¡Velas al viento!

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La semana pasada se ha celebrado el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Un asunto de Estado que sigue siendo un flagelo, y en el que Portugal ya cuenta con 35 víctimas mortales este año; una verdadera vergüenza en una sociedad llamada moderna y civilizada.

Hablando de mujeres, el pasado 17 de noviembre se han cumplido 495 años de la muerte de la reina D. Leonor, Leonor de Avis. Sería una fecha como cualquier otra, si no fuera porque la reina D. Leonor es una mujer que hoy, en la compleja situación sanitaria en la que nos encontramos, haría mucha falta en los corredores del poder en Portugal, y en nuestra amada península ibérica.

Por el momento, esta maldita pandemia continúa persiguiéndonos día a día. Una pandemia que no nos va a dar tregua tan rápidamente, a pesar de las alentadoras noticias de un sin número de vacunas, ya casi listas para iniciar la producción en masa y ser distribuidas a la humanidad, que languidece desde hace casi un año.

Es más, lo que nos era un virus aterrador en marzo, después de todo, es una peste aún no totalmente conocida, altamente contagiosa y letal para mucha gente. Pero la crisis sanitaria, consecuencia directa de la covid-19, es una parte del problema y la cara más visible de la pandemia. Todavía no está claro, pero va a traer muchos daños colaterales, más o menos inmediatos y conocidos; como, por ejemplo, la pérdida de trabajo e ingresos que llevará a una progresiva degradación de la salud en general; tanto física como mental, así como social.

Paralelamente, se sabe que en Portugal ha habido en los últimos tiempos un aumento de seguros de salud, evidenciando por parte de la población, que aún puede, falta de confianza en el Sistema Nacional de Salud; previniéndose para un futuro muy incierto.

Por otra parte, existe el problema de los excelentes recursos humanos que han emigrado desde la crisis financiera de 2011 hasta hoy, para tratar de tener una mejor vida; y, por lo tanto, no son, por el momento, una opción en la actividad hospitalaria y en la asistencia sanitaria en general.

Existe también, la casi completa dependencia del exterior en cuanto a material y equipamiento hospitalario; por no hablar de los costos astronómicos, directos e indirectos, que esta pandemia va a tener en los bolsillos de los contribuyentes. Todo esto, y muchas cosas más, son incógnitas, que en nuestra península ibérica figuran en ecuaciones de difícil resolución.

Llegados aquí, me viene a la memoria el nombre de Leonor de Avis, por muchos apodada «La Perfecta», por el ejemplo y su capacidad de hacer el bien.

En aquel momento, una de las mujeres más ricas de Europa, utilizó su influencia como reina, e incluso después de enviudar, para llevar a cabo una enorme obra en favor de los más necesitados, y de la población en general. De hecho, fundó la Santa Casa de la Misericordia de Lisboa, que hoy, casi 500 años después, es un pilar maestro en la acción social en Portugal. También fundó en Lisboa, en lo que hoy es el «Terreiro do Paço», el «Hospital de Todos los Santos», entonces el hospital más moderno de Europa; y, por lo tanto, del mundo (fue destruido en el terremoto de 1755).

Pero no sólo eso, sino que fundó la villa y el balneario de las «Caldas da Rainha», construyendo un hospital termal para todos, después de saber que los pobres y enfermos de la región se desplazaban allí para bañarse en las aguas termales con reconocidos poderes curativos. Finalmente, mandaría construir el «Convento de la Madre de Dios», donde pasó a residir hasta su muerte; llevando una vida austera junto a las «Clarisas Descalzas», a las que quiso obedecer.

En estos tiempos difíciles, este es el tipo de persona, con un calibre inigualable en lo que respecta al servicio público y la abnegación, a la que las mujeres víctimas de violencia doméstica; y, la actualmente, enferma sociedad ibérica, claman.

Leonor de Avis «La Perfectísima», una mujer que desapareció hace cinco siglos, pero inmensamente actual y necesaria. ¡Hoy deseo invocar a este enorme ser humano, quinientos años después de su existencia, que en su tiempo fue más grande que el mundo; una gran mujer!

Paulo Gonçalves es presidente del Movimento Partido Ibérico – mPI

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