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Augusto Santos Silva, ministro de Asuntos Exteriores portugués, ha visitado Mozambique como representante máximo de la misión diplomática europea para conocer cuáles son las necesidades del país. Mozambique lleva dos años sufriendo ataques terroristas, reivindicados por grupos vinculados al Estado Islámico, que han diezmado la región de Cabo Delgado, que es mayoritariamente musulmana.

La provincia norteña tiene una gran inversión extranjera debido al gas natural, pero a causa de los ataques, que ya han matado a 2.000 personas y han desplazado a 560.000 ciudadanos, que viven sin ningún tipo de condiciones mínimas, numerosas empresas se han retirado de la región.

En este viaje, Santos Silva ha sostenido que «cuantos más nos movilicemos para detener las redes terroristas y las conexiones evidentes con redes de los más diferentes tráficos, mayor seguridad traeremos a África y mejor defenderemos también los intereses propios de la Unión Europea».

Durante los dos días de la visita, Santos Silva ha escuchado las peticiones del presidente de Mozambique, Felipe Nyusi. Los principales acuerdos son el refuerzo de la cooperación, formación militar (Portugal enviará instructores), apoyo a la acción humanitaria y ayuda a la agencia para el desarrollo del norte del país. Todos estos temas se acaban de presentar al Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, pero la acción que se tomará se basará en la cooperación, el respeto por África, la paz y la seguridad de toda la región.

«Desde el punto de vista político, se han cumplido todos los objetivos» del viaje, ha afirmado Santos Silva. El desplazamiento del ministro portugués consistía en expresar la solidaridad europea a causa de la grave crisis humanitaria vivida en Cabo Delgado.