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Este sábado 13 de junio se ha celebrado la segunda reunión del Foro Cívico Ibérico, que tiene la pretensión de organizar un evento público durante la Cumbre Ibérica de Guarda, que todavía no tiene fecha. Estos últimos días hemos tenido nuevas noticias de la frontera y de iniciativas como el Manifiesto Ibérico Destino Europa.

España abrirá sus fronteras con los países del espacio Schengen el próximo 21 de junio, salvo con Portugal, que será el 1 de julio. Eso sí, en compensación, habrá una celebración del reencuentro ibérico en la frontera de Badajoz/Caia, sobre el puente José Saramago, con los dos jefes de Estado y los dos jefes de Ejecutivo. Un reencuentro histórico, justo cuando se cumplen los diez años del fallecimiento del autor de la La balsa de piedra.

Esos diez días adicionales de cierre de frontera que hay, entre el 21 de junio y el 1 de julio, es el precio que pagamos por la descoordinación ibérica por las constantes unilateralidades del Gobierno español. Aunque la decisión final sea consensuada, ha prevalecido la posición portuguesa. La diplomacia española ha asumido, en declaraciones al diario portugués Público, su “metedura de pata”. Esto viene de atrás y son varias meteduras de pata. Desde EL TRAPEZIO lo fuimos advirtiendo y criticando, e, incluso, publicamos un editorial en vídeo denunciando la situación.

En realidad, la historia tenía que haber sido diferente. La apertura de la Raya tendría que haberse realizado como mínimo al mismo tiempo que el resto de Europa. Lo ideal hubiese sido con una semana de antelación al resto de Europa, precisamente para remarcar una singularidad ibérica positiva, y no negativa, como finalmente se impone por malas prácticas. Esta justa venganza de la diplomacia portuguesa es natural y responde en un lenguaje diplomático ya muy tradicional en las relaciones lusoespañolas. No existe justificación epidemiológica para posponer la apertura de fronteras más allá del 21 de junio cuando el ministro del Interior portugués vinculó la apertura al fin del estado de alarma español. Portugal necesita turistas españoles, pero desde luego – y hace bien – de no pasar por alto los menosprecios por omisión del Gobierno español. Esta negativa experiencia debería obligar al Ejecutivo español a cambiar su diseño institucional, en el sentido de organizar un equipo o un alto representante que se responsabilice permanentemente de las relaciones con Portugal (incluida la Raya), para evitar que la agenda mediática española y sus dinámicas políticas acaben siempre arrollando a las relaciones ibéricas, Que sirva el incidente de lección. Tenemos que tener claro que no es suficiente con tener una Embajada.

El Foro Cívico Ibérico ha celebrado su segunda reunión que ha tratado sobre dos temas: 1) Armonización académica, deportiva, empresarial, laboral, horaria y de límite de fronteras; y 2) Promoción interna y externa de las lenguas ibéricas (Intercomprensión). Durante el debate se ha mencionado la importancia de la educación para fomentar un sentimiento ibérico, la creación de un Centro Ibérico de Cultura Tradicional, la negociación de un catálogo de títulos educativos comunes de convalidación automática, y, en el plano empresarial, la homologación de productos. Para promover la intercomprensión de las dos lenguas, se ha propuesto que todos los canales en abierto de los dos países se vean en toda la Península y en los territorios insulares ibéricos. También se ha advertido de los posibles recortes de gasto en educación que pueden acabar afectando a la enseñanza de lenguas como el portugués, allí donde es impartido, como es el caso extremeño. Se ha subrayado el interés de fortalecer las relaciones ibéricas para no depender del futuro de la UE. Por otro lado, se ha llamado la atención sobre la importancia de organizar conjuntamente grandes eventos deportivos e incluso ligas y copas ibéricas, así como de actividades deportivas de frontera. En el plano laboral, además de simplificar la burocracia de las contrataciones, se ha sugerido un posible sistema de intercambio de trabajadores cualificados y no cualificados entre ambos países.

Por último, se ha considerado que el Foro Cívico Ibérico tiene que ejercer presión ante los poderes dado el déficit democrático que existe por el escaso reconocimiento que padecemos las organizaciones de la sociedad civil ibérica e iberista. La próxima (y tercera) reunión será el día 27 de junio, y tendrá dos temas de debate: 1) Infraestructuras e instituciones en la construcción del Espacio Ibérico; y 2) Economía circular y mecanismos de financiación de la frontera ibérica. Para apuntarse (gratuitamente), escriban a: [email protected]

El pasado 12 de junio, con motivo del 35º aniversario de la entrada de Portugal y España en la UE, se ha lanzado el Manifiesto Ibérico Destino Europa “Por una Europa más unida, más fuerte, más soberana y más democrática”, en cuyo contenido se defiende “una visión ibérica de la Unión Europea”, “liderar un nuevo multilateralismo”, “una nueva gobernanza europea” y “repensar el proyecto europeo”.

Un centenar de personalidades portuguesas y españolas, del sector privado, y del mundo político y periodístico, han firmado el manifiesto. EL TRAPEZIO ha divulgado y apoyado este manifiesto dado que complementa nuestra iniciativa (y línea editorial) en pro de la coordinación ibérica, ya sea en Bruselas o en la península ibérica. Entre los artículos publicados en la web destinoeuropa.eu, destaca el firmado por los portugueses Jorge Afonso Morgado y Fernando Rodrigues Pereira (Os Caminhos Ibéricos da União Europeia), donde afirman:

“Trinta e cinco anos após a assinatura da adesão às Comunidades, Portugal e Espanha, juntos ou aliados a outros países do Sul, são cada vez menos periféricos na definição de um caminho para o futuro conjunto europeu. A influência ibérica deve dispensar alinhamentos matemáticos de geometria variável e apostar prioritariamente em opções estratégicas de longo prazo, assentes na solidez do sucesso das experiências transfronteiriças, na consistência de sociedades multiculturalistas, na dinâmica de interesses idênticos e na valorização de uma vocação europeísta de raiz latina e de matriz democrata e socialmente liberal. (…) Portugal e Espanha tem uma profunda vocação universalista inscrita na sua história ao longo dos séculos. A identidade ibérica é sinónimo de descoberta, de comércio livre e de integração cultural. Portugal e Espanha são reconhecidamente os países europeus com maior afectividade e capacidade de diálogo recíprocos com as Américas, com África e com parte substancial da Ásia. Numa época em que o tabuleiro da política internacional volta a ser necessariamente multipolar e cada vez mais complexo – seja qual for o caminho da globalização, o futuro das alianças estratégicas e a evolução do potencial militar de cada bloco -, a Europa deve deixar de ser um continente sem rumo e sem luz própria. Os mundos do mundo são os mundos ibéricos. Uma nova política geoestratégica europeia terá tudo a beneficiar de uma forte participação ibérica”.

Sin duda, en este escenario de pospandemia, nos jugamos mucho los ibéricos.

 

Pablo González Velasco es coordinador general de EL TRAPEZIO y doctorando en antropología iberoamericana por la Universidad de Salamanca