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El calor y la sequía están haciendo que las lagartijas ibéricas estén en peligro de extinción. Una situación que se debe, en parte, a la falta de comida.

Según un estudio realizado por una serie de investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), la sequía que se está produciendo en toda la península ibérica está provocando que estos animales reduzcan al máximo su temperatura corporal. Según Salvador Herrando, investigador del MNCN y miembro de la Universidad de Adelaide, la temperatura corporal y la cantidad de agua almacenada en nuestros tejidos están estrechamente relacionadas. Para tolerar este aumento de la temperatura, es esencial la búsqueda de sombra.

En este estudio se ha utilizado al lagarto de las rocas («Podarcis muralis»), que está adaptado a los ambientes húmedos de Castellón y Huesca; y al lagarto de cola roja («Acanthodactylus erythrurus»), adaptado a ambientes más secos. Las dos especies han sido evaluadas en cuestiones como la falta de comida, de agua, y en situaciones de altas temperaturas.

Con sólo comida, estos lagartos soportaban una variación de temperatura que iba desde los tres a los cuatro grados. Estas cifras son el doble con comida y agua. Para Herrando, una «Menor tolerancia térmica implica un mayor riesgo de extinción ante el calentamiento global».

Falta de agua en el Algarve

Los medios de comunicación de la región del Algarve han advertido de que, si no se hace nada para revertir la situación de sequía, las presas sólo tendrán agua hasta finales de este año. Se trata de una situación que sólo encuentra paralelo en la década pasada, y que se ha paliado con la entrada en funcionamiento de la presa de Odelouca, el principal embalse de aguas superficiales.

Desde el año 2000, en el Algarve se ha venido asistiendo a la ausencia de años húmedos; y, en los últimos ocho ciclos, nunca ha sido posible alcanzar la capacidad máxima de almacenamiento de las principales reservas superficiales de la región.