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Con una población de poco más de 10 millones de habitantes, Portugal tiene, hasta el momento, reservadas cerca de 7 millones de dosis de una futura vacuna contra la Covid-19 (para España se esperan unas 30 millones de dosis). Esto se debe a los acuerdos con la Unión Europea, que ha firmado con varios de los laboratorios que están investigando en este sector. Sin embargo, según la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula van der Leyen, esta carrera por una vacuna está provocando un nuevo nacionalismo, y la ONG Oxfam advierte de que, el llamado grupo de países ricos, que representan el 13 % de la población mundial, ya ha adquirido la mitad de las futuras dosis de la vacuna.

Contra la posibilidad de que la vacuna sólo sea para algunos, más de cien personalidades portuguesas, de varios sectores sociales y políticos, han suscrito la campaña «Vacuna para todos» (que puede ser visitada en: www.vacinaparatodos.pt). Algunos de los firmantes son el ex presidente de la República, Ramalho Eanes; el cardenal José Tolentino Mendonça; la ex fiscal Joana Marques Vidal, o la médica y antigua ministra de Salud, Ana Jorge.

La pandemia de la Covid-19 ha aumentado, aún más, las desigualdades entre los ciudadanos en varios ámbitos, incluida la salud. El director ejecutivo del Serum Institute of India, Adar Poonawalla, ha afirmado al Financial Times que «no habrá vacuna para todos hasta 2024», pues las compañías farmacéuticas no están aumentando su capacidad de producción con la rapidez suficiente para poder vacunar simultáneamente a los 7594 millones de habitantes (números de 2018).

Vacuna justa, universal y equitativa

Esta campaña defiende el principio de solidaridad, y que la vacuna debe tener un «acceso universal, justo, simultáneo y equitativo»; apoyando una iniciativa similar con el sello del premio Nobel de la Paz, Mohammad Yunus.

La «vacuna para todos» parece cada vez más utópica; estando sólo al alcance de quien tiene dinero. No obstante, sólo un acceso general a la misma servirá para combatir de forma efectiva a la pandemia.

Según la OMS, la vacuna debe ser prioritaria para los ancianos, los profesionales de la salud y los enfermos crónicos. Los firmantes de la campaña «Vacuna para todos» quieren que la Organización Mundial de la Salud cree un comité internacional para controlar, tanto las numerosas vacunas que se encuentran en fase de investigación, como para garantizar un acceso equitativo a la misma.