EL TRAPEZIO entrevista a Jorge Scharfhausen, presidente de la Casa España de Lisboa

Publicamos la primera parte de la entrevista donde el presidente nos cuenta la historia y las actividades de la asociación

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Entrevistamos al presidente de la Casa de España de Lisboa, una entidad con más de 100 años de antigüedad, cuya sede se encuentra en la Rua Direita do Dafundo, 38, en un edificio contiguo al Instituto Giner de los Ríos, el Colegio del Ministerio español de Educación en Portugal.

Jorge llegó a Lisboa en el “caliente” verano de 1974, procedente de Estocolmo, donde nació, dado que su familia residía allí como consecuencia del trabajo de su padre, un ingeniero español de Cádiz, de ascendencia alemana. El motivo por el cual la familia se trasladó a Lisboa fue el nuevo trabajo del cabeza de familia, que recibió el encargo de montar y presidir la Cámara de Comercio hispano-lusa en la capital portuguesa. Dada la situación conflictiva de Portugal en aquellas fechas, al poco de llegar la familia, se trasladó a Madrid, salvo el padre que continuó en Lisboa. En Madrid realizó sus estudios primarios, siempre con viajes frecuentes a Portugal, donde actualmente reside.

Jorge nos recibe en uno de los despachos del edificio de la asociación, donde mantenemos una extensa charla en la que vamos desgranando, en una primera parte, la historia y actividades de la asociación, y en una segunda parte (que se publicará posteriormente), aspectos generales de las relaciones entre España y Portugal.

 

¿Cómo ha sido, a grandes rasgos, la trayectoria de la Casa de España en Lisboa, a lo largo del tiempo?

Con motivo del centenario, editamos un libro donde se hizo un gran trabajo de investigación sobre nuestra historia. En esta publicación se puede consultar con bastante detalle el devenir de la asociación a lo largo de los últimos 100 años. En 1991 se refunda la entidad, que en ese momento no estaba formalizada desde el punto de vista legal convenientemente.

La Casa de España se funda en 1909. Durante su primera etapa fue un lugar de encuentro para mantener los lazos entre españoles; un centro de acogida donde los migrantes podían relacionarse, ayudarse entre sí y organizar actividades sociales.

Posteriormente cambió. Ahora tenemos a los descendientes de los que se quedaron, que siguen manteniendo los lazos con la Casa, y a la nueva migración que suele tener un carácter transitorio, de personal de empresa, expatriados, que generalmente se queda en Portugal durante un tiempo. Por tanto, se produce una rotación de los españoles que aquí residen.

Desde mediados de los ochenta, la Casa de España empieza a vincularse al mundo de la empresa, siendo actualmente, muchos de los asociados, no personas físicas, sino empresas. De esta manera cumplimos una función de networking, entre empresas españolas y portuguesas, que está funcionando cada vez mejor, y constituye una de nuestras principales actividades.

 

¿Qué otras actividades realiza la Casa de España en Lisboa?

Todos los meses organizamos una comida, a la que acuden entre 30 y 50 personas. Con carácter previo hay un aperitivo, donde los participantes tienen la ocasión de conversar de manera distendida. Al final de la comida, el invitado de la jornada, ofrece unas palabras al grupo, en un formato breve, que da paso a un coloquio con preguntas sobre la temática del día.

Entre los invitados no solo contamos con representantes del mundo de la empresa, también han acudido miembros de la Embajada y otros representantes sociales y culturales como la viuda de José Saramago, Pilar del Río. Tenemos presentaciones de exposiciones de la feria de ARCO.

Otra actividad fundamental es la Entrega del Premio a la Empresa Portuguesa del año de capital español. Este premio se otorga siguiendo unos criterios objetivos, que la empresa Crédito y Caución Iberinform se encarga de medir y analizar.

 

¿Cómo han llevado la pandemia?

Pues, lógicamente, como a todos, nos ha afectado duramente. Las comidas mensuales, a las que antes me referí, las hemos tenido que suspender, aunque ya tenemos previsto retomarlas, el próximo mes de julio, en la terraza del Hotel Mundial, ofreciendo un cóctel al aire libre.

En cuanto a los premios, hemos considerado que este año no es adecuado premiar el desempeño empresarial de acuerdo a los parámetros clásicos; sería injusto. Lo que vamos a hacer es otorgar el premio a la entidad que más haya destacado por “cuidar de los demás”, por tanto, tendremos un premio a la Solidaridad, lo cual me resulta especialmente gratificante.

La pandemia ha impedido también la realización de las elecciones a la Junta Directiva, por lo que, personalmente, permaneceré un año más como presidente de esta entidad.

Este último año de mandato, con la esperada recuperación de la normalidad, quiero dar impulso a actividades culturales y, dentro de ellas, me gustaría impulsar eventos de tipo musical. A este respecto, el dúo musical extremeño-portugués llamado La Barca, formado por Mili Vizcaíno y Rui Filipe, es muy interesante.

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