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La mascarilla «MOxAd-Tech» se ha desarrollado gracias a la colaboración entre la comunidad empresarial y científica. Es la primera en el mundo con capacidad para inactivar el virus SRAS-COV-2. Así de contundente ha sido el comunicado del Instituto de Medicina Molecular João Lobo Antunes, donde nació esta idea. Un producto que ya se puede comprar (por 10€) en las tiendas del grupo Sonae y por algunos lugares de Europa.

Hecha de tejido con características antimicrobianas, esta mascarilla, que es reutilizable, tiene un recubrimiento innovador que, en el 99% de los casos, reduce la presencia del virus si la superficie de la protección facial ha estado en contacto con el mismo. Unos valores que proporcionan una mayor seguridad al usuario.

En Portugal, el uso de la mascarilla es obligatorio en el transporte público y en todos los lugares de público cubiertos (como tiendas y museos). En Lisboa, el PSD local ha planteado la posibilidad de crear una medida excepcional que obligue a las personas, además de lo anterior, a usar protección facial en la vía pública; idea que replicaría lo que ya se hace en buena parte de España.

Las mascarillas: una oportunidad de negocio en medio de la pandemia

Al igual que en todos los ámbitos, la industria textil está muy afectada por la crisis de la Covid-19. En una clara adaptación a esta nueva situación, innumerables fábricas y diseñadores han comprado las telas; pero, en vez de hacer vestidos, han pasado a hacer mascarillas, con los más variados colores y formatos. Además de acabar, en un primer momento, con las necesidades de material sanitario, la exportación siempre ha sido uno de los grandes objetivos. No obstante, esto último aún no está funcionando según lo planeado debido a los criterios de certificación, que son diferentes de un país a otro.

España también innova en protección facial

Con el Made in Spain tenemos la «Cliu», una mascarilla transparente (que ayuda a una mayor comunicación), la cual tiene un sistema FFP3 anticoronavirus que es capaz de conectarse con su smartphone. Este «gadget» puede medir la calidad del aire y los signos vitales de sus usuarios, y es autodesinfectante. Además de ser una nueva aliada en la lucha contra el coronavirus, esta mascarilla también absorbe y reduce las alergias, como las que se producen en contacto con el polen.

Uno de los grandes problemas del uso de mascarillas es que estas pueden ser algo incómodas, y muchas personas todavía no saben usarlas. Para tratar de evitar esta situación, Cliu tiene una parte que puede abrirse y cerrarse, lo que le permitirá tomar un café o comer algo con la mascarilla puesta. Cliu, que tiene luces LED que repiten el movimiento de los labios del usuario, tiene un precio que oscila entre los 99 y los 250€; dependiendo de si es o no la versión PRO. Dichas mascarillas empezarán a comercializarse en octubre.