03/04/2025

¿Una aproximación entre México y Brasil frente a Trump?

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Frente a Trump y en solidaridad con Panamá, si exceptuamos a Milei que parece que quiere unas Malvinas en Panamá, «hay unidad en América Latina, eso es importante. Pero nuestro objetivo fundamental es el bienestar del pueblo de México», ha afirmado la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo. Si analizamos la frase, vemos el orden de prioridades en la tradicional política exterior mexicana. Primero es preservar el maná de las exportaciones, después la geopolítica del sur. Lo cuál es comprensible, pero tendrá un límite o tendrá que ir diversificando más sus aliados y clientes.

El 30 de enero se ha convocado una reunión extraordinaria de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), todavía bajo presidencia hondureña. Hace dos días, Lula ha llamado a su homóloga mexicana, y ésta públicamente ha informado que van «a fortalecer las relaciones culturales y educativas con la república hermana de Brasil». Lula se solidarizó con los mexicanos en Estados Unidos, que alcanzan los 12 millones, de los cuales, cuatro millones son ilegales. Según Claudia Sheinbaum Pardo, hablaron sobre la «solidaridad con Panamá». El canal es esencial para las exportaciones brasileñas hacia China, dado que el proyecto de ferrovía transcontinental con Perú es una alternativa a largo plazo y está por ver si Trump sanciona a Perú por el megapuerto Chancay, construido por China.

Concretamente, Lula explicó en un tweet: «Conversei com a Presidenta do México, para tratar de temas da agenda bilateral e regional. Reafirmamos o propósito de cultivar relações produtivas com todos os países das Américas, incluindo a nova administração dos Estados Unidos, a fim de manter a paz, fortalecer a democracia e promover o desenvolvimento da região. No telefonema, também conversamos sobre a importância do fortalecimento de foros como a CELAC. Convidei a presidenta do México para uma visita de Estado ao Brasil, para darmos impulso adicional ao excelente momento do relacionamento bilateral entre nossos países».

Norteamericanismo versus sudamericanismo. Esta sería la clave de la vieja disputa de fondo entre el Gobierno mexicano y el brasileño. Para México, el latinoamericanismo es parte de su panamericanismo; Brasil, sin embargo, asume su latinoamericanismo constitucional desde un liderazgo sudamericano como racionalidad contrahegemónica regional, sobre la base de la exclusión de Estados Unidos y Canadá, sin perder las buenas relaciones comerciales y diplomáticas. Es decir, tampoco se trata de un “antiimperialismo” bruto, vulgar e ineficiente al estilo de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Actualmente, México está dentro de un área de libre comercio con Canadá y Estados Unidos, que Trump ya reformó en el primer mandato y que en el segundo parece querer dinamitarla. Brasil, por su parte, está dentro del Mercosur (libre comercio + unión aduanera + libre circulación de personas), junto con Argentina, Uruguay, Bolivia y Paraguay. El problema actual es que Milei está ocupando la Presidencia argentina y va a hacer todo lo posible por agradar a Trump y sabotear el Mercosur y la CELAC.

Trump 2.0 llega en un momento donde UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas) ya no existe y los intentos de reconstrucción de una institucionalidad de Sudamérica no están teniendo éxito. La más amplia y menos estructurada Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) está pasando una larga crisis, sin embargo, hubo recientemente una reunión interna para solidarizarse con Panamá y el único país contrario fue Argentina. Consiguió vetar el comunicado dado que funciona por consenso. El 30 de enero se reunirán los presidentes en formato híbrido.

La estrategia (desproporcionada) de intimidación de Trump como forma de negociación es infame, aunque le puede dar resultados concretos en términos de aumentar su nivel de influencia y privilegio (que ya tiene) sobre el canal, así como disminuir la influencia de China. Lo que es un despropósito es decir que el Canal se lo han dado, enterito, a China. En el caso de Groenlandia, salvando las diferencias, Dinamarca puede ser humillada como lo fue España en el 1898 por los Estados Unidos. Recordemos que España fue decisiva en la ayuda militar a Estados Unidos en su independencia, pero eso no sirvió para nada. El estilo de Trump es la ingratitud como método; sólo sirve el pulso del poder del momento. No hay autocontención con los patrios traseros dentro de sus áreas de influencia. Es el retorno de la política del Gran Garrote.

Panamá, Ecuador, Venezuela y Colombia ya fueron una unidad territorial (Virreinato de Nueva Granada y la Gran Colombia independiente). México, que recibió su dimensión territorial del Virreinato de la Nueva España, perdió mucho territorio, pero, aun así, junto con Argentina, son los países menos damnificados de la fragmentación postindependencia, si hacemos una comparación entre los países resultantes. Argentina fue el aliado principal de Brasil y mientras exista Mercosur -en el ámbito económico- así será, pero políticamente ahora mismo la interlocución en el ámbito sudamericano hispano es Colombia, que acaba de sufrir una derrota coyuntural contra Trump por gestionar mal los tiempos de la insubordinación, y -si hace un pequeño giro- México se podría sumar. A Petro le recomiendo la geopolítica del toreo y no de Don Quijote.

A lo largo de este año, Colombia albergará la Cuarta Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión Europea (UE). Todavía no hay fecha, pero será muy importante para ambos bloques. Probablemente los políticos y agentes sociales empiecen a ver la practicidad de esta alianza para fortalecerse hacia dentro y hacia fuera. Javier López, vicepresidente del Parlamento europeo, ha afirmado que «si concluir los acuerdos con Mercosur y con México antes era muy importante, ahora es un imperativo geopolítico. En el caso de México, se trata de la modernización de un acuerdo que ha venido funcionando durante dos décadas. Es el segundo socio comercial de la Unión Europea en la región, después de Brasil. En el caso del acuerdo con los países del Mercosur, se trata del más grande firmado nunca por la UE. En el nuevo escenario, en que el presidente de Estados Unidos pone en tela de juicio las relaciones transatlánticas con la UE, debemos fortalecer lazos con otros aliados», agrega López. Algo que compartimos desde EL TRAPEZIO.

La última agresión de Trump ha sido el modo en que está deportando a los inmigrantes, esposados de pies y manos, en aviones militares. Lo que no está claro es en qué condiciones llegaban en tiempos de Biden. El Ministerio de Asuntos Exteriores brasileño se ha pronunciado de esta forma:

«O uso indiscriminado de algemas e correntes viola os termos de acordo com os EUA, que prevê o tratamento digno, respeitoso e humano dos repatriados. As autoridades brasileiras não autorizaram o seguimento do voo fretado para Belo Horizonte na noite de sexta-feira, em função do uso das algemas e correntes, do mau estado da aeronave, com sistema de ar condicionado em pane, entre outros problemas, e da revolta dos 88 nacionais a bordo pelo tratamento indigno recebido. O grupo pernoitou em Manaus e embarcou na tarde de ontem em voo da Força Aérea Brasileira até a capital mineira. O governo brasileiro considera inaceitável que as condições acordadas com o governo norte-americano não sejam respeitadas. O Brasil concordou com a realização de voos de repatriação, a partir de 2018, para abreviar o tempo de permanência desses nacionais em centros de detenção norte-americanos, por imigração irregular e já sem possibilidade de recurso. O Ministério das Relações Exteriores vai encaminhar pedido de esclarecimento ao governo norte-americano e segue atento às mudanças nas políticas migratórias naquele país, de modo a garantir a proteção, segurança e dignidade dos brasileiros ali residentes».

La Asamblea Extraordinaria de la CELAC del día 30 será clave para definir los niveles de solidaridad y las estrategias conjuntas a seguir. Esperemos que el shock estimule la unidad regional.

Pablo González Velasco