Guterres asume que la confianza en el Consejo de Seguridad de la ONU está dañada y pide «serias reformas»

El secretario general de la ONU ha recordado que está "prohibido" cualquier ataque sobre la población civil y ha insistido sobre la necesidad de un alto el fuego

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António Guterres ha advertido que la inacción del Consejo de Seguridad en relación a la invasión rusa sobre Ucrania o la ofensiva israelí sobre Gaza «ha dañado gravemente, quizás para siempre, su autoridad», por lo que ha pedido «serias reformas» que permitan salvar su credibilidad.

El veto de Estados Unidos -por tercera vez- a una resolución para pedir un alto el fuego en la Franja de Gaza ha reavivado el debate en torno al principal órgano ejecutivo de la ONU, que depende en términos prácticos de que los cinco países con derecho a veto respalden o al menos se abstengan para adoptar decisiones. «El Consejo de Seguridad a menudo está paralizado, incapaz de actuar en los problemas de paz y seguridad y significativos de nuestro tiempo», ha admitido Guterres, en un discurso especialmente duro en el que ha llamado a revisar tanto la composición como los métodos de trabajo del citado órgano.

En el caso de la escalada de tensiones en Oriente Próximo, Guterres ha apuntado ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU que «nada puede justificar que se asesine, hiera, torture y secuestre a civiles, el uso de la violencia sexual y el lanzamiento indiscriminado de cohetes hacia Israel». Sin embargo, «nada justifica el castigo colectivo del pueblo palestino», ha apostillado. Guterres ha recordado que en diciembre, por primera vez desde que asumió la jefatura de la ONU, invocó el Artículo 99 de la Carta fundacional, para poner «la máxima presión posible» sobre el Consejo de Seguridad. «Pero no fue suficiente», ha lamentado.

Desde entonces, las víctimas se cuentan por «decenas de miles» y «la ayuda humanitaria sigue siendo completamente insuficiente», ha añadido Guterres, que ha advertido de los efectos que acarrearía una ofensiva a gran escala sobre la ciudad gazatí de Rafá, no sólo para los civiles que se encuentran atrapados en esta zona sino también para la canalización de la ayuda -«sería el último clavo en el ataúd de nuestros programas», ha dicho. Guterres, que ha defendido la labor de la agencia para los refugiados palestinos (UNRWA) y ha recordado que está «prohibido» cualquier ataque sobre la población civil, ha insistido en la necesidad de que haya un alto el fuego humanitario y todos los rehenes en manos de Hamás sean liberados de manera «inmediata» e «incondicional».

Guterres, que ha descrito los Derechos Humanos como «piedra angular de la paz», ha advertido de que tras unas últimas décadas de «relaciones estables» entre potencias, el mundo ha entrado en «una era de multipolaridad» que, sin instituciones multilaterales «fuertes», puede ser «una receta para el caos». En este sentido, ha afirmado que «cuando las potencias compiten, las tensiones crecen», citando como ejemplo de desafíos para el Estado de Derecho las situaciones de Ucrania, Gaza, Sudán, Birmania y República Democrática del Congo.

Por su parte, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Turk, se ha preguntado si «en tiempos de impactos globales sísmicos», es «ingenuo» pedir que todos los Estados respeten sus compromisos, y se ha mostrado «preocupado» por los aparentes esfuerzos de restar «legitimidad» a Naciones Unidas. «La ONU se ha convertido en un pararrayos de propaganda manipuladora y en un chivo expiatorio para los fracasos políticos», ha lamentado, incidiendo en que, pese a todos sus defectos, la organización sigue siendo esencial y su labor es «especialmente vital» ahora.

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