Español Portugués, Portugal

Después de un recorrido turístico de vuelta a la Edad Media por castillos, palacios, museos, iglesias y antiguas sinagogas, calles y ruas, cafés encantadores, dulces maravillosos, tapas, besos, flamencos, vinos, corridas de toros, encierros tradicionales y recreaciones relatando la historia de los reyes de España, Portugal y las grandes navegaciones en las diversas ciudades de Portugal y pueblos de las comunidades autónomas españolas de Castilla y León, Principado de Asturias y Galicia, me instalé en Madrid para estudiar español y analizar las oportunidades que se presentan para una joven publicista y periodista recién llegada del otro lado charco, más concretamente de Brasil.

El plan de «estudio» empezaba por la lengua española, porque en Madrid el castellano es más culto, y la competencia a nivel de mercado infinitamente superior. En la prueba de nivelación de idioma me sorprendió con el nivel intermedio B1, porque nunca había estudiado español. Lo curioso es que antes del curso, los españoles parecen entendernos bien en el diálogo, a veces nos esforzamos por hablar español, a veces en portugués, la comunicación fluye, especialmente más al norte del país en León, donde descubrí que el leonés es una mezcla de portugués con el español, a saber la lengua común es el castellano, una referencia al dialecto romano nacido en el Reino de Castilla en la Edad Media, se utiliza el término cuando se habla de la unificación de España como Estado, ya que en el país hay muchas lenguas utilizadas y defendidas por ellos. El país que convive con el catalán, gallego, vasco, valenciano, bable entre otros, siendo que para el resto del mundo, conocemos la lengua española como la lengua de España y los países de América Latina, con la excepción del gigante brasileño con nuestro portugués.

Fui parte de la creación de la revista ¡Wonder Go! España, revista de turismo y estilo de vida que nació en Portugal y llegó a tierras españolas con edición propia, ambas -bilingües en inglés- son evidencia de la unión ibérica de las lenguas portuguesas y españolas en proyectos que van más allá. Con viajes de prensa en dos ciudades de Castilla y León y otra en Senegal-Africa y escribí para Brasil los aspectos turísticos de los países visitados. Todavía sin entender lo que estaba sucediendo, cómo las cosas se estaban abriendo lentamente, otro ritmo, incluso demasiado rápido, con dificultades en la adaptación al clima, la cultura y cómo sucedían las cosas cuando van a suceder.

Incluso llegué a la Universidad Complutense de Madrid (UCM) una de las universidades más grandes y primeras europeas, un lugar destinado de doctorado en comunicación. En UCM participé entre el 13 y el 15 de noviembre de 2019 del «II Foro Internacional de Lengua Portuguesa en España» con el tema 500 años de circunnavegación del mundo: nuevas contribuciones en investigación y enseñanza organizadas por la Asociación de Profesores de Portugués en España (APLEPES). El maravilloso evento reunió a los países lusófonos en España y fue un adelanto del Encuentro Portugués que tuvo lugar la semana siguiente. El objetivo del evento era reunir no sólo a profesores, sino también a académicos, linguistas, especialistas, políticos, conferencistas y también iberistas interesados en la lengua portuguesa en España, un gran paso hacia la comprensión de la importancia política de mi lengua, así como ver que hay un mundo más allá de las oportunidades que he recibido.

Leyendo y presentando el libro Lingua Portuguesa como un activo político: un mundo de oportunidades para los países lusófonos de Mónica Vilella Grayley, entendí la importancia de defender el idioma, posicionándose como a su lengua incluso en un país extranjero, en espacios de negociación e intereses. El libro aboga por la internacionalización del idioma avalado por el bloque de los países de habla portuguesa: Portugal, Brasil, Cabo Verde, Guinea-Bissau, Mozambique, Santo Tomé y Príncipe y Timor Oriental para promover la lengua portuguesa y los países hablantes, entre ellos, China, en Macao. Hablar portugués, ser entendido en nuestra lengua ayuda incluso a la autoestima linguística. Y todo tenía sentido, porque todo funcionó en estas tierras ibéricas, nos entendemos aquí, hablamos y somos escuchados en nuestra propia lengua, y creo que este es el verdadero objetivo del iberismo, abrir puertas, abrirse al mundo.

Verena Juliana Santos Quaresma es publicista y periodista