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La trilogía «fado, Fátima y fútbol» es parte de la esencia de Portugal, pero esta semana tenemos diferentes noticias que han marcado la actualidad. Como ya ha ocurrido en artículos anteriores, especialmente durante las vacaciones de verano, voy a hablar de algunos temas destacados que, en el futuro, tendrán más espacio para el debate en EL TRAPEZIO.

Comencemos con la política; en concreto, con las elecciones presidenciales que se celebrarán (a menos que la Covid-19 vuelva a cambiar nuestra rutina) en enero. A partir de ahora, Marcelo Rebelo de Sousa va a desempeñar un papel protocolario, ya que ha perdido poderes como el de la disolución del Parlamento. Un hecho que aleja al fantasma de la crisis política planteada por el propio António Costa, en caso de que el PCP y el BE no apoyaran los presupuestos del Estado.

Sobre las elecciones presidenciales, Rebelo de Sousa todavía no ha comunicado (muchos creen que lo anunciará en octubre) su candidatura; pero, hasta el momento, ya tenemos varios nombres confirmados en esta carrera por la silla de Belém. El PCP, que ha estado en boca de todo el mundo a causa de la fiesta del Avante (fiesta de la que hablaremos más adelante), ha presentado como candidato al eurodiputado João Ferreira. También, desde Europa, tenemos a Marisa Matias (repitiendo este cargo por el BE); y a la antigua diputada, que se ha convertido en comentadora de televisión, Ana Gomes.

Estas dos líderes de izquierda han sido elegidas para enfrentarse al candidato de la extrema derecha, André Ventura. El líder y fundador de «CHEGA» ya se ha referido a la primera como «candidata marihuana». Y a Ana Gomes, que es competencia directa del fundador del «CHEGA», la ha tachado como «candidata gitana». La comunidad gitana portuguesa ya ha repudiado las palabras de André Ventura, que promete incendiar con sus palabras las próximas elecciones presidenciales.

En lo que respecta a la religión y a las reuniones de personas que se han celebrado en los últimos días; después de haber criticado durante un mes la fiesta del Avante, celebrada pese a las restricciones provocadas por la Covid-19, un nuevo escándalo sacude el país. Al parecer, se habría producido una congregación multitudinaria sin ningún tipo de control el 13 de septiembre en el Santuario de Fátima. El recinto mariano, que estaba en su última celebración antes del 13 de octubre, fue obligado a sus cerrar puertas.

Esta es la segunda vez que hablo de Fátima en las últimas dos o tres semanas. La otra historia, que no ha sentado bien en la sociedad portuguesa, han sido los despidos y la ya anunciada reestructuración que va a tener lugar en el santuario. Estos despidos se explican por la disminución de limosnas en los últimos meses.

Lo que también ha marcado los acontecimiento de los últimos meses (y años) es el Estado Islámico. El conocido ISIS o DAESH (ya que pueden responder por cualquiera de estos nombres), tenía en sus filas a combatientes de numerosos países, incluyendo Portugal. Según las autoridades, la mayoría de los yihadistas lusos están muertos, pero el Tribunal de Lisboa ha iniciado esta semana el juicio a dos miembros de este grupo que han permanecido en Portugal.

En este juicio, que se está celebrando simultáneamente al de Rui Pinto, los acusados se enfrentan a cargos de apoyo a actividades terroristas. Es lo más relevante sobre terrorismo en Portugal en los últimos años, sin tener que retroceder hasta las FP-25 del período post revolucionario, y obviando los ataques en Alcochete (realizados por un grupo de lunáticos que quieren que el fútbol sea de un único color). Cabe destacar, que el grupo que se ha unido al DAESH está integrado por personas llegadas Inglaterra y de otros países de Europa.

El vínculo que mantenían con el país, además de por los alias adoptados (Al-Andalus o Porthugalli), se limitaba a casas seguras que tenían en el territorio nacional, permitiendo un lugar de pernoctación para los combatientes que quisieran llegar a Siria y unirse al auto proclamado califato.

Para terminar los temas que había decidido abordar en este artículo de opinión, voy (con mucha pena para mí) a volver al fútbol. El Benfica, que es el club del país con más socios, va a celebrar elecciones en el mes de octubre. Contra el actual presidente, Luis Filipe Vieira, se están presentando otros cuatro nombres. Pero vamos a centrarnos en Vieira, que es presidente desde hace 15 años.

El también empresario, que es uno de los mayores deudores del Novo Banco, y figura recurrente en varios correos electrónicos filtrados por el hacker Rui Pinto, ha desvelado los nombres de su lista de honor, entre los que destacan dos. En esta lista tenemos a diputados y a la presentadora Cristina Ferreira, pero lo que está levantando mucho revuelo es que en ella aparecen António Costa y Fernando Medina.

En mi Twitter ya he tenido la oportunidad de manifestarme totalmente en contra de la participación de los miembros de los principales círculos políticos en el mundo del deporte. Aunque no es la primera vez que esto sucede, ya que también se ha producido, hace pocos meses, la elección de Rui Moreira para un cargo en el FC Oporto (no confundir con la ciudad que muchos dicen que ha dado nombre a Portugal).

Esta participación en las listas de los clubes, por mucho que los protagonistas digan que vivimos en una democracia, y que lo están haciendo como ciudadanos privados, no ayuda a la política nacional. Hago mías las palabras que el mismísimo Costa dijo en 2015, cuando aseguró que un político no debía olvidar que era político ni en la mesa de una cafetería.

La participación de Costa y Medina en la lista de Vieira sólo sirve para dar la razón a Rui Pinto (ya es la tercera vez que hablo de él, y ni siquiera es el tema central de este artículo. Empiezo a pensar que debo cambiar el título a: «¡El omnipresente Rui Pinto!»).

A quien supuestamente no le ha gustado la asociación de Costa con la candidatura del líder de las águilas ha sido a Marcelo Rebelo de Sousa, asumido adepto de Braga que, en su mejor estilo de caballero televisivo (como es el habitual de él), ha dicho que iba a abordar este tema con el primer ministro en la próxima reunión que tuvieran en Belém

Yo sospechaba que en estas reuniones se discutían las más recientes novedades literarias, pero que se hablase de fútbol en ellas es algo completamente nuevo para mí. Un hecho que ha eclipsado un cambio gubernamental, como es el de Jamila Madeira, que aparecía mucho en las conferencias de la DGS, y que dejara su puesto de secretaria de Salud.

Si quieren dar su opinión o sugerir un tema para el próximo artículo, estoy a su disposición.

¡Hasta pronto!

Andreia Rodrigues