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Un plazo de 10 años es el que puse como referencia en un artículo. que publiqué en junio de 2018, Confederación Ibérica: ¿Por qué, cómo y cuándo?, para alcanzar un Tratado Confederal entre España y Portugal. Por tanto, si acierto aquel pronóstico, en ocho años habríamos alcanzado el objetivo.

En el breve plazo que va desde el verano de 2018, la cuestión ha ido avanzando mucho, tanto la conciencia social como la política parece que se va configurando de manera clara a favor de la idea.

El Movimiento Iberista ha realizado diversos actos públicos, y va sumando adhesiones, la actividad de la Plataforma Ibérica, a la que represento, ha sido importante con la realización de Conferencias en diferentes puntos de la península, difundidas eficazmente por la prensa y en redes sociales. De alcance histórico es la elección de Casimiro Sánchez Calderón como concejal por el Partido Ibérico Íber en el municipio de Puertollano. Se trata del primer representante público iberista de la actual democracia.

Pero a nivel más general sin duda el acontecimiento más significativo de este tiempo es la propuesta de crear un Iberolux realizada por Rui Moreira, alcalde de Oporto hace unas semanas. El planteamiento apuntala la idea de una Confederación Ibérica. Las declaraciones han tenido una difusión general, la más amplia hasta la fecha sobre el vínculo ibérico, desde las históricas declaraciones de José Saramago en 2007, donde profetizaba que España y Portugal acabarían uniéndose en un solo país de nombre Iberia.

Además las reacciones a las declaraciones han sido abundantes y fundamentalmente favorables a Iberolux. Vamos a repasarlas brevemente:

João Carlos Nunes de Abreu, histórico político maderiense y reconocido poeta, manifestó en una entrevista para EL TRAPEZIO, estar de acuerdo con el Iberolux porque reforzaría la conciencia de los pueblos ibéricos.

– Paulo Rangel, eurodiputado portugués, con buena relación con Rui Moreira declaró al respecto: “creo que el IBEROLUX podría ayudar a todas las carteras ministeriales” además de abogar por “una exportación conjunta de las lenguas ibéricas”.

-Núñez Feijoo, presidente de la Xunta de Galicia, se mostró partidario de la propuesta que calificó de “nueva y provocadora en sentido positivo”.

-Pablo Rivera, presidente de la Red Ibérica de Entidades Transfronterizas se felicitó porque “la integración ibérica por fin está en el discurso político”, y lanzó la propuesta de una secretaria de estado de Iberia global para ambos estados.

-Arturo Pérez Reverte, escritor,  considera, en un reciente artículo, que los portugueses y españoles verían “con buenos ojos una unión ibérica de tipo confederal: una asociación coordinada y fuerte, como el Benelux”

-José Antonio Vera, expresidente de la Agencia EFE, ha considerado que existe apoyo popular en ambos países para instaurar la idea de Rui Moreira y que el problema viene del ensimismamiento de la clase política.

En este tiempo desde la mi profecía confederal, también ha visto la luz una importante publicación, Convergencia Ibérica ¿Quo Vadis Iberia?, coordinada por el profesor Luis Fernando de la Macorra, en la que se plantea la creación de un Consejo Ibérico situado en un escalafón intermedio entre la Unión Europea y los estados. En este análisis académico de más de 600 páginas, han participado varios autores españoles y portugueses en el que se disecciona el pasado, el presente y los futuribles de las relaciones ibéricas.

En el plano institucional las cosas, sin embargo, avanzan más despacio. Coincido en este apartado con las palabras del expresidente de la agencia EFE, en el sentido de que los políticos acaban preocupándose más de sus necesidades que de las de los ciudadanos, en un modelo de “ensimismamiento” ineficaz y regresivo. Desde 2018, se ha celebrado una cumbre hispanolusa, como evento más importante entre gobiernos, pero el año 2019, por las circunstancias políticas no se realizó.

La declaración conjunta de la cumbre realizada en otoño del año 2018, consta de 126 puntos, que abarcan todo tipo de áreas: Educación, Cultura, Turismo, Transición ecológica, Agenda digital y empresas, Ciencia y tecnología, Agricultura y Pesca, Empleo y Asuntos sociales, Infraestructuras y Transporte, Seguridad, Justicia, Defensa, Unión Europea y Agenda Internacional.

Si observamos un poco las cumbres ibéricas vemos que parecen tener una vocación de Gobernanza Ibérica integral, en cuanto que afecta a todos los ministerios de ambos países. Pero esta ambición implícita en la práctica es deficiente, pues el desarrollo de los acuerdos no es efectivo.

Es por eso por lo que se necesitan mecanismos institucionales de cooperación permanente, la Confederación. Estos mecanismos, cómo siempre insisto, son facilitadores de la cooperación y buscan la eficacia. Siempre deben partir del principio de coste 0, pues basta con reorganizar recursos y tomar decisiones políticas. La anunciada cumbre de gobiernos para este año 2020 en Guarda, podría avanzar en este sentido.

El avance hacia la concreción de una Confederación Ibérica, podemos valorarlo como importante. El objetivo deseado y deseable se va abriendo paso a todos los niveles, en las políticas de los gobiernos a través de actuaciones de cooperación avanzada del día a día, en las mentalidades de los ciudadanos, en los análisis teóricos, en los movimientos sociales, e incluso en el plano ideológico.

Si la progresión de la idea continua su evolución, en breve llegará el momento de planteamientos concretos para determinar la formulación y el alcance de la convergencia de España y Portugal. Los movimientos sociales estaremos en primera línea de este proceso.

 

Pablo Castro Abad es editor-adjunto de EL TRAPEZIO y licenciado en Ciencias del Trabajo