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La justicia puede ser ciega y (la mayoría de las veces) lenta, pero cuando alguien cae en su red es difícil salir. Hay muchos casos de corrupción en Portugal, de hecho, un estudio presentado por un periódico ruso dice que somos el quinto país más corrupto del mundo (saquen las conclusiones que quieran), pero hoy vuelvo para hablarle de una persona que ya ha sido protagonista en uno de los mis anteriores artículos.

La justicia portuguesa, imitando la actitud adoptada anteriormente por las autoridades angoleñas, decidió congelar las cuentas que la empresaria Isabel dos Santos y su esposo, Sindika Dokolo, tenían en territorio nacional. Con excepción de EuroBic, que será comprado por el grupo bancario Abanca, treinta fueron cuentas congeladas. Esta fue una de las solicitudes que el Fiscal General de Angola, Hélder Pitta Gróz, hizo a Portugal.

Las cuentas congeladas a la pareja se encuentran en algunas de las principales instituciones bancarias portuguesas, como Millennium BCP y BPI, y son otro paso más en el proceso de Luanda Leaks. Pero, según la prensa portuguesa, la pareja retiró parte del dinero que tenían en estas cuentas antes de que la justicia portuguesa pudiera actuar sobre la hija más famosa del expresidente de Angola.

Esta incautación de cuentas, tanto en Portugal como en Angola, está causando dificultades a algunas empresas, como la angoleña Sodiba (que produce, entre otras, cerveza Sagres en el país). ¿Las empresas se verán afectadas de alguna manera por la tormenta perfecta que es Luanda Leaks? EuroBic, donde Isabel dos Santos era accionista mayoritaria, será adquirida por los españoles de Abanca por un monto cercano a los 100 millones de euros.

Este caso, al igual que la reciente decisión de la UEFA de eliminar el Manchester City durante dos años de la competencia europea, es un caso del hacker portugués Rui Pinto. Para aquellos que no lo conocen, el norteño es quien está detrás de la filtración del Football Leaks, una web que publicó varios casos de corrupción en el fútbol y que alcanzó al Sport Lisboa y Benfica, llevándoles a los telediarios.

Rui Pinto ha estado en prisión en Portugal durante un año, pero varias figuras, como la ex eurodiputada Ana Gomes, lo ven como un denunciante que ha estado colaborando con las autoridades judiciales de varios Estados extranjeros. Toda la información obtenida por este hacker se obtuvo a través de la «violación» de correos electrónicos y otros documentos privados, pero, en el caso específico de Isabel dos Santos, representan un esquema de corrupción que va más allá de los países y continentes, todo en el mejor estilo cinematográfico.

Si en el caso de Isabel dos Santos la justicia está comenzando a actuar, pero como dije en otro artículo, esta historia tiene mucha tela que cortar (solo esperamos que no tenga el mismo final del caso BES que nunca llegará a juicio), ¿qué debemos hacer con Rui Pinto? Para algunos es un héroe, para otros es un villano. Personalmente, no creo en los Robins de los bosques modernos, pero en un mundo donde la tecnología está cada vez más presente en nuestras vidas, quien tiene la información correcta es el rey y, como tal, los delitos informáticos son cada vez más comunes.

No hace mucho escuché a uno de los simpatizantes de Rui Pinto decir que no debería estar en prisión, sino en la policía para ayudar a atrapar a personas como Isabel dos Santos, Ricardo Salgado o José Sócrates (estas son solo algunas figuras que están o han estado involucradas en casos corrupción). ¿Qué piensan? ¿Cuáles son los límites que podemos tener online y qué está o no prohibido en la búsqueda de la verdad?