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La I Conferencia Ibérica para la Adaptación al Cambio Climático, Adaptes, entre España y Portugal, ha subrayado la necesidad de adoptar medidas coordinadas para que la adaptación a la crisis climática sea una oportunidad y una palanca que apoye la recuperación y la transformación presente y futura.

La Conferencia, organizada por la Fundación Biodiversidad y la Oficina Española de Cambio Climático, ambas del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en colaboración con la Agencia Portuguesa de Medio Ambiente, ha supuesto un hito en el camino de cooperación hispano-lusa para transferir y compartir conocimientos, experiencias y buenas prácticas para fortalecer la resiliencia climática en la Península Ibérica.

Este evento es uno de los hitos que contempla el proyecto LIFE SHARA, sobre «Sensibilización y conocimiento para la adaptación al cambio climático», cuyo objetivo general es mejorar la gobernanza de la adaptación al cambio climático en España y Portugal, y que está cofinanciado por la Comisión Europea. Según un comunicado del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico (Miteco), en la Conferencia, reunida con el objetivo de coordinar información y conocimiento sobre riesgos y soluciones derivados del fenómeno climático, han participado 90 ponentes y más de 2.000 participantes.

Los asistentes han trabajado en diez sesiones temáticas en las que se han tratado temas sobre ciudades, turismo, educación, salud, agua, agricultura, biodiversidad, costas y litoral, islas y riesgo de desastres en relación a la emergencia climática. Teresa Ribera, ministra española para la Transición Ecológica, ha participado en la sesión inaugural de #Adaptes.

Una visión ibérica de la adaptación

En su intervención, Ribera ha insistido en la importancia de trabajar junto con Portugal en temas de adaptación: «Hemos querido trabajar junto con nuestros compañeros portugueses en esa visión ibérica, porque compartimos muchas de nuestras preocupaciones y porque somos conscientes de que la incidencia que pueda tener el cambio climático es muy parecida».

La vicepresidenta ha remarcado la transversalidad del fenómeno del cambio climático, y ha asegurado que «esos impactos del cambio climático van más allá de nuestras fronteras, de nuestras regiones, porque vivimos en un mundo interdependiente físicamente, pero también económicamente».

Teresa Ribera ha recalcado que las soluciones basadas en la naturaleza son clave para reducir los riesgos asociados al cambio climático y para fortalecer las capacidades de adaptación. «Hablamos de soluciones pensadas para que nuestros sectores socioeconómicos las integren desde el primer momento en su planificación estratégica, en su modelo de negocio, que significa desarrollar su actividad en un contexto climático distinto», ha puntualizado.

En la inauguración ha participado también el ministro do Ambiente e da Transição Energética de Portugal, João Pedro Matos Fernandes, y la directora general de la Oficina Española de Cambio Climático, Valvanera Ulargui Aparicio.

En la clausura han participado el representante del programa LIFE de la Comisión Europea, Claudia Guerrini, el presidente de la Agência Portuguesa do Ambiente, Nuno Lacasta y la directora de la Fundación Biodiversidad, dependiente del Miteco, Elena Pita.

Pita ha agradecido la alta participación e interés que ha suscitado la Conferencia y ha insistido en la necesidad de «pasar a la acción y avanzar hacia un modelo de prosperidad que tenga en cuenta los aspectos tratados durante estos tres días, un modelo que debe ser bajo en emisiones, que evite la pérdida de biodiversidad y que sea socialmente inclusivo».

Se ha subrayado la importancia de la base del conocimiento científico en la toma de decisiones y el papel del sector financiero para alcanzar los objetivos y adaptar la economía a las alteraciones climáticas. Entre las conclusiones se han abordado la implicación de los actores locales, la función estructural de la infraestructura verde y ecológica y el reconocimiento de las buenas prácticas.

Además, se ha insistido en la importancia de la visión local respecto a los fenómenos derivados del cambio climático y la necesidad de reforzar las infraestructuras verdes en las ciudades. La salud ha sido otro de los temas tratados, así como la seguridad alimentaria ante las alteraciones climáticas, al igual que la adaptación en las islas mediterráneas y macaronésicas.

Se ha resaltado el valor de impulsar la participación ciudadana, especialmente de los jóvenes, y la activación de la formación específica de manera conjunta en educación ambiental. Sobre las sequías e inundaciones, dos desastres a los que están expuestos tanto España como Portugal, se ha apostado por estudiar la forma de reducir los riesgos y la adaptación.

Por último, se ha planteado la necesidad de priorizar medidas de adaptación para reducir la pérdida de biodiversidad y servicios ecosistémicos e incrementar la resiliencia, así como contemplar los espacios naturales como espacios óptimos para la adaptación.

Entre los expertos, han participado el investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Fernando Valladares; la politóloga y asesora ejecutiva de Ecodes, Cristina Monge; la consejera ejecutiva de Medio Ambiente y Ciudadanía del Municipio portugués de Cascais, Joana Balsemão, y la especialista en financiación climática sostenible, Sofía Santos.