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Existe una historia, solamente apuntada pero apasionante, respecto de las relaciones en Portugal entre el Régimen de Franco y la AMI, la “Asociación Masónica Internacional”.

Es un hecho real, una película de cine negro con una buena música, y un guion ambientado en Lisboa, Estoril, Cascais y Sintra.

Esta historia tiene nombre de mujer, si, “A de S”, nombre en clave ANITA”.

“Anita” es la desconocida mujer miembro del espionaje español, que copió cientos de actas de la AMI(Asociación Masónica Internacional), cuando esta se trasladó desde Ginebra a Cascais. También sustrajo otros documentos, hasta engrosar un número suficiente de carpetas como para  llenar una maleta en la que trasportarlos hasta  Barcelona, sesenta años después.

LaAsociación Masónica Internacional” fue fundada en Ginebra entre los días 19 al 23 de Octubre de 1921, coincidiendo con la fundación de la SOCIEDAD DE NACIONES, con oficina en la misma calle. El paralelismo entre ambas es evidente.

Sus fines eran proclamar la fraternidad universal y evitar que se produjera una situación similar a la que desencadenó la primera guerra mundial. Objetivo que obviamente no consiguió, aunque sí que fueron masones algunos de los presidentes que enfrentaron al nazismo.

Permaneció en Ginebra hasta la segunda guerra mundial durante la cual se trasladó a Portugal, a Cascais, donde se reunió entre 1942 y 1945.

Y es aquí donde aparece activa nuestra espía. No se conoce otra “mata hari” de franco, pero si la hubiera, esta tendría la exclusiva de la masonería en Portugal.

Poco o casi nada se sabe de ella. Fue la esposa de un masón directivo de AMI. En sus documentos no menciona a su marido por su nombre completo; solo por sus iniciales “R” o “R de S”. Vivió en Cascais al lado de Estoril donde poco tiempo después pasaría a residir D. Juan de Borbón.

Sabemos que la “A” de su inicial puede que se corresponde a la de ANITA como nombre de guerra, por las noticias procedentes de la oficina del Jefe de la casa militar del General Franco durante la segunda guerra mundial, Almirante Jesús Fontan Lobe.

También sabemos que nació en Cuba y conservo su nacionalidad española.

Y por último sabemos que el producto de su trabajo fueron al menos 1.500 documentos, copiados trascritos, sustraídos a su marido que debía guardar las actas en casa.

Pongámonos en contexto histórico.

Investigar a la AMI en Portugal por el servicio de espionaje español, parecía inocuo, pero no era paranoico, sino al revés, una buena oportunidad estratégica para el eje y para el régimen español. La alianza en la guerra civil española con Hitler, y el pago de facturas del General Franco justificaba el esfuerzo de “ANITA” en trascribir unas actas que más que probablemente acabasen en los servicios de inteligencia nazis. No se le podía escapar a Hitler, que Roosevelt, Truman o Churchill, eran masones, como tampoco a Franco, obsesionado con la masonería internacional y en una situación sumamente débil. Pendiente del resultado de la segunda guerra mundial, con oposición armada en el exterior y guerrilla en el interior, había ganado la guerra pero no tenía consolidado el régimen sino que estaba amenazado. Sus relaciones con Oliveira Salazar no eran buenas, no había química entre ellos, además de la siempre proximidad existente entre Inglaterra y Portugal.

El interés en la AMI era pues evidente, aunque las actas quizá puede que no fuesen lo que podría esperarse de la masonería internacional, del momento.

Esos documentos pasaron de Cascais a Madrid, de Madrid a Sevilla, de Sevilla a Barcelona y de Barcelona al libro de Josep Brunet y Xavi Casinos[1] sobre Franco y la masonería, publicado en el 2007.

De Cascais a Madrid, desconozco el correo, pero llegaron al servicio secreto español. Estos documentos fueron en algún momento ubicados en una habitación de la oficina sita en la Calle Santa Engracia en el centro de Madrid, en la que un día del año 1.968, Agustín Méndez comenzó a trabajar, y permaneció algo más de un año.

De Madrid a Sevilla, no se sabe exactamente cuando pasaron, pero un día de agosto de 2004 Santiago Rio Robledo y un amigo (masones y escritores los dos ) reciben una llamada misteriosa en Barcelona desde Sevilla de Agustín Méndez que les ofrece los documentos secretos de la AMI de sus reuniones en Portugal (Cascais) entre 1942 y 1945. Méndez dice ser quien estuvo como colaborador del Almirante Jesús Fontán, jefe de los servicios secretos de Franco y que tiene los documentos secretos. A pesar, según relató Méndez, que el almirante le prohibió entrar sin permiso en el cuarto, porque se jugaba la vida, con las primeras máquinas Rank-Xerox las fotocopió, en quince carpetas.

Santiago Rio con su amigo se desplaza a Sevilla, llegan a un acuerdo con Méndez y se hacen con las carpetas, con unas cien actas o documentos de las reuniones de la AMI, cada una.

De Sevilla a Barcelona en avión, en una maleta, de forma accidentada puesto que en el aeropuerto del Prat se produjo un tornado, que afectó al avión. … Aun hoy Santiago, amigo y hermano, me cuenta que se preguntaban si el avión hubiera caído con los papeles que hubiera pasado…

En el año 2006, en su libro, publicado también en Portugal “La verdadera historia de los masones”[2] comenta sobre la existencia de los papeles, sin entrar en su contenido, en el que un año después aproximadamente sí entra el libro de Casinos y Brunet.

Puedo dejar correr mi imaginación sobre cómo debía ser aquella persona. Inteligente cultivada, infeliz en su matrimonio y fanática políticamente; y me puedo imaginar las escenas de su película y de su libro sin escribir. Veo sus paseos en tren hasta Lisboa, desde la estación de Cascais por la orilla del mar, hasta la estación próxima a la La Praça do Comércio. Y sus recorridos por la Baixa o el Chiado o la zona alta de Lisboa o la Alfama subiendo en el Tranvía o incluso estoy seguro de sus excursiones a Sintra, de las fiestas del casino y del Hotel Palacio de Estoril, frecuentado por espías británicos y alemanes, que muchas veces se citaban en su bar. La veo en el Bar hablando riéndose con algún espía de uno u otro lado, qué más da si total era una diosa.

Días de Verano en la orilla del Tajo, y tugurios o quizá lugares de glamour, o ambos, con música de jazz y fados, de  “La Noche en Lisboa”, de Erich María Remarque o de “El invierno en Lisboa” de Antonio Muñoz Molina, alrededor de lo más negro, traición o no, fidelidad política o dinero, infidelidad o sexo, seducción.

Todo es posible en y con ANITA, como lo es con el sugerente nombre que también usaba para firmar sus documentos “Quien como Dios”, ( Q.C.D.) seguramente en alusión a que ella, diosa, al igual que Dios, estaban en todas partes y estuvo, presente pero invisible. Anita hizo espía al mismo Dios para Franco… ¿Cómo dejarla olvidada en la eternidad?

Me gustaría encontrar al personaje y la persona en mi “pc” al escribir este artículo. Me gustaría hacerla mortal, visible, presente en las páginas de un libro y disfrutar con su ubicación allí, en el Portugal de los años 40, escrito y descrito en renglones en clave, y verla en su película, quizá con una música al piano como en el “Café de Rick” aunque no pueda ser ya Ingrid Bergman. Quizá exista en la historia un Humphrey Bogart, y “R” sea Paul von Hernreid, ya encontrare actores y actriz, quizá o “si eso”.

Me emplazo a mí mismo para otro libro pendiente, el número tres, sobre este mundo tan oculto para España como fue el Portugal de la segunda guerra mundial, la AMI, y salir al encuentro de “A de S”, esposa de” R de S”, “quien como Dios”, “Q.C.D.”.

Adolfo Alonso es abogado especializado en derecho de familia y miembro de la Gran Logia de España

[1] Casinos Xavi,  Brunet Josep. ”Franco contra los masones”. Ediciones Martínez Roca.2007.

[2] Blaschke Jorge, Rio Santiago. “La verdadera historia de los Masones”. Editorial Planeta, 2006.

FUENTE: DOCUMENTO INÉDITO EN PDF