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Hija del expresidente angoleño José Eduardo dos Santos, Isabel es una empresaria con presencia en varias compañías que en los últimos días han visto su nombre en los medios de comunicación internacionales por los peores motivos. Pero, ¿quién es esta mujer, que ha sido tratada como la «princesa» de Angola toda su vida, y es la mujer más rica del continente africano?

Graduada en ingeniería y con una fortuna valorada en 3.400 millones de dólares, su carrera como empresaria comenzó hace veinte años. Desde entonces, y como ella misma se enorgullece en su cuenta de Twitter (que han estado utilizando para defenderse de los «ataques» de los últimos días), ha creado 10 empresas, en las que 20.000 personas están empleadas.

En Portugal, donde tiene varios proyectos, Isabel dos Santos dio sus primeros pasos de la mano del empresario Américo Amorim. En catorce años de actividad en tierras portuguesas, la «diva» del negocio adquirió acciones en empresas muy importantes del territorio luso, como Nós, Galp, Efacec y Eurobic (banco que ya la ha considerado persona non grata). Hay un nombre portugués que está involucrado en este caso que también está siendo investigado en España por corrupción. Guilherme Taveira Pinto, en búsqueda y captura por la Interpol, era conocido por ser el «conseguidor» de las empresas españolas que querían hacer negocios en Angola.

El imperio creado por Isabel Santos, que pasa por ciudades como Luanda, Lisboa, Londres, Mónaco y Dubai, apunta a que se derrumbará y todo debido a una investigación periodística. Al estilo de los Panamá Papers, un consorcio internacional que reúne a periodistas de organismos como Le Monde, The New York Times o el periódico Expresso han iniciado una investigación sobre las empresas y el estilo de vida de la angoleña que es acusada por haber desfalcado Sonangol (empresa pública petrolera de Angola), unos 115 millones de dólares con un plan que involucra (supuestamente) dos empresas «fantasma» con sede en una torre dorada en Dubai.

De los numerosos documentos que se han filtrado, hay alrededor de 715.000 documentos (donde están descritos los negocios que van desde los ochenta hasta el año 2018), llamó la atención los nombres de portugueses y empresas lusas. Pero la pregunta que debemos hacernos no es si es culpable o inocente de la corrupción, sino cuál puede ser el impacto que este caso puede traer a Portugal, un país que es muy importante para los negocios de Isabel dos Santos y donde se ha movido durante años con libertad y protección. No debemos olvidar que la presencia de la hija del expresidente de Angola en el mundo de los negocios portugués comenzó en un momento muy difícil para la economía lusa. Con la Troika apretando el cuello, quien tenía dinero (incluso si fueran kwansas -moneda angoleña-) era el rey. En este caso, reina.

Desde que este escándalo»estalló» en la prensa, cada día hay novedades y como en todas las buenas novelas, aunque esta sea en la vida real, hemos tenido una muerte y todo. El antiguo gestor de la empresaria en EuroBic, Nuno Ribeiro da Cunha, fue encontrado muerto en la casa que tenía en Restelo. Todo apunta a un suicidio, pero la policía judicial está investigando la posible participación de terceros en este caso. Además de este suicidio, hemos asistido al regreso de Isabel dos Santos a Portugal (donde para entrar al país utiliza tres identidades diferentes); varios despidos de directores de empresas clave para la sociedad portuguesa, como el caso de NOS y la hermana de la ingeniera, Tchizé dos Santos, que la desafió a enviar su dinero a Angola para ayudar a que se olvide el caso.

Sobre toda esta historia (que cada día que pasa se vuelve más difícil de analizar debido a la «inundación» de información que recibimos), e incluso mucho antes de la «bomba» Luanda Leeks estalló, Isabel dos Santos se defendió con los conceptos de especulación, ataque político, racismo y machismo, y que recurrirá a tribunales internacionales para defender su «buen nombre».

¿Pero está siendo tratada así por ser mujer y negra? Si fuera blanca, ¿los periódicos tendrían el mismo cuidado con su caso o este episodio se barrería debajo de la alfombra de la historia?

Como mujer y feminista, abogo por un trato igualitario entre hombres y mujeres, y si esta mujer es materia de noticia, no sólo mediática sino también jurídica, entonces ¡qué se investigue! Esto es lo que se está haciendo en Angola, donde sus bienes fueron congelados y donde se le considera imputada. Pero, ¿es posible que estemos delante de un caso político? No creo en esa posibilidad, como se anunció en una entrevista en RTP, en la hipótesis de una futura candidatura a la presidencia de Angola. Antes creo en el esfuerzo del actual presidente, João Lourenço, de querer cortar con todos los lazos existentes con el clan de los Santos. En un futuro próximo, si el nombre del exvicepresidente angoleño Manuel Vicente se sumara al escándalo no sería sorprendente.

Hasta ahora, y además de Isabel dos Santos, la Fiscalía General de la República (PGR) de Angola ha imputado a los siguientes ciudadanos portugueses: Sarju Raikundalia, Mário Leite da Silva, Paula Oliveira y Nuno Ribeiro da Cunha.

Mónaco y Portugal, que se supone que llevan 8 años investigando, junto a otros países, prometen sentar ante la justicia a la millonaria angoleña.

Este es un caso que plantea muchas preguntas y claramente no se detendrá aquí. Lo único que hay que hacer es agarrar el cubo de palomitas de maíz y esperar a los próximos episodios de esta telenovela de la vida empresarial.

Andreia Rodrigues es licenciada en periodismo por la Escuela Superior de Comunicación Social de Lisboa (ESCS) y es una apasionada de todas las formas de comunicación. Contar nuevas historias y descubrir nuevas culturas es algo en lo que trabaja todos los días.