incluso, hablar mejor de herencias, afinidades o vinculaciones. El término «raíz» nos lleva a tiempos remotos, pero la aculturación (parcial) en masa en la África iberófona se produjo en el siglo XX. En el caso africano, aunque por la lengua ibérica también circule la cultura ibérica, que es herencia, incorporación, apropiación, con su estructura jurídica trasplantada y su desarrollo con características propias, lo fue más fruto de un nacionalismo cultural-colonial moderno que por el ejemplo del rizoma barroco iberotropical, presente en Iberoamérica (y quizá en Cabo Verde). En África iberohablante la presencia de la lengua en el litoral es claro y en el interior es creciente pero no total. Hay que decir que la argumentación teórica original de la iberofonía se refiere a «países y territorios con afinidades lingüísticas y culturales de base o vinculación ibérica». Lo que es adecuado.

El resultado de la votación de la PNL fue: a favor, Vox, Foro Asturias y Coalición Canaria; abstención, PP; en contra, el resto. La PNL fue presentada sin negociación previa con otros grupos, ni fue negociada durante el debate. Por tanto, la derrota estaba servida de antemano.

El diputado de Foro Asturias, Isidro Martínez Oblanca, realizó un discurso con más brillo -desde una posición conservadora- que los que presentaron la PNL. Aunque Coalición Canarias no interviniese oralmente, su voto a favor significa muchísimo, porque puede inclinar la balanza de la mayoría para una nueva propuesta de iberofonía. Según se puede leer en su página web, Coalición Canarias reconoce el hecho diferencial del archipiélago canario respecto a los continentes europeo y africano. Se define como fuerza nacionalista y progresista, de centro, y en su ponencia ideológica del VII Congreso afirma que «no podemos seguir permitiendo relaciones económicas y políticas internacionales que obvien la situación geoestratégica de nuestro archipiélago como plataforma intercontinental entre África y América». Su diputada Ana María Oramas González-Moro afirma en su blog que le «apasiona, sobre todo Latinoamérica. He visitado Guatemala varias veces, Venezuela, Brasil y Colombia».

Intuyo que si la PNL (con el nombre de Iberofonía) hubiese sido presentada por Coalición Canaria, con algunos guiños a «los pueblos», la «diversidad» y al protagonismo de Canarias y la África lusófona en el proyecto de ampliación iberoamericana, habría conseguido una mayoría del Congreso. Canarias ve nítidamente la conexión africana. Tiene la sede de Casa África y albergó el primer acto oficial panibérico de la historia con la reunión de ministros de Justicia de los países de lengua portuguesa y española.

A la PNL de Vox, varios grupos parlamentarios presentaron diferentes enmiendas. Si nos fijamos bien, podemos extraer elementos positivos de todos los grupos, que pueden servir de base para elaborar una propuesta mayoritaria.

La enmienda del PP era una síntesis de la propuesta original, suprimiendo el nombre de los países y el término Iberosfera: «El Congreso de los Diputados insta al Gobierno de la Nación a ampliar el ámbito de actuación del sistema de Cumbres Iberoamericanas fomentando el acercamiento, el mayor conocimiento y la cooperación entre el conjunto de los pueblos y países hispanohablantes y lusófonos de todos los continentes. Para ello se sugiere, en primer lugar, iniciar acciones encaminadas a animar y facilitar la incorporación al sistema de Cumbres a los países de raíz cultural ibérica no iberoamericanos».

La enmienda de Ciudadanos tenía los siguientes cuatro puntos:

«1. Reforzar la cooperación con los países hispanohablantes y lusófonos mediante la creación de una Oficina Subregional del Castellano y el Portugués en el Mundo en el seno de la Secretaría General Iberoamericana, que tenga como objetivo la promoción y defensa de las lenguas castellana y portuguesa en países no miembros de la Comunidad Iberoamericana de Naciones.

2. Impulsar, en el seno de la Comunidad Iberoamericana de Naciones, la figura de Estados asociados que ya ostentan Guinea Ecuatorial o Puerto Rico para ampliarla a otros países que ya han mostrado interés en la comunidad, como Filipinas, Timor Oriental o Belice, de forma que habilite para la participación periódica en las Cumbres Iberoamericanas.

3. Facilitar la inclusión de representantes de comunidades hispanohablantes o lusófonas en los mecanismos de funcionamiento de la Comunidad Iberoamericana de Naciones, permitiendo así la participación del pueblo sefardí o de la comunidad hispanohablante de Estados Unidos en los trabajos e iniciativas de la Secretaría General Iberoamericana.

4. Dotar de más recursos económicos y humanos a la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) para reforzar el componente de promoción y enseñanza del castellano y el portugués en países que cuentan con importantes comunidades hispanohablantes o lusófonas, con especial atención al crecimiento de estas dos lenguas en la región Ásia-Pacífico».

Galicia, sin duda, debe ser puente cultural por su singularidad, pero sin caer en exclusivismos anti-iberistas o anti-españoles. La enmienda del Bloque Nacionalista Galego (BNG) tiene algunos elementos originales a valorar. Estos son los cinco puntos de la enmienda del BNG:

«1. Promover e intensificar las relaciones entre el Estado español y los países de lengua portuguesa, fomentando la colaboración en pie de igualdad y partiendo del respeto mutuo.

2. Teniendo en cuenta que galego y portugués son la misma lengua -aunque puedan utilizar normativas diferentes-, se procederá al reconocimiento del portugués en todos los territorios del Estado español en que se hablan variantes del tronco galego-portugués y particularmente -como una norma más del galego- en Galiza, para que pueda ser utilizado libremente por quien quiera hacerlo.

3. Promover la enseñanza del portugués en el sistema educativo público.

4. Impulsar la recepción de las radios y televisiones portuguesas en Galiza, en la línea de lo recogido en la “Lei Paz Andrade”, aprobada por unanimidad en el Paramento da Galiza.

5. Apoyar la integración e Galiza en la CPLP».

Finalmente, Vox no aceptó ninguna enmienda. Del resto de grupos, que no presentaron enmiendas, disponemos de discursos de aquel día o de textos de meses precedentes para hacernos una idea de lo que piensan de una posible alianza panibérica.

Gerardo Pisarello, de Unidas Podemos, afirmó en el plenario del Congreso de los Diputados que «el hispanoamericanismo monárquico ultramontano [de Vox] no tiene nada que ver con el generoso y respetuoso iberismo de Unamuno, Pessoa o Saramago». Pisarello, en abril pasado, en un artículo titulado ¿Un republicanismo trans-ibérico?, defendió claramente que «con unos 600 millones de hispanoparlantes en el mundo y unos 260 millones de habla portuguesa, las posibilidades del trans-iberismo son hoy inmensas. De hecho, no solo podría ser un eficaz antídoto a la internacional neofascista con la que sueñan los Bolsonaro, los Trump o los Abascal de turno. También podría contribuir a la construcción de un nuevo orden global menos imperial, menos colonial, más policéntrico y más republicano, a la altura de los tiempos. Como bien recuerda el estimulante ensayo de Gibson, un nuevo republicanismo transibérico está lejos de ser una causa perdida. No solo porque sus partidarios crecen en toda la Península, sino porque podría ser el embrión de una prometedora Matria –más que Patria– ibero-afro-americana».

El PSOE no puso de manifiesto su posición en el plenario, centrándose en un ataque a la ideología de Vox. No obstante, sabemos que el PSOE defiende, de entrada, el actual sistema iberoamericano y, en su ámbito ideológico, se ha sumado al Grupo de Puebla (del mismo modo que Vox promueve el Foro de Madrid o Pablo Casado propone un Partido Popular Iberoamericano; lo que no deja de ser natural). El Gobierno del Pedro Sánchez ha señalado su interés por Brasil y Angola. Celso Amorim, hombre de confianza de Lula, estuvo recientemente en el Ministerio español de Exteriores por interés mutuo y ya ha expresado su apoyo a una reunión de los Jefes de Estado y de Gobierno de la iberofonía.

Por todos estos datos, a pesar de los odios partidistas, existe una mayoría latente favorable a la iberofonía. La derrota parlamentaria cabe imputarse exclusivamente a la PNL de la Iberoesfera de Vox.

Hablando de iberofonía e intercomprensión, el pasado día 13 de diciembre en Madrid la Embajada de Brasil inauguró la 15ª edición de Novocine, muestra de referencia del cine brasileño en España, en los Cines Conde Duque. La película del primer día fue Sueño Florianópolis, una divertida comedia de una familia argentina que viaja a Florianópolis (Brasil) e interactúa con una familia brasileña, haciendo un ejercicio permanente de intercomprensión lingüística. Es una película de 2018 y pueden verla en YouTube.

Por fin llega el fin de año y comienza el curioso año de 2022. Nuestros queridos lectores rayanos, como siempre, de forma privilegiada, podrán celebrar dos veces la Nochevieja dado el huso horario entre España y Portugal.

Despedimos este año con la mala noticia -por sus consecuencias- de la inauguración de la autovía en paralelo a los pueblos de Vilar Formoso y Fuentes de Oñoro, algo que debería galvanizar a sus sociedades civiles y autoridades políticas para materializar el proyecto de integración en una única ciudad ibérica entre Fuentes de Oñoro y Vilar Formoso, como corazón de la nueva Eurociudad Puerta de Europa. Entre mis deseos de fin de año, espero que especialmente del lado español, de dicha Eurociudad, haya un espíritu más iberista, que sí identifico del lado portugués de esta zona rayana.

Por último, como no podría ser de otra forma: una buena noticia. El Ministerio de Ciencia e Innovación español ha decidido crear del Centro Ibérico de Investigación en Almacenamiento Energético en Cáceres, un asunto que estaba pendiente de cumplir entre los compromisos de las Cumbres Ibéricas y que se junta con la novedosa financiación de los fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, que ya están disponibles. Este hito se encaja con lo reclamado por el Foro Cïvico Ibérico.

Tengan un feliz 2022. Esperemos que sea un año de buenas noticias iberistas.

Pablo González Velasco

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