Español Portugués, Portugal

He explicado que hoy existen dos tipos de iberismo incompatibles: el que busca la unión económica y política entre dos estados (España y Portugal), respetando su soberanía, y el que promueve la federación de un número indeterminado de estados, naciones o pueblos ibéricos, todavía pendientes de constituir y reconocer. Esta doble concepción afecta a la esencia misma del iberismo de tal modo que no podemos ignorarlo o dejarlo de lado. Ni los agentes, ni las acciones, ni los proyectos de unión serían los mismos en un caso o en otro.

Desde los inicios del iberismo esta divergencia ha estado presente. Lo ha contado muy bien Pablo González en este medio. Luis Araquistáin lo expresó en 1945 al distinguir entre los Estados Unidos Ibéricos y una República Dual. La debilidad de esta propuesta se hace evidente al comprobar que Araquistáin sólo enumera a Castilla, País Vasco, Cataluña y Galicia como los estados ibéricos que habrían de unirse con Portugal.

Identificar a Castilla con todo lo que no es Galicia, Cataluña o Euskadi, y a Castilla con España, es algo totalmente anacrónico e históricamente insostenible. Ese malentendido olvida la importancia que Galicia, Portugal, León, Navarra y Aragón tuvieron como reinos en la construcción de la España moderna, y subyace en el lenguaje de los separatistas que hablan de Castilla (opresora o comunera, tanto da) para no pronunciar la palabra España, del mismo modo que usan el término «castellano» para no reconocer el carácter nacional y universal del español.

Especialmente engañoso es el proyecto iberista de los independentistas catalanes. El Consejo Asesor para la Transición Nacional de Cataluña, como cuenta Pablo González, propuso en 2013 un Consejo Ibérico formado por Cataluña, Andorra, Portugal y España, en el que una alianza lusocatalana fuera el elemento decisivo.

Como iberista nunca me prestaría a ser utilizado para legitimar la existencia de un estado catalán soberano en pie de igualdad con Portugal, por ejemplo. Eso supondría, no sólo destruir España, sino equiparar a Cataluña con Portugal, dotándola de un estatus jurídico que nunca ha tenido en su historia. Lo que el independentismo catalán busca, más que crear una Iberia unida, es legitimarse y ser reconocido como estado independiente.

Digo que no será posible ningún iberismo real si en España, pero también en Portugal, no se tiene claro que los movimientos independentistas son disgregadores, destructivos y promotores de un conflicto civil que daría al traste con cualquier proyecto de unión ibérica. Nada más importante, en este contexto, que los iberistas españoles hagamos un esfuerzo para dar a conocer a nuestros amigos portugueses, qué es lo que hay detrás del separatismo actual, cuáles son sus fines y sus métodos, y en qué situación se encuentra España bajo el actual Gobierno, constituido gracias al apoyo de los independentistas catalanes y vascos.

He aquí algunos hechos que dan una idea de la gravedad del momento y que, de no resolverse reforzando la unidad e igualdad entre todos los españoles, hará imposible cualquier proyecto iberista.

-España ha sufrido un terrorismo con 3.500 atentados, 864 muertos y miles de heridos. ETA ha sido democráticamente derrotada, pero ha creado un partido que no sólo no condena ni se arrepiente de sus crímenes, sino que los justifica abiertamente y homenajea a sus autores. El actual Gobierno se ha formado gracias al apoyo de este partido (Bildu). En pago, el PSOE ha votado recientemente en el Parlamento Europeo en contra del esclarecimiento de los 376 asesinatos todavía por resolver.

-En Cataluña, mediante un proceso de ingeniería mental y social, copiado del nazismo, el secesionismo ha logrado que un 39% de los votantes en 2019 apoye la independencia, frente a un 43% de no independentistas. Esto supone menos del 30% del censo. Durante casi 40 años se ha impuesto el catalán como lengua única y vehicular de la enseñanza, desterrando el español de todos los usos oficiales. Hoy habla catalán un 33% frente a un 55% español. El derecho a recibir la enseñanza en la lengua materna ha desaparecido para los hispanohablantes de Cataluña. El español siempre ha sido una lengua tan propia de Cataluña como el catalán.

-España es un Estado muy descentralizado, con 17 autonomías que tienen capacidad legislativa, fiscal y económica. El País Vasco goza de un estatuto excepcional que lo convierte en un estado semindependiente. El resultado ha sido la pérdida de la unidad fiscal y de mercado, y la desaparición de un sistema sanitario, educativo, judicial, policial y funcionarial único o unificado, aumentando la desigualdad entre los españoles en función de su lugar de nacimiento. La renta per cápita puede oscilar hasta un 50% (entre Madrid y el País Vasco, por un lado, y Extremadura por otro).

-El separatismo catalán intentó crear en octubre de 2017, mediante la fuerza de los hechos consumados, una situación social y política irreversible (equivalente a lo que tradicionalmente ha sido un golpe de estado), que acabara obligando al Estado a reconocer su independencia. Para ello anularon la Constitución, abolieron la monarquía y proclamaron la República Catalana, aprobando Leyes sustitutorias que llamaron de Desconexión y de Transición, desobedeciendo todas las sentencias condenatorias del Tribunal Supremo y el Constitucional. Los cabecillas de la insurrección han sido condenados por sedición y malversación con penas menores a las máximas que establece nuestro código penal. Esta sentencia provocó una rebelión violenta con incendios y disturbios por toda Cataluña durante quince días. No había ocurrido nada parecido en España desde el final de la guerra civil en 1939.

-El independentismo catalán y vasco, promovido por las clases dominantes, es declaradamente racista, basado en el odio a todo lo español, y no ha ocultado su supremacismo desde sus orígenes en el siglo XIX. Su raíz es profundamente antidemocrática, reaccionaria y defensora de privilegios que van en contra de la igualdad entre todos los españoles. Su mayor éxito ha consistido en poner de su lado a gran parte de la izquierda española, especialmente al PSOE y a Podemos, los dos partidos que hoy forman Gobierno gracias al apoyo de los independentistas.

-El actual Gobierno está dispuesto a abrir la puerta a una interpretación «constitucional» que permita la independencia de hecho de Cataluña, camuflada en un federalismo creativo y asimétrico. Pretende sustituir la voluntad de todos los españoles, únicos sujetos de la soberanía nacional, por un referéndum limitado a Cataluña. Se inicia así un periodo de inestabilidad política y de enfrentamiento civil de imprevisibles consecuencias.

Invito a los lectores, sean de la orientación política que sean, a que imaginen la existencia de algo parecido en Portugal. ¿Pensarían que lo mejor sería el fragmentarse para integrarse luego en un  Estado ibérico?

 

Santiago Trancón Pérez es filólogo, escritor, profesor de lengua y literatura y miembro de la Plataforma por la Federación Ibérica.