Desde las antípodas para defender Iberia

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Hoy quiero hacer un pequeño homenaje a alguien que he conocido hace poco tiempo y que, a mi parecer, es un buen ejemplo del espíritu iberista en el amplio sentido de la palabra.

Y no porque se pronuncie políticamente en ese sentido, sino por la vía de los hechos.

Detrás de su figura aparentemente frágil, de aquellas que han pasado ya bastante tiempo sobre la faz de este loco mundo nuestro, que peinan canas sin complejos y muestran en su rostro los surcos que una vida plena de trabajo ha trazado para dejarlo patente, se nos muestra una luchadora incansable en contra de causas injustas, a la que no para tormenta ni vendaval.

Más bien al contrario, cuando aparece en escena, el torbellino es ella.

Vuelca muchas de sus energías en una lucha sin cuartel contra el problema de los proyectos mineros que nos están amenazando. Es un miembro activo de la plataforma ciudadana Alconchel Sin Minas y Comarca de Olivenza Sin Minas, y como tal, la puedes encontrar recogiendo firmas, buzoneando los folletos informativos, en las charlas que se organizan para dar a conocer la situación…

Es tan consciente de que es necesario hacer cambiar las políticas extractivistas y la protección del medio ambiente y rural que no duda en coger el camino y presentarse en cualquier rincón donde se organice algún evento relacionado.

Desde la cadena humana en Cáceres contra la mina de litio el pasado febrero, como en la presentación en esa misma ciudad, en marzo, del documental «Pacto Verde/Minas Negras», pasando por todas las actividades que se desarrollan en la comarca de Olivenza.

Pero su actividad no se queda solo en la región. Consciente de que la situación en Portugal es tan grave como en Extremadura, con la gran cantidad de proyectos de minas a cielo abierto para extraer litio que están planteadas y que son aplaudidas por el gobierno, nuestra compañera se presentó en la manifestación del pasado día 5 de mayo frente al Centro Cultural de Belém, donde se convocó una conferencia al más alto nivel europeo, para lavar la imagen de la minería. «Green Mining Conference» la llamaron…, como diría nuestra protagonista en su idioma materno «No comment!».

¿Pero alguien se cree que hay algún tipo de minería verde?

Hasta Matos Fernandes es un firme defensor de las minas aunque sean perjudiciales para el Medio Ambiente, que en teoría debería defender por ser lo que está escrito en su cartera ministerial.

«Matos Fernandes reconhece que não há minas, em Portugal ou na Europa, que sejam exemplos do ponto de vista ambiental…»  (jornaldenegocios.pt).

A Susan -que ya va siendo hora que os la presente por su nombre- le hervía la sangre y no pudo hacer otra cosa que plantarse allí con la pancarta de nuestra plataforma, y hacer partícipe a nuestros hermanos portugueses que no están solos, y que desde este lado de la frontera somos conscientes de que tenemos problemas comunes y les apoyamos.

Y defendió con ímpetu y conocimientos, en perfecto portugués, las reivindicaciones en una entrevista a reporteros de la RTP, de la que solo se emitió un pequeño fragmento. La podéis ver en acción en el enlace.

Aparece en un corte de escasos 8 segundos a partir del 00:36, y nuestra pancarta, en primer plano, en el 1:16, junto a las del resto de las presentes en el acto.

Manifestación en Lisboa (Susan a la derecha, casi fuera del marco)

Nuestra amiga llega a España en 1975 desde el lado opuesto del mundo, y aquí se quedó, lo que no quiere decir que haya dejado de seguir recorriendo mundo. Pero eligió quedarse en una aldea de Olivenza en la que apenas viven 20 personas.

Aquí le ha dado tiempo a entender la idiosincrasia portuguesa y española, la mistura oliventina, y aprender, entre muchísimas cosas, las lenguas de Camões y Cervantes, de una manera que para mí quisiera poder hablar así, su materna de Shakespeare.

Mujer de vasta cultura, siempre la encuentro con algo de leer entre las manos. Siempre con ganas de seguir conociendo. Siempre en la brecha.

Solo se queja de sus achaques, sobre todo de la pérdida de audición «estoy sorda como una tapia», y de que prefiere leer en papel, porque se deja la vista para seguir las informaciones de los grupos de Whatsapp, me dice.

Espero que no se moleste por esta pequeña traición, ya no le gusta ser protagonista, aunque a veces no le queda más remedio.

Un ejemplo a seguir para mi generación y me gustaría que aún más para las de los jóvenes de hoy, esos por los que estamos en la lucha, defendiendo su herencia de una península ibérica limpia de balsas de lodos tóxicos y escombreras mineras, plena de naturaleza y biodiversidad por la que, hoy por hoy, nos envidian.

Esta es Susan Mary Were Eduardo.

 

Rubén Báez

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