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Unas excavaciones en la «Sé» (catedral) de Lisboa han descubierto restos arqueológicos que demuestran la existencia de una mezquita en ese lugar. El templo era un complejo compuesto por baños, escuelas y un espacio dedicado a los muertos. La investigación que ha conducido a este descubrimiento comenzó hace 25 años.

Estas ruinas medievales, que se han encontrado en el claustro, demuestran la importancia del período islámico en Portugal. Pero estos restos, que no están recogidos por la clasificación de «Monumento Nacional», son la base de una disputa entre las arqueólogas responsables de estas excavaciones y la Dirección General del Patrimonio Cultural (DGPC). Esto sucede porque, después del anuncio del descubrimiento de estos restos almorávides del siglo XII, se ha anunciado que estos serían desmontados para ser llevados a otro lugar, lo que descontextualizaría a los mismos (alegan los críticos).

Mientras tanto, el responsable de la DGPC ha llamado a los medios de comunicación para acompañarlos hasta el descubrimiento arqueológico, donde ha asegurado que el banco, la estructura del vestuario y la base del minarete, que están en excelente estado de conservación y presentan el estuco original, serán salvaguardados y puestos en valor. Actualmente, el paredón sur de la Sé de Lisboa está en obras; y ha sido, durante estos trabajos, que el equipo de arqueólogas ha hecho el descubrimiento.

La Asociación de Arqueólogos Portugueses sostiene que la conservación de los vestigios en el lugar donde han sido encontrados no pone en entredicho la posibilidad de que la obra continúe.

El Al-Ándalus en la historia de Portugal

El Al-Ándalus, nombre por el que era conocida la península ibérica durante la ocupación árabe, comenzó en 711, cuando moros y bereberes llegados de África se instalaron en territorio ibérico. Sus fronteras dependían de los avances y retrocesos de los reinos cristianos del norte, pero era posible destacar dos regiones; el Sharq-al-Ándalus y el Gar-al-Ándalus, que correspondía, aproximadamente, a lo que fue la Lusitania romana, y tenía su capital en la ciudad algarvía de Silves. Lisboa también fue un importante centro mozárabe.

La reconquista cristiana portuguesa terminó casi cinco siglos después de la llegada árabe a la península, cuando el rey D. Sancho I rodeó Silves.

Las influencias de este período subsisten hasta nuestros días en cosas tan dispares como la lengua, la arquitectura o la gastronomía (el inicio del consumo de aceitunas se remonta al período del Al-Ándalus).