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Las cumbres ibéricas son reuniones anuales entre el presidente del Gobierno de España y el primer ministro de Portugal, en las que se aborda la actualidad, así como proyectos de cooperación. Acuden varios ministros de ambos países y, a veces, los presidentes de las comunidades autónomas limítrofes a Portugal.

Los encuentros comenzaron en 1983. Desde entonces, se han celebrado un total de 30, de forma regular cada año, salvo algunos como el de 2019, debido a la coincidencia con períodos electorales.

Las cumbres son la «institución» más importante de las políticas ibéricas, donde se toman las decisiones estratégicas de mayor calado para la profundización de las relaciones entre España y Portugal.

Para el 2 de octubre de este año, está convocada la XXXI Cumbre Ibérica entre los Gobiernos de España y Portugal. Esta cumbre será diferente; por la pandemia; por la posibilidad de contar con fondos europeos; pero, principalmente, por la presencia de la sociedad civil ibérica.

De este modo, EL TRAPEZIO realizará un acto paralelo a la cumbre, el Foro Civil Ibérico, donde diferentes organizaciones civiles peninsulares harán oír su voz, en forma de propuestas recogidas directamente de la sociedad, y se expondrán las críticas que flotan en el ambiente.

Cada cumbre genera una declaración conjunta por parte de los Gobiernos, que recoge las líneas de actuación acordadas. En ellas, se abordan todo tipo aspectos. En la última declaración conjunta de la cumbre celebrada en noviembre de 2018, en Valladolid, los aspectos más significativos fueron la firma de un memorándum de entendimiento para enfrentar la despoblación en la zona fronteriza; el establecimiento de un protocolo sobre ayuda mutua en materia de incendios forestales; una declaración de intenciones en materia de empleo y asuntos sociales, y la creación de un grupo de estudio para debatir las reformas educativas.

La declaración conjunta de cada cumbre es un documento importante que se firma con toda solemnidad, pero que no tiene un valor jurídico vinculante. Para su desarrollo y concreción son precisas decisiones concretas de los Gobiernos ibéricos. Por tanto, adolece de practicidad.

En el histórico de estos acuerdos, destaca el de la 19ª Cumbre celebrada en Figueira da Foz, en el que se establecían cuatro conexiones ferroviarias con su correspondiente calendario; a saber:

-Línea Oporto-Vigo, para 2009.

-AVE Lisboa-Madrid por Elvas y Badajoz, planeado para entrar en funcionamiento en 2010.

-Aveiro-Salamanca, prevista para el año 2015.

-Faro-Huelva, en el 2018.

El objetivo es que el viaje de Lisboa o de Oporto a Madrid dure dos horas y 45 minutos, se decía. De todos es sabido que ninguna de estas conexiones se ha desarrollado, y ese incumplimiento pesa como una losa sobre la credibilidad de las cumbres ibéricas.

Los acuerdos; declaraciones de intenciones; memorándums; líneas de actuación, que los Gobiernos deciden cada año, son demasiado ambiciosos y genéricos. Año tras año, se cae en la grandilocuencia del lenguaje; en la vaguedad, y en la repetición de cuestiones ya tratadas años atrás, que no acaban de concretarse.

Para la cumbre de Guarda, desde los Gobiernos español y portugués se anuncia que el centro de la reunión será la nueva estrategia común de desarrollo transfronterizo, que se diseña en torno a cinco ejes: eliminación de los costes de contexto (burocracia transnacional); infraestructuras; gestión transfronteriza de servicios básicos como sanidad; lucha contra incendios; desarrollo económico, innovación y medio ambiente; agenda urbana, y cultura.

Vemos que el camino de la cumbre toma el mismo cariz de siempre, aspectos muy generales y pocos detalles. No obstante, se ha anunciado también en la rueda de prensa del encuentro preparatorio entre la secretaria de Estado portuguesa de Valorización del Interior del Ministerio de Cohesión Territorial de Portugal, Isabel Ferreira, y la secretaria general española para el Reto Demográfico del Gobierno de España, Elena Cebrián, la elaboración de un documento en el que se fijará un horizonte temporal para las medidas que se adopten en materia de «valorización del territorio de frontera».

Pero esta cumbre será especial, como indicábamos al principio, por algo que no están teniendo en cuenta los Gobiernos; la voz de la sociedad. Será la primera vez que la sociedad, desde diferentes entidades, alce su voz. Una sociedad civil que ha venido organizándose, sin apenas medios, para poder presentarse en Guarda, y expresarse en libertad. Una voz social que quiere ayudar y quiere acercar las decisiones políticas a la ciudadanía; aportando propuestas concretas, que iremos anunciando. Esta voz va a «exigir» que se cumplan los acuerdos en plazos razonable, y con dotaciones presupuestarias concretas.

Pablo Castro Abad