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La pandemia ha provocado un cambio en la forma en la que la gente se mueve. Si el transporte público, sobre todo los autobuses, presenta ciertos inconvenientes, los medios de transporte más respetuosos con el medio ambiente han empezado a consolidarse. En Lisboa y Barcelona, los paseos y los carriles para bicicletas están aumentando. Además, con el propósito de fomentar este tipo de medios, se están dando ayudas económicas en varias localidades ibéricas. Una iniciativa que también se está adoptando en Italia y en Francia.

En la capital portuguesa, el Ayuntamiento ha decidido reembolsar el dinero a todos aquellos que compren bicicletas. Para ello, el municipio, liderado por el socialista Fernando Medina, ha destinado una partida de tres millones de euros. Esta ayuda, que se traduce en la rebaja del 50% del valor final del producto, se aplica tanto a las bicicletas tradicionales como a las eléctricas. Los residentes y los trabajadores de Lisboa tendrán derecho a este descuento.

En el caso de los miles de trabajadores y estudiantes que viven fuera de la ciudad, y que utilizan el transporte público para ir a la capital, también podrán viajar en bicicleta.

Asimismo, los nuevos trenes adquiridos por Comboios de Portugal (la Renfe portuguesa) en España serán más amplios; contribuyendo a conciliar el uso del transporte público con las bicicletas.

Bicicletas eléctricas y radares

En cuanto a las bicicletas, que es algo que todos conocemos, aunque estén en una esquina esperando que algún turista las use; cabe destacar que, una de cada diez unidades vendidas en España, están equipadas con baterías. Antes de la pandemia, en 2019, el sector de las bicicletas alcanzó en España la cifra de los 1.870 millones de euros en ventas, lo que equivale a 3.400 unidades vendidas todos los días.

Para controlar la velocidad de las bicicletas en España, más concretamente en Boadilla del Monte (cerca de Madrid), se están colocando radares, similares a los que se utilizan para controlar el tráfico rodado. Esto permitirá garantizar que los ciclistas no pongan en peligro a los peatones por exceso de velocidad (>20 km/h). El exceso de velocidad, al igual que no llevar casco, es objeto de multa en ambos países.