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Vinieron de otros países, principalmente de España, se enamoraron de Portugal, de su comida, de sus paisajes, de su vino y… de su aceite de oliva, que terminaron produciendo también. La inversión extranjera en este sector, en Portugal, no deja de crecer y, entre los primeros, está el vecino ibérico.

En los últimos años, sobresalen las fuertes inversiones españolas en la compra de hectáreas de terreno en Alentejo. La apuesta por el oro verde portugués se ha fortalecido año tras año y hay varias pruebas de ello. En 2017, por ejemplo, se anunció la plantación en el municipio de Azambuja de un olivar con unas 700 hectáreas.

En declaraciones en exclusiva para EL TRAPEZIO, el Centro para el Estudio y Promoción del Aceite de Oliva del Alentejo (CEPAL) explica que en los últimos años «los inversores en Portugal son españoles y las nuevas explotaciones son españolas». La realidad es innegable: este hilo dorado tiene el acento de la lengua de Cervantes. Aunque Portugal es uno de los mayores exportadores de aceite de oliva del mundo, no todo el aceite de oliva producido en suelo portugués nace de manos lusas.

Cuando había escasez de agua en Andalucía, todos miraron hacia Portugal, donde la tierra era buena y barata. Las inversiones realizadas fueron de millones de euros, dado que los agricultores españoles que comenzaron a cruzar la frontera, además de comprar el terreno, tuvieron que preparar los suelos e instalar más maquinaria e incluso nuevos sistemas de riego. Sólo el precio de la tierra era capaz de compensar las fuertes inversiones iniciales.

La inversión española parece desde hace tiempo no conocer sus límites. Entre 2007 y 2011, sólo el grupo Innoliva ya había gastado alrededor de 126 millones de euros en la adquisición de 5.000 hectáreas de terreno, sistemas de riego y todo tipo de equipos agrícolas. Para entender su dimensión, basta con decir que este era el presupuesto del Liverpool cuando comenzaron las obras de ampliación del estadio.

El oro verde ha sido durante mucho tiempo un fuerte vínculo entre los dos países vecinos de diversas formas. Según las estadísticas oficiales, Andalucía es líder en exportaciones a Portugal en casi una docena de segmentos de diversos sectores, entre los que destaca el aceite de oliva, con 222 millones de ventas entre enero y octubre de 2019, es decir, el 93% del total nacional.

Por otro lado, Portugal ha logrado, gracias a todas estas inversiones en el sector, ser el séptimo mayor productor del mundo y el noveno país con mayor superficie de olivo a nivel mundial. La esperanza de los emprendedores del sector es que llegue a ser el tercer mayor productor en la próxima década. Entre las regiones del país con mayor producción de aceituna se encuentra el Alentejo, con más del 75%. En 1999, sólo representaba el 25% del total.

El aceite de oliva ha sido durante mucho tiempo un activo, un hilo dorado cargado de historia. El cultivo del olivo se masificó en Portugal en el siglo XIII. Cuando partió la primera carabela, el aceite de oliva era un producto comercial importante. Hoy en día, el aceite de oliva forma parte del mercado global, y en gran parte gracias a Portugal y España.

Uno de los caminos que está haciendo el aceite de oliva portugués recuerda a muchos la exitosa ruta iniciada por el vino hace unas décadas. Las apuestas en el mercado gourmet siguen creciendo y Portugal ha ganado un lugar destacado en las competiciones nacionales e internacionales. Algunas marcas portuguesas han logrado liderar los rankings de los mejores productos del mundo.