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Lejos quedan ya las cumbres ibéricas de grandes titulares como aquella celebrada en 2003 en Figueira da Foz marcada por el anuncio del proyecto de alta velocidad entre los dos países. Pocas veces un encuentro bilateral ganó tanto protagonismo en los medios de comunicación como el anuncio de las cuatro conexiones de AVE. Una cumbre histórica como la calificaron el entonces presidente del Gobierno español, José María Aznar y el primer ministro luso, Durão Barroso. Un gran proyecto ibérico en común que acaparó titulares e informativos de telediarios y boletines radiofónicos, especialmente el AVE entre Madrid y Lisboa previsto inicialmente para 2010. En los años sucesivos se fue perfilando el proyecto, con modificaciones de las fechas previstas. Pero poco a poco se fue retrasando hasta que llegó un momento en el que con los efectos de la crisis económica del 2008 la alta velocidad dejó de ser una prioridad para Portugal.

También poco a poco el interés mediático de las cumbres hispano portuguesas se fue perdiendo. En unos años pasaron a tener un formato mucho más reducido y  apenas se hacía eco de la misma en los medios. Los asuntos nacionales de cada uno de los países acaparaban mayor protagonismo y los temas ibéricos apenas llegaban a la opinión pública.

Curiosamente la preparación de estas cumbres se fue intensificando cada año con la creación de grupos de trabajo y de posterior acompañamiento. Pero algo fallaba, los asuntos tratados no resultaban atractivos para los medios, en parte responsables ante esta apatía informativa de los temas ibéricos. Desde ambos gobiernos insistían en la importancia de los acuerdos que cada año se iban alcanzando pero a la vez eran conscientes de la falta de conexión con los ciudadanos. Al existir buenas relaciones gubernamentales se cometió el error de convertir los encuentros bilaterales en algo tan rutinario que acabó por perder el interés.

La crisis económica que alcanzó de lleno a los dos países y las sucesivas crisis políticas protagonizadas por el Gobierno español tampoco ayudaron demasiado. Cumbres aplazadas que fueron retrasando los acuerdos y dejando algunos temas en el olvido.

Este año la cumbre tiene lugar en un momento difícil no sólo para España y Portugal sino para el mundo, ante la amenaza de la pandemia. España es el país europeo que más preocupa en la segunda ola del Covid-19 y se une el recién decretado estado de alarma en Madrid capital y otras nueve localidades de la región madrileña, con el evidente enfrentamiento entre el gobierno regional de Madrid y el central. Por su parte en Portugal, los números aumentan a un ritmo mucho mayor que semanas anteriores.

En estos momentos de incertidumbre todo lo que suponga unirse para apoyarse mutuamente cobra más sentido. De ahí que uno de los ejes de esta cumbre será la articulación conjunta de los planes de recuperación nacionales en el ámbito europeo. Pero además los temas transfronterizos serán este año protagonistas con esa estrategia común que se va a presentar. Es precisamente en la Raia donde debemos aprender mucho sobre lo que realmente significa la cooperación. Y todo ese trabajo que durante años llevan protagonizando los habitantes de la Raia se debe ver compensado con medidas que mejoren su calidad de vida y les permitan tener las mismas oportunidades que quienes viven en las grandes ciudades.

Esta cumbre elevará el nivel de cooperación entre España y Portugal y esperemos que también traiga noticias que acaparen la actualidad informativa.

Belén Rodrigo